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CAPITAL

Nuevo espacio para la imaginación en La Barriada

José Antonio Díez y Juan Francisco Lorenzo. / SN
José Antonio Díez y Juan Francisco Lorenzo. / SN
Actualizado 19/12/2014 23:47:05

El fotógrafo José Antonio Díaz se alía con el arquitecto Juan Francisco Lorenzo para proyectar una exposición privada, ‘fuera del circuito comercial’, concluida la recuperación de la casa familiar de éste. Una amalgama de fotos y de construcción.

‘Augur’ es el título de una muestra fotográfica que pone de largo una sugerente recuperación de una de las viviendas de La Barriada. Sin servir de excusa para ello, dos creativos, ambos con caminos bien distintos, abren un espacio escondido, y no por ello falto de riqueza penetrante, con el que suman imaginación y puertas abiertas.

Por un lado, un fotógrafo, José Antonio Díaz, quien ha llevado diez de sus imágenes de archivo que ponen de manifiesto “las sinrazones urbanísticas de los últimos años”. Por otro, un arquitecto, también soriano, que ha rehabilitado el domicilio de su padre para dar otro ‘aire’ a las construcciones de esta popular zona urbana de la capital. Él es Juan Francisco Lorenzo.

“Me gusta más lo que veo, sin esconder las paredes”, ha explicado mientras mostraba la materialización de su proyecto, que no ha requerido estridencias ni grandilocuencias de vanguardia, sino insistir en la necesidad de ver que una construcción está acabada para no darle más vueltas. “Hay un momento en el que la obra siente que ya está ahí. Sus componentes hablan de que ya no es necesario más”, ha confesado, frente a uno de los muros levantados a base de bloques de hormigón, desnudos, que siguen su formato vertical sin estar trabados. “No soportan cargas de cubiertas, tan solo separan ambientes”, ha detallado, en una intuición que alaba los espacios que niegan lo “minimal insensible”, esto es, evitando componentes novedosos y rebuscados y en favor de construcciones más prácticas y accesibles. “Están los materiales de toda la vida”, comenta, invitando a no indagar en la aplicación de elementos que, por lo menos, aquí, no tienen cabida.

De hecho, la casa, en la calle Cid Campeador 6, no muestra un semblante ostentoso, sino más bien, práctico. “Tenemos la madera y el hierro… y la luz”, indicaba al mostrar los dos enormes pilares de roble -‘carballo’ nombre con el que se conoce desde Galicia hasta Cantabria- que dan soporte a la edificación de dos plantas y que fueron traídos de La Coruña.

Muy de cerca, Díaz sumaba apoyos a este mismo espacio que le vio nacer, aunque es ya propiedad de otros. “No se pretende dar un uso comercial a esto, las imágenes que traigo son de toda España y no se ponen a la venta”, en una postura que, sin otros ambages, surge “con la puerta abierta” y sin competir con nadie. “Alguien pasa por aquí, ve el interior, y puede compartir un café y una conversación”.

Sin mayores pretensiones y con espíritu agradable, la casa estará abierta a partir del domingo, en horario aproximado de 12.30 a 14.30 horas hasta Nochebuena.

A buen seguro sorprenderá.

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