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La mejor epístola 'Carta a una militar española' es de la alumna soriana Nerea López

La mejor epístola 'Carta a una militar española' es de la alumna soriana Nerea López

CAPITAL
Actualizado 04/05/2019 21:25

Todos los años, el Ministerio de Defensa organiza un concurso en el que participan alumnos y alumnas de 4º de la ESO, Bachillerato y ciclos de Formación Profesional Grado medio. Este año el tema del concurso ha versado sobre la incorporación de la mujer a las FAS.

Todos los años, el Ministerio de Defensa organiza un concurso en el que participan alumnos y alumnas de 4º de la ESO, Bachillerato y ciclos de Formación Profesional Grado medio, y que se enmarca dentro de la asignatura de Lengua de todos los centros docentes públicos y privados del territorio español, así como centros docentes españoles en el extranjero.

Este concurso cada año tiene un tema de fondo diferente. Este año el tema del concurso ha versado sobre la incorporación de la mujer a las FAS, '30 AÑOS TRABAJANDO EN IGUALDAD'. Los alumnos participantes han escrito una carta a una militar anónima, en la que reflejan uno o varios valores militares.

La carta ganadora por Soria y provincia fue la correspondiente a la alumna del Colegio Nuestra Señora del Pilar, Nerea López Bosque, y ha quedado tercera a nivel nacional. Una alumna abulense ha sido la ganadora del concurso y un alumna zamorana la segunda clasificada. Sin duda, este año los Centros Docentes castellano leoneses han estado en lo más alto.

El día 16 de mayo, en la sede del Ministerio, la Ministra de Defensa les entregará los premios a nivel nacional.

Carta íntegra de Nerea López Bosque, 'Más que historias'

"Cuéntame,unavezmás,cómoamaneceunnuevodíaenlosreflejosdelocéano.Recuérdamequesesientealver las luces del ocaso perderse entre las nubes. Pero antes, llévame contigo a cada rincón que guardaron tus ojos. Me confiaste tu historia y, ahora, me doy cuenta de que, un día, nos sentaremos juntas, de nuevo, para ver cómo cambió la mía.

En tu ausencia, tus palabras regresan: siempre encuentran la manera. Las acojo dichosa, parecen traerte de vuelta. Cierro los ojos, aguardo un segundo y ahí está: febrero de 1988. Tú pones el relato, yo, como siempre, imaginaré los detalles. Aquel lunes veintidós, un día frío y plomizo, puede que incluso el agua no se lo perdiera, despertaste antes de que saliera el sol. Miraste por la ventana; tus ojos vagaron por las calles, los edificios, los árboles… no encontraron donde posarse. Llegó el momento. Algunos medios, sí que se hicieron eco, pero no acaparó portadas. Para muchos, hasta pasó inadvertido, por supuesto, no lo hizo para vosotras, veintiséis mujeres exactamente, ni para todas las que os siguieron. Allí, firmes, vestidas, por primera vez, de uniforme, con el corazón en un puño y la llave del futuro de tantas en el otro, decididas, mirando al frente… Vuestros nombres rompieron el silencio. […]

Había olvidado lo mucho que me encanta esa historia. No puedo decir lo mismo de la que me contaste sobre tu compañera Idoia, mas no puedo olvidarla. Tú lo dijiste: tiene que quedarse con nosotras, debe hacerlo. Quizá Shindand la vio marcharse, pero sólo Lugo la vio volver. Recuerdo tu voz mientras me lo cuentas, y como, poco a poco, se vuelve frágil y se aleja. Un segundo, un estruendo y el silencio que tanto hiere, pero el eco no se demora, no hay vacío, ya las oigo: su risa, vuestras voces… como las de tantas otras.

Como ves, he guardado tus historias, valioso legado, pero sé que eres mucho más que las mismas. De no ser así, ¿dónde quedaría lo que has hecho para llegar a formar parte de ellas? Aunque llegasteis al mismo lugar, tú y todas tus compañeras bien sabéis, que el esfuerzo no fue el mismo.No manifestasteis queja alguna, no admitisteis concesiones, sino que redefinisteis lo que límite había venido a significar. Hoy, no hay una de vosotras que no afirme estar orgullosa de pertenecer a las FuerzasArmadas, y, nosotras,de que así sea,pues os debemos más de lo que podemos imaginar. De forma recíproca, el ejército, no me cabe la menor duda, no conoce un honor mayor que teneros en sus filas.

Déjame que me despida contándote el principio de una historia, dejando de tu cuenta seguirla y hacerla llegar con tu regreso. Había una vez, una mujer fuerte y valiente, que renunció a muchas cosas, sin dejar de ser ella misma, sólo por conseguir aquello que amaba. Un día, el destino me llevó hasta aquella desconocida, que pronto dejaría de serlo. Estaba pensativa, la miré con sincera admiración, sonrió, sus ojos brillaron y en ellos apareció aquella niña. La misma que tantas veces se había buscado en el espejo sin poder encontrarse. La que nunca se fue, la que lo tuvo claro desde el principio, la que no se había rendido entonces, y no pensaba hacerlo nunca. Mírala, ¿la reconoces?".

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