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Súper Mateo tiene la mínima y acaricia sus primeros Juegos Olímpicos

Súper Mateo tiene la mínima y acaricia sus primeros Juegos Olímpicos

DEPORTES
Actualizado 20/04/2019 08:31
Bernat Díez

Aprovechando las ascuas de Estela Navascués (última soriana en unos Juegos), Dani Mateo, con una marca de 2:10:53, cumple en su primera maratón (07/04, Róterdam) y apunta a Tokio 2020. La antorcha olímpica podría pasearse tarde o temprano por Almazán.

“Ando como un cadáver”, anuncia Dani Mateo, aún convaleciente y rendido a las agujetas. La máquina de Almazán corrió su primera maratón en Róterdam el pasado 7 de abril. La solventó con nota y con mínima: se estrenó a lo grande. Súper Mateo, que no iba a Holanda para recoger tulipanes, salió de los Países Bajos con dos mínimas debajo del brazo: la del Mundial de atletismo (septiembre en Doha) y la de los próximos Juegos Olímpicos en Tokio 2020. La marca que registró en Róterdam, 2:10:53, incluso le sorprende a él mismo. El fondo español, la especialidad del adnamantino, se ha ganado un nuevo maratoniano. Se convierte en el primer deportista soriano de 2019 que apunta a las próximas Olimpiadas.

Mateo, por encima de todo, se queda “con la marca”. Detuvo el tiempo cuando el reloj señalaba esas dos horas, 10 minutos y 53 segundos que le dejan con un pie y medio en Tokio 2020. Se lo sabe de memoria, y eso que no es de “números”, pues no se estudia los tiempos de los demás: “A nivel histórico, se trata del décimo mejor debut de un español en una maratón”, afirma. Al paso de los días, esa marca le ha conquistado, “me impresiona”. Proclama que finalmente ha cumplido “el objetivo”. Se arropa con la mínima olímpica, situada en 2:11 por la Federación Española de Atletismo. Lo tiene todo de cara para correr sus primeros JJOO, y “¡eso es la hostia!”. A nivel deportivo, “yo soy el primero que percibo los JJOO como mi sueño. Es el objetivo máximo”. Resulta rimbombante descartar a Mateo para Tokio, pero podría suceder en el caso de que tres maratonianos españoles superen o igualen el crono del soriano en el último año antes de la aventura olímpica. Él, que aborrece las matemáticas, asegura pacientemente que “las estadísticas dicen que en los últimos años nadie ha corrido eso (2:10:53)”.

Sus piernas y su cabeza no le abandonaron a su suerte en Róterdam. “Hay muchas leyendas urbanas en torno a la maratón. Una de ellas dice que es más difícil la preparación que la carrera. Estoy de acuerdo”, valora. Fragmenta sus primeros 42,2Km en tres etapas: “En los 10 primeros kilómetros no me encontraba muy allá, los últimos 10 fueron jodidos y del 10 al 30 fue una parte muy dulce. Me encontré muy bien”.

El transcurrir de los kilómetros calmó esas “dudillas” surgidas en el tramo inicial, donde “no me encontraba bien”. Después, se apoderó de él “una sensación bestial”, del kilómetro 10 al 30. Era el momento de sacar la balanza simbólica: “Me encuentro muy bien. ¿Acelero? Ojo, que quedan 30Km”, se replanteó. En las maratones “se habla del muro, y este es psicológico”. No se le iban a escapar esos últimos 10.000 metros, tan asociados al Mateo del pasado. Le quedaba “una bala”. Disparó y triunfó.

Su entrenador, Enrique Pascual Oliva, le veía “muy confiado”, aunque Mateo explica que “no era confianza, sino que era necesario tenerla. Es un día. No cabía ir a medias”, subraya. No tuvo miedo. Estaba “tranquilo” y sólo quería lanzarse a “correr”. Reflexionó: “Dani, es tu momento”. Lo aprovechó. Sobre el abatimiento físico, en auge a medida que han avanzado los días, “al final de la carrera podía vestirme, desvestirme y quitarme las zapatillas. Dicen que no es lo típico”, señala. La “fatiga orgánica” gobernó su cuerpo dos días después de su primera maratón. Se quedó “sin energía”.

Las comparaciones son odiosas y a Dani Mateo no le gusta compararse con Abel Antón (campeón del mundo en maratón hasta en dos ocasiones, Sevilla y Atenas). “Eran otros tiempos. Otro atletismo. Cada atleta es de una manera. Abel es Abel y yo soy yo. Cada loco, a lo suyo”, analiza el fondista soriano. Lo cierto es que es dos ‘majaretas’ sorianos ampliaron sus distancias en el atletismo de fondo cuando fueron cumpliendo años.

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