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Una encuesta revela que los ciudadanos quieren que el lechazo asado sea considerado Patrimonio Cultural Inmaterial

Una encuesta revela que los ciudadanos quieren que el lechazo asado sea considerado Patrimonio Cultural Inmaterial

TURISMO
Actualizado 10/07/2018 12:12

La asistencia de los encuestados a restaurantes asadores es bastante frecuente y ha quedado establecida una costumbre que se ha perpetuado con el paso del tiempo.

La Asociación de Asadores de Lechazo de Castilla y León ha realizado una encuesta a través de la que se revela que el 90 por ciento de los encuestados apuesta por que el lechazo asado pase a formar parte del Patrimonio Cultural Inmaterial.

En concreto el colectivo ha realizado una encuesta que ha sido contestada por 136 personas, quienes han destacado en su mayoría que esta consideración fortalecería la trascendencia del lechazo asado, fomentaría el turismo y protegería tanto la materia prima como los oficios relacionados.

En concreto, de las 136 personas encuestadas, un 59,6 por ciento son mujeres y un 40,4 por ciento son hombres. El 47,8 por ciento tiene entre 25 y 45 años y el 46,3 por ciento tiene más de 45. Con respecto a la residencia, el 88,2 por ciento reside en Castilla y León, mientras que el 11,8 por ciento tiene su domicilio en otra comunidad autónoma de España.

El cien por cien de los encuestados considera que la gastronomía forma parte del patrimonio cultural. Para el 94,1 por ciento, el lechazo es uno de los tres platos más típicos de la gastronomía de Castilla y León, seguido del cochinillo asado, con un 81,6 por ciento y, con más diferencia, de las sopas de ajo, con un 55,9 por ciento.

Según el colectivo "esto evidencia la relevancia que tiene este plato desde el punto de vista de los individuos como elemento representativo de su Comunidad", mientras el 8,1 por ciento de los encuestados no está seguro de conocer el modo de preparación del lechazo asado y el 4,4 por ciento reconoce no estar familiarizado con este procedimiento, el 87,5 por ciento de los encuestados sí lo está.

Del mismo modo, el 91,2 por ciento conoce la materia prima que se utiliza para su elaboración y las peculiaridades de sus métodos de explotación. Por lo tanto, la encuesta concluye que una inmensa mayoría tiene conocimientos relativamente profundos tanto del proceso de producción como del proceso de cocinado del lechazo asado.

La importancia del horno de leña en la elaboración del lechazo asado queda respaldada por un 86 por ciento de los encuestados, que lo consideran fundamental para el resultado del plato. En relación a los tipos de consumo, un 90,4 por ciento considera que el contexto propio de su degustación son las ocasiones especiales, mientras que un 9,6 por ciento lo atribuye al consumo ordinario.

Los tres conceptos más relacionados con el lechazo asado al estilo tradicional para los encuestados son: tradición (87,5 por ciento), celebración (74,3 por ciento) y calidad (73,5 por ciento). Un 52,2 por ciento lo identifica con la cultura y un 50,7 por ciento con la festividad.

Para el 36,8 por ciento forma parte de nuestra identidad, el 28,7 por ciento le otorga prestigio y el 27,9 lo ubica en un contexto de socialización. Otros encuestados destacan aspectos que secundan el concepto de calidad (exquisitez, manjar) y valoran la honestidad de la elaboración.

En cuanto a la asiduidad con la que los encuestados acuden a un restaurante asador, cabe destacar que un 88,3 por ciento han visitado un establecimiento de estas características en el último año (un 39 por ciento en el último mes), un 34,6 por ciento en los últimos cinco meses y un 14,7 por ciento en el último año), mientras que un 7,4 por ciento lo ha visitado en los últimos cinco años y un 4,4 por ciento no lo ha visitado nunca.

La asistencia de los encuestados a restaurantes asadores es bastante frecuente y ha quedado establecida una costumbre que se ha perpetuado con el paso del tiempo.

Las principales motivaciones de los encuestados para realizar estas visitas a restaurantes asadores son comida familiar (56,5 por ciento) y comida de amigos (37,4 por ciento). En menor medida, también aparecen razones de trabajo o comida de empresa (3,8 por ciento). Por lo tanto, el ocio es el motivo principal de reunión en un restaurante asador, lo que respalda el sentido de celebración que se le atribuye a la degustación del lechazo asado.

Casi un 50 por ciento de los encuestados come lechazo asado en Navidad con bastante frecuencia, más de un 30 por ciento lo hace siempre y un 18 por ciento lo ha hecho alguna vez. Es decir, que para el 80 por ciento el lechazo forma parte de manera habitual de la comida de Navidad. Por otro lado, un 55 por ciento ha celebrado alguna vez una ocasión especial en un restaurante asador, mientras que un 30 por ciento lo hace con bastante frecuencia y casi un 6 por ciento lo hace siempre.

Con respecto a la manera de preparar el lechazo, casi un 50 por ciento ha asado alguna vez lechazo en su propio horno. Un 23 por ciento asa con bastante frecuencia y un 7 por ciento lo hace siempre. La opción menos frecuente es la de encargar lechazo para llevar, un 28 por ciento ha encargado alguna vez lechazo a un asador y un 37,5 por ciento lo ha encargado en alguna ocasión en un horno de panadería. Se valora, por tanto, la comodidad a la hora de asar en casa y la calidad cuando se trata de comer fuera.

Casi un 78 por ciento de los encuestados recomendaría fervientemente a un visitante comer lechazo asado en Castilla y León, señal de que se considera un plato identificativo de la gastronomía de la Comunidad. Con respecto al horno con el que se asa el lechazo, casi un 67 por ciento reconoce el valor de comer lechazo en un restaurante con horno de leña, y un 58 por ciento prefiere el horno tradicional a los hornos industriales.

Para finalizar, el 90,4 por ciento de los encuestados considera que el lechazo asado al estilo tradicional debería ser declarado Bien de Interés Cultural. La mayoría argumenta que forma parte de la cultura, la tradición y la identidad de Castilla y León y lo identifican con calidad, singularidad y herencia recibida.

Entre sus razones para defender este reconocimiento, destacan que implicaría la aplicación de una serie de medidas que fomentarían el turismo, fortalecerían su trascendencia y supondrían una protección necesaria para que el producto y los oficios relacionados no desaparezcan. En definitiva, consideran la declaración como una "oportunidad" de promoción y puesta en valor de esta técnica culinaria.

Por otro lado, mientras que al 5,1 por ciento le resulta indiferente, el 4,4 por ciento piensa que el producto no es imprescindible o que tal distinción no contribuiría a su protección.

Fuente: EP

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