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REPORTAJES

'En Soria hay mucho motero escondido'

Actualizado 28/05/2017 17:02:05

La soriana Cristina Juarranz empezó a correr en moto casi por casualidad hace cuatro años y, ahora, no concibe la vida sin circuitos en los que superarse y mejorar cada día. Juarranz cree que en Soria hay más afición a las motos de las que parece, "hay mucho motero escondido".

El pasado octubre ganó la Copa de España Femenina de Velocidad en superbikes y no quiere parar. Cristina Juarranz es una soriana enamorada del motociclismo que empezó por casualidad. “Una vez me llevaron en una moto y me gustó, decidí después comprar la mía y ahí empezó todo. En realidad, de pequeña, yo era aficionada a los coches”, relata Juarranz. “La primera vez que fui a un circuito para aprender a circular con seguridad, fui rápida” y así le entró el gusanillo del motor y desde entonces no ha dejado de competir.

Revalidar el título en 1.000 es su principal objetivo tras lograrlo en 2016.

”No le dedico todo el tiempo que me gustaría porque tengo que trabajar, pero sí todo el que puedo. Entreno dos veces a la semana, pero debería hacerlo más”. La práctica encima de la moto ni siquiera la considera entrenamiento ni esfuerzo. Hasta ese punto llega su pasión. Cuando puede, esta soriana afincada en Madrid desde hace poco, se desplaza a los circuitos más cercanos para disfrutar del motor y entrenar. Incluso sus días de vacaciones, muchas veces, los dedica al motor. Reconoce que no se puede practicar en Soria pero añade; “en la mayoría de las ciudades de España tampoco, sólo en las que tienen circuito. Tuve que irme de Soria para poder entrenar, pero habría sido igual en cualquier otra ciudad”. Además, está muy agradecida a todos los sorianos que siempre la han apoyado en su lucha por llegar a lo más alto y comenta que hay mucha afición en su ciudad natal, “mucho motero encubierto”, dice ella.

Para Juarranz, estar sobre una moto en un circuito a 200 km/h es un vicio, es una sensación indescriptible que la atrapa y le hace querer más velocidad, más moto y más triunfos. Su principal objetivo, “revalidar el título en 1.000. Nunca imaginé que pudiera llegar hasta aquí” y ahora quiere conservarlo. La familia lo llevaba mejor antes, cuando comenzó. Tras dos caídas complicadas que la mantuvieron retirada un tiempo, a sus padres les cuesta más y no quieren ver las carreras en las que su hija compite. “Es difícil, asegura. Vas en una moto a gran velocidad y hay que tener cuidado. Al principio mis padres estaban encantados, incluso ‘les llevaba de paquete’. Ahora ya no, les da más miedo. Y antes de una carrera solo me piden que acabe”. Es verdad que ella también notó la diferencia tras las caídas, “cuesta más montarte en la moto, piensas que nunca vas a poder hacer lo que hacías, pero al final te gusta, no puedes evitarlo y necesitas correr. A fuerza de entrenar vas perdiendo el miedo otra vez, aunque nunca pierdes el respeto. Hay que dar vueltas”, explica. Juarranz es una piloto respetuosa, “tengo cuidado al adelantar, si no lo veo claro no lo hago. Puedes poner en peligro a los demás”.

MOTOCICLISMO FEMENINO

Cada vez somos más chicas compitiendo aunque nos falta todavía visibilidad”. Juarranz ha irrumpido con fuerza y reconoce que cuando empezó, hace tres años, solía estar ella sola. Pero ahora cada vez son más, “es raro que no seamos dos o tres en una rodada”. Pero siguen siendo pocas y cree esta soriana que es porque quizá falten referentes femeninos. Ahora ella es uno. Por eso también le gusta correr en categoría femenina. “Que se vea que estamos”. Es necesario enseñar a las niñas desde pequeñas que esto también es para chicas si te gusta. “A los chicos rápidamente se les da una moto, a nosotras no”. Pero, aunque está segura de haber escuchado alguna que otra estupidez, no pierde las ganas “la mayoría de la gente te trata bien, independientemente de que seas chica o no. Cuando oyes alguna tontería, lo único que te da es más fuerza para luchar y adelantarlos”. Y sueña con poder quedar por encima del 10 en campeonatos con chicos. “No por ganarles a ellos, sino porque son más competitivos y tienen más experiencia. Algunos empiezan con tres años encima de una minimoto”.

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