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Alertan de los problemas oculares frente al viento, el frío y el aire seco

Alertan de los problemas oculares frente al viento, el frío y el aire seco

PROVINCIA
Actualizado 31/01/2017 08:47

Los ópticos optometristas de Soria recomiendan el cuidado de los ojos, especialmente en la nieve, que refleja el 80% de la luz solar.

En una Comunidad como Castilla y León, con un tiempo extremo en los meses de invierno con fuertes heladas, y en general, muy seco, es fundamental extremar las precauciones en el cuidado de los ojos, tal y como advierte el Colegio Oficial de Ópticos y Optometristas de Castilla y León (COOCYL).

En esta época, el sol se sitúa más bajo en el cielo y a un ángulo diferente, lo que puede incrementar la exposición a la radiación ultravioleta, tanto en días nublados como en días despejados. Esta radiación acelera la aparición de ciertos tipos de cataratas y de la degeneración macular asociada a la edad, dos de los problemas de salud ocular más frecuentes durante la madurez.

Del mismo modo, la sequedad en el ambiente puede irritar los ojos, una situación especialmente dañina para los usuarios de lentes de contacto: cuando empiezan a secarse, pueden perder su forma y adherirse al globo ocular, lo que causa incomodidad y visión borrosa. Por eso es tan importante mantener una correcta lubricación de los ojos.

Las calefacciones también suponen un problema añadido en espacios interiores al disminuir la humedad del aire. Aparece, por estas causas, el problema ocular más común en el invierno, la sequedad, que se traduce en una sensación de quemazón o picor o de que un cuerpo extraño ha entrado en el ojo.

Además, cuando hace frío o llueve, las personas dedican más tiempo a ver la televisión, a leer o a navegar por Internet, lo que puede incrementar la fatiga visual y la sequedad ocular.

Quienes experimentan mayor incomodidad son aquellos que padecen el denominado síndrome de ojo seco, que afecta al 10% de la población y cuyos síntomas incluyen dolor, visión borrosa, enrojecimiento o, incluso, lagrimeo excesivo, mecanismo con el que los ojos compensan esa falta de humedad. El ojo seco puede darse a cualquier edad, pero es más común en las personas maduras, especialmente en mujeres que han superado la menopausia.

Para la mayoría de las personas, la sequedad ocular es simplemente una molestia, pero, en los casos graves, aumentan nuestra vulnerabilidad a infecciones corneales, que pueden afectar a la visión de manera permanente.

En este sentido, el delegado de COOCYL en Soria, Pablo Jiménez, recomienda "el parpadeo frecuente, gotas humectantes y lavados oculares con productos específicos que pueden adquirirse en las ópticas".

Deportes de invierno

Capítulo aparte merecen quienes practican deportes de invierno, ya que hasta un 20% llegan a padecer enfermedades oculares. Sin una protección adecuada los daños pueden derivar en lo que se denomina 'oftalmia de las nieves' o fotoqueratitis, una especie de quemadura de los tejidos sensibles del ojo cuyos síntomas son lagrimeo, sensación de cuerpo extraño, ojos rojos y disminución de la agudeza visual, entre otros.

Estos síntomas se suelen producir entre tres y doce horas después de haber estado expuesto de modo incorrecto a la luz solar en alta montaña. Y si fuera de una manera continua podría derivar en cataratas o lesiones retinianas debido, sobre todo, a la reverberación atmosférica y a la presencia de partículas en suspensión en el aire, como los cristales de hielo.

Por un lado, la nieve fresca refleja cerca del 80% de la luz solar (actúa como una lupa) mientras que la arena de la playa lo hace entre un 10 y un 25%. Y por otro, la proporción de rayos ultravioleta en la luz solar se incrementa un 10% cada 1.000 metros de altitud.

En el caso de los menores, la prevención es aún más importante, ya que los ojos de los niños filtran menos la luz pudiendo sufrir lesiones en el cristalino.

Correcta protección solar

Con todo, la mejor manera de prevenir el daño es utilizar una correcta protección solar, tanto en usuarios de gafas, como lentes de contacto o lentes intraoculares, imprescindible si además existe alguna patología ocular o general de base como el ojo seco, cataratas, o tratamientos con determinados medicamentos por la posibilidad de fotosensibilidad.

También es importante conocer las condiciones en las que se desarrolla la actividad física para recomendar el tipo de protección apropiado (absorción del cristal, color, características de la montura...). En este caso, el óptico-optometrista aconsejará sobre las gafas homologadas con las lentes más adecuadas a cada caso teniendo en cuenta el color, forma, resistencia, tratamientos, protección al UV, para hacer que practiques tu deporte favorito con la máxima seguridad a nivel ocular.

Sobre este aspecto, Jiménez asegura que hay que protegerse "con las gafas de sol adecuadas a las condiciones en que las vayamos a usar. Cerradas lo más posible para mitigar los efectos del aire y del frío. Las gafas no son solamente para el verano, y en condiciones de alta luminosidad, como con nieve y con aumento de la altitud, aumenta la radiación".

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