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20 años después, Octavio y Álvaro Núñez refrescan la primera vez del Numancia en Primera

20 años después, Octavio y Álvaro Núñez refrescan la primera vez del Numancia en Primera

DEPORTES
Actualizado 22/08/2019 08:47
Bernat Díez

Este 22 de agosto, se cumplen dos décadas del primer encuentro de la entidad soriana a la liga de las estrellas. Dos entendidos de la materia, quienes hicieron carrera en la capital, reconocen "el mejor año del club", cuando una estructura "valiente" se protegió, literalmente, en Los Pajaritos. Rubén Navarro abrió y cerró ese círculo con dos goles determinantes.

Parece que fue ayer. En cambio, han transcurrido 20 años –el calendario alcanza mañana esa cifra– desde que el CD Numancia no pidiera permiso para impulsarse hasta el mismísimo cielo en 1999, cuando ascendió por primera vez en su historia a Primera división. Entonces, no haría demasiado frío en ese recordado agosto (22/08/1999), cuando la modestia se marcó un estreno a lo grande. En un derbi castellano, aquel Numancia de Andoni Goikoetxea superó 1-0 al Pucela.

Con 19 inviernos en la memoria –vinculados al Fútbol Profesional– muchos soles se han puesto y han acariciado el Duero; muchas lunas han enfriado y resfriado a Los Pajaritos. Tardes de gloria en Soria. Desde Segunda, tiempo de recordar y rememorar la excelencia del Numancia. Octavio Viñals y Álvaro Núñez refrescan una memoria que no ha olvidado que un día no muy lejano (dos décadas) fue de Primera. Luego, regresó dos veces más (2004 y 2008).

La época dorada del Numancia se resume en sus seis maravillosos años, de 1996 a 2001, y es que a la entidad numantina le vino todo rodado. Escalonadamente, el humilde club de Soria quedó atrapado en el tiempo en 1996 (esa Copa del Rey en la que salió aplaudido del Camp Nou); en 1997, subió a Segunda división; tras permanecer en ella dos campañas, el Numancia decidió liarla todavía más y se coló entre los 20 mejores de España a mediados de 1999. Todo sucedió muy rápido: en el arranque del nuevo milenio, y hasta 2001, el club rojillo había conquistado la élite. A fecha de hoy, el Numancia sigue adjunto (23 años a sus espaldas) al Fútbol Profesional. Se dice pronto.

Rebobinen y sitúense en un 22 de agosto de 1999. Dos míticos que hicieron carrera en Soria, Octavio Viñals y Álvaro Núñez, repasan la irrupción que generó el Numancia en Primera. La “ilusión”, como asegura Octavio, arrambló con todo. Rubén Navarro, autor del triunfo por la mínima ante el Real Valladolid (1-0), esculpió el estreno soñado. El Numancia fue algo más que un sonado debut, pues esa temporada le obsequió con más sorpresas agradables. Ese curso le deparó “momentos especiales y emotivos”, traslada Octavio a Soria Noticias. Apunta que son “recuerdos inolvidables”.

Ese día, aquella jornada del 22 de agosto de 1999, el CD Numancia formó con Álvaro Núñez; Jaume, Iván Rocha, Muñiz, Caco Morán; Nagore, Pacheta, Popescu, Octavio; Barbu y Rubén Navarro, el encargado de materializar el primero y el último de esa tarde (1-0) ante el Valladolid de Gregorio Manzano. Aquel once ha pasado a la posteridad.

Soria, una garantía

A ese Numancia poco más se le podía pedir: estreno a lo grande y sus primeros tres puntos en la élite, donde se colocó noveno en la primera jornada. Lagunas en la cabeza de Octavio, ya que el Numancia-Valladolid, con el “campo a reventar”, no lo recuerda plenamente: “¡Han pasado 20 años!”, ríe. A partir del choque entre castellanos, “lógicamente, el equipo en casa cogió confianza y durante toda la primera vuelta no perdió ningún partido en Los Pajaritos”, destaca el valenciano. Con más exactitud, los de Goikoetxea sumaron cinco victorias, cuatro de ellas de manera consecutiva, ante Valladolid, Sevilla, Rayo Vallecano, Celta y Racing de Santander, y cedieron cuatro empates (Athletic, Málaga, FC Barcelona y Alavés) en Los Pajaritos.

