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El encaje de todas las piezas fragua el éxito del CD Numancia Juvenil

El encaje de todas las piezas fragua el éxito del CD Numancia Juvenil

DEPORTES
Actualizado 03/04/2019 20:34
Bernat Díez

La unión hace la fuerza, y estas dos emergen en el cuerpo técnico del División de Honor. Un organigrama tan modesto como el discurso que argumenta Ayuso, el míster de este histórico filial: “Desde un contexto humilde, estamos haciendo un trabajo buenísimo. Los resultados llegan igual. Esto es lo bonito del fútbol, que no siempre gana el más fuerte ni el que más dinero tiene”.

La historia, más lejana que la realizada en la Ciudad del Fútbol este año, afirma que la unión hace la fuerza, una de las mayores virtudes en el deporte. El presente Numancia Juvenil, la prolongación del Leicester, no se entiende sin el encaje de la totalidad de todas las piezas. Éstas han compuesto el puzzle -que presenta un paisaje humano y humilde- del líder en el Grupo II de División de Honor. Resta por colocar la última pieza que encumbre el trabajo llevado a cabo por gente de la casa, personas afines a la idiosincrasia del CD Numancia.

El buenrrollismo rojillo empieza en las casetas de la Ciudad del Fútbol, donde suenan, previamente a los entrenamientos, risas y reggaeton. Allí se reúnen la amabilidad, la complicidad y la alegría de dos equipos, el de los jugadores y el del cuerpo técnicos. Juntos hasta el final. Hasta que el fútbol les separe.

Y si la familia permanece unida... El filial rojillo está a un puntito de convertirse en un puntazo para Soria. Un solo punto les separa de su primera Liga Juvenil, algo único y quién sabe si irrepetible en Soria. Las tablas registradas (2-2) el pasado sábado en Vitoria ante el Deportivo Alavés presentan el siguiente escenario: si el Numancia suma un punto este próximo fin de semana ante la SD Eibar, ¡campeón de Liga! Equivaldría a su primer éxito, en forma de copa, como colectivo.

Para empezar, Pablo Ayuso, técnico de este combinado puntero, ya ha mejorado sus prestaciones en relación al pasado ejercicio. De hecho, las ha superado con creces. El DH se olvida de la permanencia (novenos con 35 puntos en el curso 2017-18) y se cita esta temporada con una Copa del Rey, “una experiencia brutal”, y un título de Liga (primeros con 63 puntos). En una comparativa numérica, 28 puntos de diferencia; en relación al inamovible punto de partida, la permanencia, objetivo año sí, año también, queda en un segundo plano. En la actualidad, este Juvenil habla de levantar títulos. A nivel de objetivos resultadistas, “la situación es privilegiada. No surgirá en poco tiempo una situación similar. Tenemos mucha ilusión por poder aprovechar esta oportunidad", señala Ayuso. Pero “los objetivos formativos (que los jugadores progresen dentro del club) son los que nos importan”, matiza.

Hay más profesionales detrás de la gestión de Ayuso, Carlos Ortega (segundo entrenador) y Diego Fernández (preparador físico) entre ellos. También están Paula y Amaia (fisioterapeutas) y Álvaro Núñez (entrenador de porteros). Entre todos sostienen ese clima tan familiar que se respira en el vestuario del Juvenil. “Más que un grupo de trabajo, se trata de un grupo de amigos que genera un buen ambiente, eso ayuda a trabajar con mucha más ilusión. Ven más seis ojos que dos”, resume Ayuso en referencia a esa armónica convivencia dentro del cuerpo técnico. El soriano alaba “el trabajo de todos”, labores que están “consensuadas” día a día.

Por la parte que le toca, Ortega explica que la buena relación que mantiene el cuerpo técnico “es el secreto” que le permite al Juvenil estar donde está. Ortega y Ayuso, “uña y carne”. Carlos valora “los objetivos cumplidos” en los dos cursos anteriores. Todo parte de ahí. “Echar tantas horas juntos hace que las cosas salgan bien en el campo, en los entrenamientos y en el día a día”.

Si hay que reñir, se riñe; si hay que poner multas disciplinarias, se adjudican y se pagan. Los trapos sucios se lavan en la Ciudad del Fútbol, la casa de esta familia numerosa. Un joven cuerpo técnico tutela a una plantilla todavía más joven. “La autoridad la mostramos cuando hace falta. Fomentamos el buen rollo cada día. Intentamos que esto no sea monótono”, detalla Ortega, quien no descarta “dar caña”. Ayuso es el que “pone la mano dura”. Ortega y Fernández hacen de “enlaces” entre él y la plantilla”.

Fernández se ha estrenado esta temporada en el cuerpo técnico encabezado por Ayuso, quien le transmite “confianza”. Asimismo, “la convivencia con ellos dos (Ayuso y Ortega) es muy fácil: sé que tengo las puertas abiertas de su casa”, alega.

Ortega y Fernández ni asienten ni desmienten el titular que lanza Ayuso: “¡Vamos a ganar la Liga! Estoy convencido”. Sin embargo, los tres coinciden en una afirmación a coro: “Sin ninguna duda, estamos ante una temporada histórica”, sentencian. Fernández insta “a rematar esta temporada histórica”.

El ‘profe’ Ortega arbola la estrategia

Mientras Ayuso cumplía sanción, Carlos Ortega ha tenido que hacerse cargo –con un balance de una victoria y un empate– del Juvenil en estos dos encuentros (Santutxu y Alavés) que preceden a la última final ante el Eibar, en la que al Numancia le vale un punto. A pesar de que estuvo permanentemente comunicado con Ayuso, “me hizo ilusión que el partido saliese tan bien siendo yo la cabeza más visible”, subraya Ortega sobre lo que ocurrió ante el Santutxu en Soria (6-0).

Ortega, el estratega. El segundo de Ayuso trabaja la estrategia. “Estoy muy orgulloso de que Ayuso delegue tanto en mí. Me encarga la gestión del balón parado”, explica Ortega, el cual también se encarga del análisis de los rivales y los correspondientes encuentros.

El fondo del Juvenil está liderado por el ‘prepa’

Si el Numancia Juvenil ha llegado como un tiro –en buen estado físico– a la recta final del campeonato doméstico es gracias, en parte, al oficio de Diego Fernández. “Mi trabajo es la parte más complicada, en el sentido de que es lo que menos gusta a los chavales”, se sincera Fernández. Prosigue analizando que “ellos vienen aquí a jugar al fútbol, a darle pataditas al balón y a meter goles, y cuando toca trabajar fuerza o realizar un trabajo físico más específico les cuesta más”, valora. Manifiesta que “cada vez se demuestra más la importancia del trabajo de fuerza o el preventivo”. Porque Fernández vela para que se produzca el menor número de lesiones posibles. “Hay que tomárselo en serio”, señala.

Para Fernández, “la importancia es que ellos vean que este trabajo físico es necesario. Lo debemos realizar. Cuando llegan los minutos finales de un partido a todos nos gusta estar bien”, resume sobre el sentido que cobra su trabajo, el que menos ilusión despierta. A la postre, “sacar fuerzas” de donde no sobran, como ocurrió en la remontada ante el Amorebieta (2-4). “Mi premisa como preparador físico es que lo den todo en el campo. Si un jugador lo ha dado todo y en el minuto 60 no puede más, que se pueda retirar contento”, comenta Fernández.

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