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Una nueva realidad en Los Pajaritos: consciente del pasado, el Río Duero 2019-20 engrasa la máquina

Una nueva realidad en Los Pajaritos: consciente del pasado, el Río Duero 2019-20 engrasa la máquina

DEPORTES
Actualizado 03/09/2019 18:26
Bernat Díez

Manolo Sevillano, entrenador-jugador, y Manu Salvador, capitán y termómetro de una escuadra con “expectativas altas”, evalúan el nuevo curso.

Con tiempo aún por delante antes de que arranque la competición a mediados de octubre, el nuevo Río Duero 2019-20 ya se entona en el Pabellón Los Pajaritos. Ayer por la tarde, con la primera toma de contacto, completó su primer oficial entrenamiento en dicho complejo soriano, que vió el pasado ejercicio como su Río Duero sufría en la Superliga Masculina. Ahí, el cuadro soriano cumple 32 temporadas esta temporada. Es decir, se han ganado un respeto bien merecido. Alfredo Cabrerizo, máximo gestor; Manolo Sevillano, una vez más, hará de entrenador-jugador; y Manu Salvador capitaneará el cuadro celeste.

Con el de 'siempre', Sevillano, a por lo de siempre, a dejar al Río Duero -que se tuvo que conformar en la 2018-19 con pugnar por la salvación- en el mejor lugar posible. Se sueña con los regresos a la Copa del Rey y al play-off por el título de Liga, que este año amplía su acceso a 8 conjuntos.

¿Qué cabe esperar de este Río Duero?, ¿y cómo lo hará funcionar Sevillano? La nueva andadura celeste empieza “hoy” –por ayer– y el de Rioseco intentará extraer “lo máximo de cada jugador y lo máximo que podamos dar”. Todo lo que quiera el Río Duero, deberá “currárselo mucho”. No ganará “a nadie por trámite”, subraya Sevillano. La idea es que “desde el principio, seamos el equipo más profesional de la Liga en los entrenamientos, el que más trabaje”. Trabajo y más trabajo para que “todo lo que llegue sea consecuencia de eso”.

El Río Duero 2019-20 se inicia físicamente, “lo principal”, según Sevillano. A partir de ya, “cada semana, a morir”, reconoce. El 20 de septiembre, irán a Zaragoza para jugar el primer amistoso de la pretemporada ante el CV Teruel; la semana siguiente, volverá a medirse al cuadro turolense en su parido de presentación; disputará el Trofeo San Saturio contra el Sporting, la UVa y Santander; entre semana, y por último, cerrará los test contra el Textil Santanderina.

El cuadro celeste ha de “tirar”. Los sorianos se han reforzado con siete fichajes: Óscar Prades, Juanfran Frías, Augusto Colito, Pepe Villalba, Esteban Villarreal, Alejandro San Martín y Albert Graells. En los próximos días, se podría incrementar ese número. “Siempre está la duda de cómo responderán en Superliga, pero capacidad tienen. Las incorporaciones son para soñar en hacer algo grande”, manifiesta su técnico. Además, Lucas Llorente, Adrián Olalla, Callejo y Mario Dos Santos realizarán la pretemporada junto a Sevillano y Elías Terés, el segundo entrenador.

Por “nuestra salud”, Sevillano confía en luchar por instalarse en la zona noble de la élite del voleibol. El entrenador-jugador analiza “las dos caras” de esa pugna: “Hay plantilla para todo, pero no seremos superiores a nadie porque sí”. Sobre el nivel de la Superliga y la situación del combinado celeste en la misma, “nosotros cabemos dentro de ese montón de equipos con un nivel similar. Habrá que pelear mucho para destacar”, narra.

Sanando la herida. Cerrando la brecha. Sevillano se alivia al darse cuenta que el Río Duero ha hecho “borrón y cuenta nueva” respecto al curso pasado, del que “no hay que repetir muchas cosas”. Le faltan dedos en las manos para citarlas: “Club y jugadores haremos autocrítica para funcionar de otra manera y mejor”, define. Comienzan un “año nuevo” y Sevillano solo quiere “mirar hacia adelante”. Aires renovadísimos en Soria, “una de las consecuencias de la temporada pasada: había que tomar una decisión y se optó por un cambio grande”, aclara el entrenador-jugador. ¿Lo mejor del pasado ejercicio? “Habernos quedado en Superliga, que, por momentos, lo vimos negro”, resume el de Rioseco.

El termómetro del Río Duero

Terés será los ojos de Sevillano, intermediario de lo que ocurra tanto en el banquillo y en la cancha. En la pista, Manu Salvador volverá a ser el termómetro del Río Duero, el guía anímico de un plantel reconvertido. “Empieza lo bueno. Sí que es verdad que tenemos demasiado tiempo en el que estaremos sin competir”, explica el ‘2’, quien se muerde las uñas. Está “muerto de ganas”, con una necesidad suprema de superar “el pasado año chungo”.

Ya van 16 temporadas en las que el de Coslada desempeña sus quehaceres deportivos en Soria, “justo la mitad de las que cumple el equipo en la Superliga”, ríe. Reconoce tener “las mismas ganas del primer día”.

Un año más, Salvador se encargará de evaluar las emociones del Río Duero. Si el ‘2’ está fino y feliz, el Río Duero lo percibe; si Salvador está a disgusto en la cancha, el cuadro celeste se resiente. “El año pasado, durante una parte de la temporada, no rendí como debía. El equipo lo notó. La temporada pasada nos ha servido a todos”, cuenta Salvador. El atacante también entona el mea culpa: “En los momentos malos de la temporada, fui de los que peor lo hizo. Pienso que este año la situación va a ser diferente”. Detalla que las expectativas de esta temporada “son altas”.

El arranque, la unión y lo de remar todos en una misma dirección, claves. Respecto al inicio de la 2018-19, “el arranque fue horrible y nos condicionó la temporada entera. El Río Duero no reaccionó bien”. Los de Sevillano están alertados: prohibido repetir lo que deparó el pasado.

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