Ese impecable trayecto en Soria –de hecho no mordió el polvo hasta la decimotercera jornada ante el Valencia– “fue la base para que al final de la temporada consiguiésemos la permanencia”, confirma Octavio. ¿Y en qué se fundamenta? Fíjense en los números: en 19 partidos como local, el Numancia amarró 33 en Los Pajaritos. Es decir, el 73% de los 45 que cosechó en total se abrazaron en Soria.

En todas las quinielas, “cualquier aficionado hubiese dado por descendido al Numancia a principio de temporada”, señala Viñals. “A base de trabajo y de ir ganando la confianza necesaria”, los sorianos se encargaron de contradecir a los visionarios. Claro, “salíamos sin la presión añadida de saber que si descendíamos, no pasaba nada”, resume el de Castellón de la Plana. En la penúltima jornada, frente al Alavés en Mendizorroza, la institución numantina zanjó la salvación (2-2). De nuevo, Rubén Navarro se empleó a fondo, registrando el empate en el 76'. El catalán ejerció de 'arquitecto': abrió y cerró el círculo.

Salían a “trabajar, a luchar y a hacer las cosas que nosotros sabíamos hacer bien”, cuenta. Sobre las carencias, “protegernos para evitarlas”. El Numancia de la 1999-2000 era “valiente” porque “salíamos con dos puntas o, incluso, dos puntas y un mediapunta”, defiende Viñals, quien recuerda que “no salíamos a encerrarnos”. El Numancia arrasó al ‘Súper Dépor’ (dos triunfos), le arañó sendos empates al Barça, que nunca ha ganado en Los Pajaritos, y al Real Madrid y despedazó (3-0) al Atlético de Madrid en Soria. ¡Ver para creer! Ese ‘pequeño’ se les hizo bola a los depredadores de Primera.

Parando goles y taxis

Álvaro Núñez se aclimató perfectamente a Soria. Tanto es así, que aquí se ha quedado, residiendo en la capital y conduciendo un taxi por sus calles. Llegó a Soria en verano de 1999 para presentarse en el fútbol español y defender los tres palos de la portería de un Numancia de Primera, “el recuerdo más bonito que tengo en el fútbol”, pronuncia Núñez. Siempre hay una Primera vez; fue así para ambos (club y futbolista). En el caso de Núñez, “no he vivido otra cosa parecida”. El exarquero profesional recuerda “la expectativa” generada alrededor de aquel Numancia.

En Uruguay, protegía el marco del Club Atlético Rentistas. Después de estar concentrado con su selección en la Copa América de 1999, “me tocó venir aquí”. Su representante, que lo movió todo, no le desveló el conjunto que se había hecho con sus servicios hasta que “no estuvimos cerca de Soria”. La relación entre Álvaro Núñez y el Numancia se prolongó nueve años. Tras colgar los guantes, ese idilio entre el futbolista y el club soriano prosiguió: el uruguayo desempeñó trabajo formativo en la cantera del Numancia.

Álvaro Núñez se ganó la confianza de ‘Goiko’. Durante las dos estancias seguidas en Primera, el arquero uruguayo fue el encargado de salvaguardar los intereses defensivos del Numancia, acumulando un total de 72 encuentros. Tuvo que frenar las acciones consumadas por Raúl González, Julen Guerrero, Rivaldo o Makaay, encajando 59 goles el primer año del Numancia en Primera.

Respecto al paso del tiempo, el cancerbero asimila en el presente lo que supuso todo aquel frenesí: “Lo valoro más ahora. No me daba cuenta de lo que estaba viviendo. Les cuento a mis hijos y a la gente que yo estuve allí”, expresa. Para Núñez, “fue el mejor año para muchos de mis compañeros, para mí y creo que para el club también”, resume. Explica que “cada año se demuestra que es más difícil y mantenerse luego”.

Lleva “media vida” en Soria, 20 años. “Queda muy poquito para cumplir la mitad de mi vida en Uruguay y la otra mitad en Soria”, afirma este taxista, que se considera “un soriano más” en una ciudad y dentro de un club que lo significan “todo” para él. Sabe que si el Numancia no hubiese aparecido en su vida, “todo lo que estoy contando ahora no hubiera existido”.

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