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Gus Ledes: “No me importa mucho el dinero. Necesitaba estabilidad y el Numancia me la dará”

Gus Ledes: “No me importa mucho el dinero. Necesitaba estabilidad y el Numancia me la dará”

DEPORTES
Actualizado 17/05/2019 20:47
Bernat Díez

Se le entrega la llave de la medular al que debe ser la franquicia del estilo que pretende alcanzar Artitz López Garai con el cuadro soriano. La creatividad, la estética y el gusto por el balón del ‘20’ buscan hacerse un hueco en un proyecto numantino con demasiados altibajos esta temporada.

Gustavo Ledes (28/09/1992, Braga) y el Club Deportivo Numancia se necesitaban mutuamente. En el mercado de invierno, se propició el momento adecuado para que la entidad soriana y el futbolista portugués-brasileño empastasen sus trayectorias. El Numancia, falto de alegrías y más fútbol estético y visual –acorde al estilo de López Garai–, requería los servicios de un jugador que necesitaba dejar atrás el calvario sufrido en el CF Reus Deportiu para “estar tranquilo y jugar al fútbol”.

Este ‘jugón’ renunció a embolsarse más dinero, pero él deja los billetes en un segundo plano porque el Numancia le garantiza “estabilidad”. Aritz López Garai, el cual le convenció, le entrega la llave de la medular. Ledes tiene confianza ciega en ese estilo que pretende alcanzar el nuevo proyecto numantino, demasiado afín al juego que él mismo practica.

Soria Noticias: La situación por la que atraviesa el Numancia no es la más adecuada para un jugador que acaba de llegar. ¿Cómo va ese periodo de adaptación en un Numancia tan irregular?

Gus Ledes: Creo que hay equipos que están peor que nosotros. La situación no es buena, pero no es para estar tan y tan preocupados. Tenemos un colchón bueno. Hay que sacarlo en casa. El equipo está tranquilo; yo lo estoy también. Tenemos una buena plantilla. Sabemos que lo podemos sacar con tranquilidad.

SN: Está llamado a ser un jugador con un peso específico en el sistema numantino. Se le considera ya un jugador titular en el esquema de López Garai. Una franquicia. ¿Asume esa responsabilidad?

G.L: La asumo con bastante tranquilidad. Sé que el míster confía en mí. Desde el primer momento que habló conmigo me transmitió su total confianza. Espero seguir retribuyéndole y ayudándole en lo que pueda.

SN: El plan de López Garai para este Numancia está realizado para que usted se pueda sentir a gusto en él. Posesión, amplitud, control y atacar mediante el balón. ¿Le convence ese estilo tan paralelo al juego que desarrolla Gus Ledes?

G.L: La verdad es que es un fútbol que encaja muy bien con mi forma de jugar. Yo el fútbol lo pienso así. El año pasado, en Reus, practicábamos lo mismo y tuve bastante peso en él. Ese estilo me va de maravilla. Estoy capacitado: juego así desde que soy canterano.

SN: Mucho ha influido La Masia en su visión de juego. ¿Cierto?

G.L: Desde que tengo 12 años vengo jugando así. El Barça juega de esa forma. Es una gozada poder plantear los partidos y los entrenamientos así: con balón. Tuve suerte en encontrarme con Aritz. Hay pocos que piensan como él lo hace. Es fiel a sus ideas.

SN: Sin embargo, y sabiendo que lleva poco aquí, ¿cree que está calando ese estilo? ¿Faltan asimilar todavía automatismos?

G.L: Creo que el equipo juega bien. Hay partidos en los que merecemos mucho más, si analizas mucho más allá del resultado. Tenemos el balón, jugamos bien y hacemos lo que pensamos. Pero, el fútbol tiene eso: tú juegas bien y el otro equipo, que no ha hecho nada, te mete un gol y te gana. Somos conscientes de que muchas veces la grada no está de acuerdo y quiere un juego más directo. Nosotros estamos al 100% con el míster y creemos en su idea. Le seguiremos hasta el final. Da igual que la grada pite, ya que nosotros seguiremos fieles a ese estilo hasta que el míster decida cambiarlo. A mi modo de ver, ese 4-3-3 funciona bien. No faltan asimilar automatismos.

"Hay pocos que piensan como Aritz. Es fiel a sus ideas"

SN: Las malas lenguas rumorean que los brasileños no son competitivos. ¿Algo que alegar?

G.L: Soy competitivo. En la escuela del Barça me enseñaron que hay que ganar siempre. Quiero hacerlo. Ni me gusta perder ni empatar.

SN: Creatividad, imaginación, calidad, dominio del balón parado. Ese es su modus operandi.

G.L: Soy bastante técnico. Me gusta tener el balón y tratarlo bien.

SN: Julio Álvarez. ¿Qué le dice ese nombre?

G.L: Es un emblema muy grande en este club. Con peso. Tuve la mala suerte de jugar contra él y le sufrí con el Barça B. Me hubiese gustado compartir vestuario con él, pues siempre es bueno rodearse de gente con ese nivel. El tiempo no lo quiso así. Una lástima…

"Da igual que la grada pite, ya que nosotros seguiremos fieles a ese estilo"

SN: Ledes podría ser uno de los encargados de volver a enganchar a la grada soriana. Dejando a un lado los últimos silbidos, su encaro contra la hinchada tras el final de un encuentro y esa cierta apatía del público en los últimos encuentros, ¿qué impresión le merece Los Pajaritos?

