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CAPITAL

800 aniversario de la batalla de las Navas de Tolosa, donde Soria (Castilla) tuvo mucho que ver

Sancho VII saltando y rompiendo las cadenas
Sancho VII saltando y rompiendo las cadenas
Actualizado 14/07/2012

El próximo lunes se cumplen 800 años de la crucial batalla de las Navas de Tolosa en la cual Alfonso VIII el noble, el de las Navas, junto con los reyes de Aragón, Pedro II el Católico y de Navarra, Sancho VII el Fuerte, lograron la victoria sobre el califa almohade Miramamolín.

HISTORIA

Las tropas castellanas al mando del rey Alfonso VIII de Castilla, el alma de la batalla y el coordinador, junto con 20 milicias de Concejos Castellanos, entre ellas las de Medina del Campo, Madrid, Soria, Palencia, Almazán, Medinaceli, Béjar y San Esteban de Gormaz. Constituían el grueso de las tropas cristianas y rondaban los 50.000 hombres. Las tropas de los reyes Sancho VII de Navarra con 1000 hombres (200 caballeros), Pedro II de Aragón (que fue el primero en acudir con el obispo Berenguer de Barcelona y García de Tarazona, el conde de Ampurias y otros magnates) con 15.000hombres (3.000 caballeros) y Alfonso II de Portugal. Sumaban unos 20.000 hombres, en su mayoría aragoneses almogávares. El Rey de León Alfonso IX que no pudo acudir, se hizo representar por sus caballeros y mesnadas.

Las tropas de las Órdenes Militares de Santiago, Calatrava, San Lázaro, Temple y San Juan (Malta). Un gran número de cruzados provenientes de otros estados europeos o ultramontanos casi 30.000, llamados así por haber llegado desde más allá de los Pirineos. Estos guerreros, en su mayoría franceses, llegaron atraídos por el llamamiento del papa Inocencio III. No obstante, se ausentaron aduciendo como razón el calor y el no permitírseles cometer excesos contra la población musulmana; (sólo eligieron quedarse 650 hombres (150 caballeros) del Languedoc, con el obispo de Narbona a la cabeza) mermando en buena medida las huestes cristianas. Pero el ejército restante, que osciló entre 33.000 o 49.500 hombres, seguía siendo uno de los más grandes que se habían visto en aquellas tierras.

Las tropas cristianas se encaminaron hacia la zona rasa en que se encontraban acantonados los musulmanes. Es decir, Navas de Tolosa, o llanos de La Losa, puntos cercanos a la localidad de Santa Elena (donde se ha abierto un Centro de Interpretación de la Batalla), al noroeste de la provincia de Jaén. La previsión era, pues, librar una gran batalla campal. Los ejércitos cristianos llegan el viernes 13 de julio de 1212 a Las Navas, y se producen pequeñas escaramuzas durante el sábado y domingo siguientes.

LA BATALLA

El lunes 16 de julio, cansados de esperar y temiendo las deserciones, atacan a las huestes almohades. Los castellanos de segunda línea, al mando de Núñez de Lara, y las Órdenes Militares formaban en el centro flanqueados, a la derecha, por los navarros y las milicias urbanas de Ávila, Segovia y Medina del Campo y, a la izquierda, por los aragoneses.

Tras una carga de la primera línea de las tropas cristianas, capitaneadas por el vizcaíno don Diego López II de Haro, los almohades, que doblaban ampliamente en número a los cristianos, realizan la misma táctica que años antes les había dado tanta gloria.

Al notar el retroceso de muchos de los villanos cristianos, los reyes cristianos al frente de sus caballeros e infantes inician una carga crítica con la última línea del ejército. Este acto de los reyes y caballeros cristianos infunde nuevos bríos en el resto de las tropas y es decisivo para el resultado de la contienda. Los flancos de la milicia cargan contra los flancos del ejército almohade y los reyes marchan en una carga imparable. Según fuentes tardías, el rey Sancho VII de Navarra aprovechó que la milicia había trabado combate a su flanco para dirigirse directamente hacia Al-Nasir. Los doscientos caballeros navarros, junto con parte de su flanco, atravesaron su última defensa, los im-esebelen, una tropa escogida especialmente por su bravura que se enterraban en el suelo o se anclaban con cadenas para mostrar que no iban a huir. Sea como fuere, lo más probable es que la unidad navarra fuera la primera en romper las cadenas y pasar la empalizada lo que, tradicionalmente se ha dicho, justifica la incorporación de cadenas al escudo de Navarra.

La bandera o pendón de Las Navas se conserva en el Monasterio de Las Huelgas (Burgos) que se considera el mejor tapiz almohade de los que hay actualmente en España. Cuando Carlos III colonizó estas tierras, fundó La Carolina y una aldea dependiente de ella, llamada 'Venta de Linares', que posteriormente se le cambió el nombre inicial por el de 'Navas de Tolosa'.

En conclusión, con esta batalla, que después quedó definitivamente consolidada con la del Salado (30-X-1340), se puso fin a la hegemonía musulmana sobre la Península Ibérica, que entra en su declive definitivo; y la Reconquista tomó un nuevo impulso que produjo en los siguientes cuarenta años un avance significativo de los llamados reinos cristianos, que conquistaron casi todos los territorios del sur bajo poder musulmán. En concreto, Jaime I reconquista Valencia y Baleares; el infante Alfonso (X), Murcia; y el Rey de Castilla, Fernando III, pudo poco después reconquistar Jaén, Sevilla y Córdoba.

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