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ESPECIALES

Los errores más comunes a la hora de gestionar tus gastos (y cómo solucionarlos)

Actualizado 28/03/2017 17:54:36

Hacerse un presupuesto detallado de nuestros gastos personales, especialmente si vivimos saltando de mes a mes, resulta indispensable si queremos gestionar mejor nuestra economía y planificar bien nuestros recursos para no llevarnos sorpresas ante imprevistos (que, aunque no queramos, siempre los hay).

Hacer nuestro presupuesto de gastos no es difícil ni nos llevará mucho tiempo. Pero para que sea efectivo hemos querido hacer esta lista de errores comunes a la hora de gestionar nuestro dinero y que nos pueden impedir ahorrar. Por suerte, con algo de costumbre y determinación se pueden solucionar fácilmente, ¡así que manos a la obra!

No controlar lo que gastas

Antes de hacerte un presupuesto de gastos, deberías apuntar con detalle lo que gastas durante un mes, desde los cargos de tu tarjeta de crédito hasta la taza de café de media mañana. No hay gasto suficientemente pequeño como para no incluirlo dentro de tu agenda. Si te resulta más cómodo hacerlo a través de tu smartphone, hay infinidad de apps para la gestión de gastos que te ayudarán a gestionar tus gastos de una manera más cómoda.

Hacer un presupuesto demasiado estricto

Es importante que tu presupuesto resulte manejable y realista. Ten en cuenta que tus gastos cambian de mes a mes, así que deberás tenerlo en cuenta y reservar una cantidad para gastos extra. Por ejemplo: una visita al dentista, una avería en el coche o una factura bimensual pueden darnos una sorpresa y desajustar nuestro presupuesto inicial. Además, es aconsejable dejar algo de dinero para gastos personales, ya que privarte de demasiadas cosas sólo te hará desearlas más y a la larga te garantizamos que no es muy buena idea, ya que te cansarás de las restricciones y acabarás realizando compras compulsivas. ¡No seas muy duro contigo mismo!

No incluir tus ahorros

Incluir tus ahorros como parte de tu presupuesto mensual te ayudará a tener una visión realista de tu situación económica, y será mejor tenerlos en mente ya que te podrán salvar de más de un apuro. Si piensas que tu capacidad de ahorro no es todo lo buena que debería, reserva un 10% de tus ingresos a una cuenta aparte y así te comprometerás contigo mismo.

No ajustar tu estilo de vida a tu nivel de ingresos

Esto es quizá uno de los aspectos más importantes y generalmente de los que menos tenemos en cuenta a la hora de gestionar nuestra economía doméstica. Al hacer nuestro presupuesto, normalmente nos cuesta mucho prescindir de algunos gastos que no se corresponden tanto con nuestro volumen de ingresos como con una proyección del estilo de vida que nos gustaría llevar. Hablamos de esas cenas en restaurantes de gama alta, la suscripción a la tele de pago… Podrás pensar que para este tipo de gastos o ‘desvíos’ de tu presupuesto puedes ajustar entre un mes y otro, quitando de allí y poniendo aquí, pero esto te obligará a (sobre)vivir de nómina a nómina y te hará entrar en una espiral peligrosa. Si esto te suena de algo, lo más recomendable es cortar por lo sano y pensar bien en tu situación financiera, dándole prioridad a tus metas y recortando los gastos más prescindibles.

Hacer gastos impulsivos

Comprar o gastar sin pensar arruinará tu presupuesto antes de que te quieras dar cuenta. Una manera eficaz de impedir gastar de más a través de Internet es eliminar tu correo de suscripciones de tiendas o portales en los que gastas más de los que deberías (tiendas de ropa, por ejemplo), ya que así evitarás la tentación de cada oferta que te llega y que está diseñada para que gastes.

No tener un plan claro

Resulta complicado ajustarse a un presupuesto sin un objetivo claro, y al final se acabará convirtiendo en un historial de gastos más que en una ayuda para recortar de algunos y ahorrar. Y ahorrar por ahorrar no suele ser muy efectivo, ya que nos gastaremos ese dinero en lo primero que parezca digno de ello. Ten presentes varias metas a medio y largo plazo que quieras conseguir con tu ahorro, ya que esto será lo que te dé una dirección y te ayude a no descarrilar de tus esfuerzos con una decisión precipitada.

No tener en cuenta gastos imprevistos

Éste es un clásico, y seguro que lo conoces bien. Haces tu presupuesto y crees tener la situación más o menos bajo control pero, de alguna manera, siempre acaban ‘surgiendo’ gastos con los que no contabas y que te desajustan por completo tu esquema inicial. Es un problema bastante común en cualquier economía doméstica que se soluciona haciendo una previsión de gastos trimestrales y anuales y teniendo en cuenta que algunos gastos son difíciles de preveer. Si hay algún gasto puntual para el que no quieres tirar de ahorros, una opción es recurrir a préstamos rápidos pensados para este tipo de gastos

Una muy buena manera de saber de qué tipo de gastos estamos hablando es analizar bien los extractos del banco del año anterior: vehículo, facturas estacionales, vacaciones y escapadas, mascotas… si lo piensas bien no es tan difícil hacerse una idea de que estos gastos existen. Y ya que estás con las cuentas del año pasado, calcula cuánto supusieron esos gastos con los que no contabas para tu bolsillo durante un año, súmalos todos y divídelo entre los 12 meses. Así, si lo prefieres podrás destinar una cantidad fija al mes y estarás cubierto cuando surja un imprevisto.

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