G.L: Sienten los colores. Gente de aquí que de verdad está con el club a full. Nosotros lo intentamos hacer lo mejor que podemos. Queremos lo mejor para el equipo. A veces sale bien y otras, mal. Les pido que no dejen de animar.

SN: ¿Siente que están lejos de volver a estar en sintonía con la grada?

G.L: Es cuestión de resultados. Si ganamos, todos contentos.

SN: Situación en Soria. ¿Se ha hecho a la ciudad? ¿Ha podido disfrutar de ella mientras pasea?

G.L: Estoy cómodo en ella. Están haciendo días increíbles. Cuando llegué, muy mal: nieve y frío (ríe). Siempre que puedo, salgo a pasear por el centro. Soria cuenta con gente cercana, humilde y buena. Te acogen bien y te hacen sentir en casa. Por ahora, no me paran. No me conocen (ríe).

SN: ¿Cómo es el Gus Ledes de andar por casa? ¿Qué le gusta hacer en su tiempo libre?

G.L: Soy muy tranquilo y casero. No trasnocho. Me gustan las series; me paso todo el día viéndolas.

SN: Su situación contractual dice que seguirá ligado al Numancia hasta 2021. Deberá convivir con la despoblación, con un clima frío y con una ciudad pequeñita. ¿Se ve capaz?

G.L: No influye. Estoy centrado en jugar al fútbol. Si el club me da estabilidad y estoy a gusto, el frío no me importa. Quiero estar bien y jugar, que es lo importante.

SN: Su fichaje por el Numancia despertó ilusión. ¿Por qué se decantó por recalar aquí? ¿Qué o quién le convenció?

G.L: López Garai tiene bastante culpa en eso. Tenemos mucho feeling. Él me insistió y estuvo pendiente de mí. Me dio la confianza que necesitaba. Fue el encargado de devolverme el año pasado a España. Luego, el club también mostró mucho empeñó por mí. Estuvo atento y fue uno de los que más se preocupó por mí.

SN: Un jugador tan codiciado en el mercado de Segunda dispondría de ofertas más suculentas que la presentada por el Numancia. Renunció, seguro, a más dinero. ¿Por qué?

G.L: Para un jugador, lo importante es jugar y estar a gusto. El dinero que dejó atrás, jugando bien lo puedo recuperar tranquilamente. No me importa mucho el dinero, la verdad. Venía de un periodo muy malo en el Reus. Necesitaba estabilidad, jugar y olvidarme de los problemas. El Numancia me está dando y me dará esa estabilidad.

"Soria cuenta con gente cercana, humilde y buena"

SN: ¿El desequilibrio emocional se lo ocasionó el Reus Deportiu?

G.L: Pasé seis meses muy malos. No se los deseo a nadie. Quería salir de ahí, estar tranquilo y jugar al fútbol. Estoy muy a gusto en Soria.

SN: Padeció un calvario en Reus. Desnúdese emocionalmente. ¿Cómo vivió todo aquello?

G.L: Ya no sólo hablo de mi situación. Cualquier futbolista de Segunda división puede vivir estando dos meses sin cobrar, si tiene un poco de cabeza. Me preocupaban más los trabajadores del Reus, gente que tenía familia y vivía al día. Llegó un punto en el que les echaron del piso. Los trabajadores de allí, que no sé de dónde sacan las fuerzas, aún pelean por su dinero. Una película de terror que todavía no se ha acabado.

SN: La bola se fue haciendo cada vez más grande.

G.L: Todo eran promesas y promesas. Veía las caras de tristeza de los trabajadores. Llegó la Navidad y no pudieron hacerles regalos a sus hijos porque no tenían pasta. Son situaciones bastante lamentables. Jugando en el Barça, yo pensaba que eso nunca me iba a pasar, pero hasta que pasa… Mis padres, desde Brasil, lo sufrieron. Yo les minimizaba las cosas.

"Me preocupaban más los trabajadores del Reus, gente que tenía familia y vivía al día"

SN: Un auténtico infierno.

G.L: Aprendí mucho de ello. A raíz de ese problema, hicimos una familia muy buena: jugadores y personas con muy buen fondo. Cuando pasa algo malo, realmente es cuando ves cómo es cada uno. Sentíamos el apoyo de fuera, pero el que realmente tenía la culpa no nos decía nada. Nos mentían en nuestra cara. Promesas y más promesas día a día. Nos vendían milongas. Decidimos competir porque era lo mejor para nosotros de cara al mercado.

SN: 'Bienvenido, Míster Marshall'. ¿No arreglaron nada los americanos que iban a ‘salvar’ al Reus?

G.L: Entraron y prometieron un montón de cosas, aunque acabaron viendo que aquello era una bomba de relojería. Llegó un punto en el que los jugadores no creímos en nadie. Eran tantas promesas… Tuvimos una charla con ellos dos días antes de denunciar para poder irnos. Nos prometieron que todo se iba a arreglar. Al cabo de tres días, el Reus desapareció y nosotros nos fuimos. Eso no tenía arreglo. Los jugadores peleamos para que todo el mundo cobrase. O cobrábamos todos o nadie. Era una lucha común.

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