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Al igual que su Virgen, este Sénior hace Milagros

Al igual que su Virgen, este Sénior hace Milagros

DEPORTES
Actualizado 24/02/2019 02:03
Bernat Díez

Las de Vera siguen haciendo historia en el balonmano de la provincia soriana. Levantan su primera Liga siendo absolutas y jugarán de nuevo una fase de ascenso, la segunda consecutiva, para intentar ser eternas.

Sin contratiempos, se bajó un hermoso telón. El cava corrió (literalmente) al final, marcando el final de una fiesta que se ha ganado a pulso un histórico Sénior femenino: el Balonmano Ágreda levanta su primera Liga en la categoría Absoluta. El rival, el Cristo Rey, y el resultado, un apabullante 35-6, fue lo de menos en un Polideportivo de Ágreda volcado con sus Guerreras del Moncayo. La villa de Ágreda pasa a ostentar Cuatro Culturas: la obra de Juan Carlos Vera (campeonas de Copa, 2017, fase de ascenso en Lanzarote, 2018, y una Liga, 2019, es la nueva religión que se profesará, a partir de ahora, en la Parroquia Nuestra Señora de los Milagros.

Concienzudas y levantado atentas las orejas, como un lobo, al Balonmano Ágreda no se le escapó el título de Liga. Sabían lo que se jugaban y lo solventaron sin sudar en exceso. Sólo se humedecieron en las duchas, cuando Vera y Cacho descorcharon el cava. El BM Ágreda ejecutó un partido más mental que pasional.

En los prolegómenos del encuentro, salió el equipo Infantil mixto del BM Ágreda, que ha sido recientemente campeón de La Rioja. Laura Jiménez, la ‘2’ de las celestes les entregó la Copa y el diploma en señal de reconocimiento. 10 minutos más tarde, arengadas y sujetadas por una grada que no quería perderse esa cita histórica, las Guerreras del Moncayo saludaban a su parroquia.

A los 20 segundos, llegó el gol de Laura Jiménez, quien firmaría poco después un doblete. Abrieron la lata las sorianas, mientras que las mañanas permanecían encerradas atrás. Con el pie, y por abajo, paradón de Cacho para mantener el 1-0 en el Polideportivo de Ágreda, el cual veía cómo las locales mantenían una renta corta en los primeros compases.

Con el 2-1, María Pérez estrelló un balón a la madera. Permanecía callada la grada, echando de menos, quizá, a Isabel Chueca, ausente por motivos laborales. Se conformaba el Sénior celeste con impartir un ritmo pausado al inicio de la última y definitiva jornada de esta Fase Regular. Acusaban el nervio y la verticalidad de Chueca; Paula Cacho, al principio, no tenía con quien asociarse.

A falta de Isabel, Laura Jiménez se enfundó la capa de Superwoman. La ‘2’, tirada al extremo, clavó los cuatro primeros tantos a favor de las sorianas. Cacho encontró, al fin, a su pareja de baile. A ralentí y pisando el freno –de hecho las sorianas nunca necesitaron poner el turbo–, empezó a arrancar la excavadora: el BM Ágreda iría ampliando, a fuego lento, la brecha en su Polideportivo.

Con un parsimonioso 6-1, a Cacho le dio por hacer de las suyas para evitar que el BM Cristo Rey se metiera en el encuentro. La arquera detuvo una pena máxima sobre el minuto 9 y Ahsley Barona corroboró esa parada de Cacho con un zambombazo de los suyos. Otro latigazo de Barona supuso el 10-1 mediado el cuarto de hora. Primer tiempo técnico solicitado por el preparador de las mañas; las de Vera, por su parte, tomaban aire para seguir machacando.

Iba fallando penas máximas el Cristo Rey en Ágreda. Dos las blocó Paula. El tercer y el cuarto penalti, a las nubes. Andrea, por su parte, también se sumó a esa psicosis: no pudo materializar el 12-1 desde los siete metros.

Una marea celeste arrollaba, sin apenas despeinarse, a las de naranja, quienes estaban como un gato en un garaje: asustadas, cerradas y sin poder hacer nada ante unas Guerreras que aplicaron la ley de menos es más. El Cristo Rey montaba un circo y le crecían los enanos: Tania Garro se veía abocada a una expulsión temporal (2 minutos) después de empujar violentamente a una de las celestes.

Un golazo de Cacho suponía el 14-1. De potería a portería y la guardameta sonreía; se lo dedicaba a la grada. Qué bien se lo pasaba el Sénior femenino, el cual se permitía el lujo de ir a medio gas. Recortaba diferencias el BM Cristo Rey (15-2), pero su gozo en un pozo, pues las Guerreras establecerían segundos después el 16-2 con el que acabarían los primeros 30 minutos.

Con la mano, esta vez, Cacho despejaba cualquier tipo de miedo y mantenía el 16-2. Justo después, Barona volvía a disparar con mucha violencia: 17-2. Mientras tanto, Laura Jiménez, de dulce, le ‘partía’ la cadera a una defensora naranja para colocar el 19-2 en la Villa de las Tres Culturas. Pedían clemencia las mañas y las sorianas se dedicaron a mover el balón más que de costumbre. Pausadas. No había prisa alguna. Era su momento y lko iban a gozar.

En un mano a mano, Cacho volvía a evitar males mayores (20-2) con una exhibición de reflejos. La grada animaba a su goleadora, a Laura Jiménez: “¡Venga, pichichi!”. Y es que en el remanso de paz, la ‘2’ fue de lo mejorcito de la noche. Machacaba Laura y paraba Cacho, siempre atenta debajo de los tres palos. Salía de la madriguera de vez en cuando Cacho para iniciar las jugadas. Se lo podía permitir.

Definitivamente, bajaron los brazos las del Cristo Rey, derrotadas y con pocas ganas de seguir remanda a contracorriente. Ir en segunda le había bastado al Sénior celeste. Bailaron y marearon a unas adversarias que nunca llegaron a estar metidas en el encuentro. No se jugaban más que el honor. Claro, estaban en la fiesta de un BM Ágreda que no quería sobresaltos. De hecho, no los tuvo: los últimos 10 minutos, coser y cantar (35-6).

¡Qué corra el cava!

Volaron los confetis. Ellas, por las nubes. Piñas, corros y Juan Carlos Vera, manteado. Mientras la grada estaba en pie, sonaba el ‘We are The Champions’ en el recinto. Paula Cacho tenía que chillar para que Soria Noticias la escuchase: “Ha sido una Liga muy complicada, aunque parezca que el resultado sea fácil de conseguir. La Liga no se ha ganando en un día. Esto es gracias al esfuerzo y al compromiso de todas”, valoraba la arquera de la Villa de las Tres Culturas. “Para lo bueno y para lo malo somos un equipo. Vera es uno de los artífices de que el Pabellón esté como esté”, apostillaba.

Ahora, a liarla en otra fase de ascenso. De cabeza, al sector. “Como siempre digo, no tenemos expectativas de nada. Esto nos lo hemos ganado nosotras. Es el momento de celebrarlo. Cuando llegue la hora de afrontar el sector, lo daremos todo. Estoy segura”, analizaba Cacho.

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