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El escritor soriano Luis López publica su segundo libro

El escritor soriano Luis López publica su segundo libro

PROVINCIA
Actualizado 13/11/2019 09:27

'La brisa del recuerdo' es el segundo libro publicado por Luis López Martínez. El primero fue 'Sé donde duermen las ardillas', un recorrido onírico por cincuenta sueños del autor.

'La brisa del recuerdo' consta de varios relatos cortos inspirados en lo cotidiano, la historia y los viajes. Es un recorrido por el lado humano de personajes reales que aparecen en cualquier rincón del mundo. Luis López escudriña, con especial atención, los hechos relevantes que ocurren a su alrededor describiendo historias apasionantes basadas en situaciones reales que sucedieron en un tiempo pasado. Se nutre de la realidad cotidiana para intentar encontrar explicaciones sobre el mundo en que vivimos. Sus personajes son variados: discapacitados, oficiales anarquistas, payasos, hombres tranquilos, escritores… Todos ellos componen un engranaje especial que va encajando a medida que van sucediéndose las páginas.

En varios relatos aparece Soria, relacionada con Javier Marías, David Wagner, "Tina", la perrita soriana en Buenos Aires... y en el sentir del autor con los recuerdos de vivir durante cuarenta y un años en la ciudad castellana.

Por el momento solamente está disponible en formato digital. A la venta en Amazon por 2,99 euros.

Primer Relato del libro:

'Iguales pero diferentes'

Desde mi terraza disfruto viendo patinar a una niña rubia de unos trece años. Sube con dificultad una rampa de madera y aventuro que tendrá dificultades al descender. Así es, finalmente, casi con el cuerpo en el suelo, acierta a agarrarse a un cabo que sujeta las estacas de la rampa. Cuando, por fin, toma contacto con el firme, retorna la belleza de su silueta deslizándose como si fuera un ángel. Desvío la mirada y veo otra niña calcada a la patinadora. Es idéntica. Deben ser gemelas. La patinadora se dirige a su gemela y apoya sus manos en la silla de ruedas en la que permanece postrada su hermana. Ayudándose de los patines ambas se deslizan a gran velocidad. Sus melenas ondean al viento y las dos comparten un momento íntimo lleno de felicidad. Me impacta la escena. De repente, aparece el que supongo será su padre y recoge con un amor encomiable a su hija discapacitada,mientras la más ágil y versátil se dirige a las olas de un enérgico mar. Se ha quitado los patines y ahora, descalza, introduce sus esbeltas piernas en la blanca espuma que forman las olas al romper. La hermana y su padre no le pierden de vista desde la rampa de madera. La escena me hace recapacitar, ¿a quién no?

Dos muchachas en la flor de su vida demostrándote lo diferente (o lo cruel) que puede llegar a ser la suerte del ser humano. La niña de la silla lleva cubiertas sus piernas por un pantalón de chándal azul celeste. La otra niña, con un pantalón corto vaquero, sin embargo, deja al descubierto sus bellas piernas, tan iguales y tan diferentes de las de su hermana. Mientras juega con las olas, su padre arrastra la silla de ruedas hasta el mar. La niña “en movimiento” hace varias piruetas para disfrute de su hermana. La muchacha impedida no pierde de vista a su hermana mientras su padre apoya la barbilla en la silla y le dice al oído algún secretillo. Al cabo de los minutos vuelven al paseo marítimo. La niña de las piernas al aire vuelve a ponerse los patines mientras la otra ensaya movimientos para desplazar su silla. Pienso en aquella frase que puso de moda una institución: “todos iguales, todos diferentes”. Nunca una frase significó tanto en aquel preciso momento que no logro borrar de mi pensamiento.

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