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Las intoxicaciones por CO subieron un 20% el pasado invierno en CyL, cuando se registraron 6 muertos

Las intoxicaciones por CO subieron un 20% el pasado invierno en CyL, cuando se registraron 6 muertos

CASTILLA Y LEóN
Actualizado 30/10/2017 11:08

Entre octubre de 2016 y marzo de 2017, periodo en el que se concentran este tipo de intoxicaciones por el empleo de aparatos de calefacción para combatir el frío, el total de incidentes en la región fue de 109 frente a los 91 del mismo periodo anterior, lo que supone un 19,78 por ciento más.

Los incidentes por monóxido de carbono (CO) registrados por el Servicio de Emergencias 112 de Castilla y León se incrementaron casi un 20 por ciento el pasado invierno, cuando se produjeron 109 con seis muertos y 193 pacientes afectados.

En concreto, entre octubre de 2016 y marzo de 2017, periodo en el que se concentran este tipo de intoxicaciones por el empleo de aparatos de calefacción para combatir el frío, el total de incidentes fue de 109 frente a los 91 del mismo periodo anterior, lo que supone un 19,78 por ciento más.

En cuanto al número de afectados, también se registró un incremento, dado que en los 109 incidentes resultaron afectadas 193 personas, un 10,2 por ciento más que en la época anterior (175). Lo que también se incrementó de manera notable fue el número de fallecidos, ya que pasó de uno a seis el pasado invierno.

Además, en lo que va de mes de octubre, a pesar de las altas temperaturas de este año, ya se han producido siete incidentes, tres de ellos en León, dos en Valladolid, uno en Palencia, otro en Burgos y ninguno en Soria, según los datos del Servicio de Emergencias 112 recogidos por Europa Press.

Los mayores números de incidentes el pasado invierno se produjeron en la provincia de Salamanca, donde se registraron 22, y León, con otros tantos. En el caso de Ávila se produjeron otros 20 incidentes, mientras que en Segovia fueron 13 y en Zamora once.

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No llegaron a la decena de incidentes las provincias de Burgos, donde se registraron ocho; Palencia, donde hubo siete; y Valladolid, donde sólo hubo cinco.

Por este motivo, la Agencia de Protección Civil de Castilla y León, además de recordar las medidas de autoprotección generales para evitar estos sucesos, ha hecho especial hincapié en algunas como mantener las estancias ventiladas mientras se utilizan los braseros y elementos similares y no introducirlos en los dormitorios cuando se va a dormir, dado que el monóxido no se percibe, ya que ni se ve ni se huele.

El monóxido de carbono (CO) es un gas tóxico que se caracteriza porque es inodoro, incoloro e insípido, por lo que no se puede detectar con los sentidos. Cuando se produce una combustión, se produce este gas que puede resultar peligroso en espacios cerrados donde hay déficit de oxígeno y puede producirse una intoxicación por su inhalación.

De hecho, ante esta dificultad para su detección, todos los equipos sanitarios van provistos de un detector tanto para no poner en peligro su propia vida cuando acuden a un incidente, al no poder detectarlo, pero además les resulta útil para conocer la causa de la indisposición del paciente, dado que en muchas ocasiones aún no se sabe el motivo de su malestar, han informado a Europa Press fuentes sanitarias.

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La causa más frecuente de las intoxicaciones es la mala combustión en aquellos sistemas de calefacción que funcionan con combustibles vegetales como son el carbón, la leña, el cisco o, últimamente, los pellets de madera: braseros, estufas u hornos de leña, glorias, etcétera. A ellos hay que unir, además, el mal funcionamiento de las instalaciones domiciliarias de gas, como son los calentadores.

Consejos

Lo más importante es prevenir este problema y para ello la Agencia de Protección Civil ha recordado que es fundamental mantener una ventilación adecuada en aquellas estancias en las que se instalen calefacciones alimentadas por combustibles vegetales, pero además evitar colocar ese tipo de aparato en dormitorios.

Asimismo, es necesario revisar las chimeneas de aquellas instalaciones de calefacción que las empleen, como por ejemplo los hornos o las estufas de carbón o leña.

En las instalaciones de gas hay que asegurarse de que todos los equipos de calefacción estén instalados correctamente y realizar las revisiones periódicas por parte de un profesional cualificado.

Cuando los aparatos estén en funcionamiento, verificar que la llama que emiten sea del color adecuado (cuanto más azul sea ésta, más perfecta es la combustión).

Es importante que todos los aparatos se encuentren en lugares correctamente ventilados y nunca taponar las rejillas y respiraderos de las distintas estancias de la casa, algo que se hace con frecuencia, por ejemplo los días que hay mucho viento, lo que propicia la falta de oxígeno necesario para una correcta combustión.

La Agencia también recuerda que no se debe cubrir la parte inferior de los hornos de gas, pues se bloquea la circulación de aire y se provoca una combustión incompleta que derivaría en cantidades excesivas de CO.

También resulta peligroso utilizar equipos portátiles como hornillos, barbacoas, etcétera, que queman combustible dentro de espacios cerrados.

Asimismo, se recomienda revisar las chimeneas y conductos de ventilación antes de comenzar la temporada de frío y después de los episodios de nevadas.

Por otro lado, la Agencia ha recordado que los aparatos de calefacción que funcionan con electricidad suponen un riesgo en cuanto a que podrían provocar un incendio, por lo que se recomienda no tener cerca cortinas, ropa de cama, alfombras, etcétera, y no dejarlos enchufados sin supervisión.

Además de la conveniencia de instalar un detector de este gas en las viviendas, Protección Civil ha recordado que no es conveniente dejar el coche con el motor en marcha dentro de un garaje cerrado.

Por qué se produce

La intoxicación se produce porque al inhalar el monóxido de carbono, pasa a la sangre a través de los pulmones y evita que la hemoglobina transporte el oxígeno. La gravedad de la intoxicación dependerá de la concentración del monóxido y del tiempo que se haya estado expuesto.

Los síntomas más habituales que puede presentar un paciente afectado por la inhalación de monóxido de carbono pueden ser mareos, dolor de cabeza, vómitos, calambres y desvanecimientos súbitos.

Por ello, ante el más mínimo indicio de esta situación se recomienda abrir todas las puertas y ventanas que sea posible para facilitar la entrada de oxígeno y la desaparición del gas venenoso y llamar al 112 y explicar la situación con la mayor precisión posible. A este respecto, la Agencia recuerda que al otro lado de la línea hay médicos de emergencias que indicarán cómo actuar hasta la llegada de la asistencia.

De ser posible también se recomienda alejar todo lo que se pueda a las personas intoxicadas del origen del monóxido de carbono y, en caso de una fuente de calefacción por combustible vegetal, como puede ser un brasero o una estufa de leña, se aconseja sacar al exterior de la vivienda si es posible la fuente de origen del monóxido.

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