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Yolanda de Gregorio y la muerte del dragón

Yolanda de Gregorio y la muerte del dragón

OPINIóN
Actualizado 05/04/2019 21:54
Sergio García

La carta de Sergio García, director de Soria Noticias.

Si Netflix quisiera hacer una versión española de House of Cards, una de las mejores series que este que escribe ha visto, no dudaría en ambientarla en el PP soriano. Yolanda de Gregorio haría el papel del despiadado Fran Underword. Sería una versión castiza y en las antípodas del personaje que interpreta Kevin Spacey. Si al presidente norteamericano en la ficción todos sus tejemanejes le acaban saliendo bien y, además, manteniéndose ocultos, a la presidenta de los populares sorianos le pasa justo al contrario; parece que todo le sale mal y encima nos enteramos todos.

“No somos nada más ni nada menos que lo que escogemos revelar de nosotros” dice Underword y Yolanda decidió desvelarlo todo desde el primer momento. Tras su llegada a la presidencia del PP, tras la defenestración de Angulo y sin ganar un congreso –cosas que algunos no olvidan-, anunció su intención de una renovación total. Abrir las ventanas, traer a gente nueva y eliminar a todo aquel a quien pudiera acusársele de vivir de la política. Una medida tal vez necesaria y demandada por la ciudadanía, pero inviable. Se olvidó de otra de los principios de la serie: “la generosidad también es una forma de poder”.

Yolanda ha preparado un equipo completamente nuevo para las municipales, y lo ha hecho con total libertad hasta el punto de darse por sentado que ninguno de los actuales concejales repetirá. El problema vino cuando quiso hacer lo mismo fuera de la provincia. Ahí se ha encontrado con un muro demasiado grande para un liderazgo aun en ciernes. “A veces, la mejor manera de ganar el respeto de tus superiores consiste en desafiarlos” aconsejan en la serie y la política burgense parece habérselo tomado al pie de la letra.

Tragó con Tomas Cabezón, sabedora de que iba a ser batalla perdida, pero lo intentó con Marimar Angulo y desde Madrid le pararon los pies. Un pulso que ella misma convirtió en órdago al hacerlo público como media de presión. Y todavía está por ver qué pasa con las listas a las Cortes. La batalla en el PP es cruenta y, al menos de momento, Yolanda De Gregorio va perdiendo. Como diría en la serie “Quiso matar a un dragón y le falló la puntería, que enfrente el fuego”.

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