Ir a la versión móvil App para iOS App para Android en Google Play
Síguenos en twitter Estamos en Facebook Youtube
Noticias de Soria - SoriaNoticias.com
¡Vuelve, Javier!

¡Vuelve, Javier!

OPINIóN
Actualizado 20/04/2012

¡Vuelve, Javier Marías, vuelve! Pero no a Soria capital de la que has decidido alejarte sacudiéndote el polvo de tus zapatos y haciéndolo saber a los cuatro vientos aprovechando el privilegio de tu columna en un periódico de tirada nacional. Donde te pido que vuelvas es en ti mismo para que reflexiones sobre la mala acción que has cometido al arremeter con exagerada calificación de ruidosa contra esta vieja ciudad, capital de esta vieja tierra, donde la vieja Castilla se acaba.

Tú la calificas de generadora de decibelios insufribles endosándole un neologismo que, a buen seguro, como académico de la Real, te será tolerado: dices que Soria está valencianizándose. Creo que exageras, Javier, y aunque podría debatir y rebatir la calidad y la cantidad de ruido que, por lo que parece, te molesta a la hora de trabajar en tu meritoria creación literaria, lo que más ofende es la inquina, la mala baba, el acíbar con el que has dejado descrita tu salida de la ciudad de tus veranos de infancia. ¿Para qué hacer tanto daño como el que has hecho, Javier, pienso que intencionadamente?

Podrías haber salido calladamente, apagar la luz y seguir guardando esos cálidos recuerdos de los amigos que, por lo que cuentas, has hecho, a buen seguro, en medio de esos estridentes ruidos sorianos. Corren tiempos en los que hasta el mismo monarca pide perdón por su descuidada conducta, así que tú, Javier, podrías hacerlo también sin temor a quedar mal ante tus muchos seguidores por tan honroso gesto. Hazlo, Javier, y procura enmendar el yerro que has cometido con esta tierra, o mejor, con sus moradores. Reflexiona y reconoce que a ti no te molesta el ruido, Javier Marías, a ti lo que te ha inflamado la vena jacobina es que los sorianos no seamos lo suficientemente considerados contigo como para hacer poco ruido y dejarte escribir en aquietado silencio o, al menos, bajar el volumen pensando en que podemos molestarte si tocamos un claxon o tiramos un cohete. Y es que, preclaro Marías, somos gentes dadas a lo poco, a lo cotidiano, a lo sencillo, a lo esencial, (no hay margen de maniobra para mucho más)y no estamos acostumbrados a valorar la excelencia y la calidad selecta con las que, por lo que se ve, están investidos personas como tú.

Disculpa nuestro provincianismo, nuestra escasa talla, nuestro pobre bagaje y haznos ver tu luz, esa que te ilumina para escribir cosas tan hermosas como las que has escrito en medio de tanta zalagarda como la que, por lo que dices, hemos armado en torno a tu morada. Pero luego, después de tu perdón por el alboroto, danos también la satisfacción de ver que has vuelto en ti y que estás arrepentido por habernos puesto en boca de toda España como una ciudad que ha dejado de ser el paraíso que te mereces. Discúlpate, Marías. Tienes cabeza y medios para hacerlo. Sin medias tintas. A tamaña ofensa, tamaña enmienda. Y si algún día te da por volver a Soria, te puedes encontrar que junto a una monumental bronca por tu mal gesto con esta ciudad, somos capaces de tocar la gaita y el tambor y tirar cohetes en tu honor. Aquí somos así.

¡Vuelve, Javier Marías, vuelve! Pero no a Soria capital de la que has decidido alejarte sacudiéndote el polvo de tus zapatos y haciéndolo saber a los cuatro vientos aprovechando el privilegio de tu columna en un periódico de tirada nacional. Donde te pido que vuelvas es en ti mismo para que reflexiones sobre la mala acción que has cometido al arremeter con exagerada calificación de ruidosa contra esta vieja ciudad, capital de esta vieja tierra, donde la vieja Castilla se acaba.

Tú la calificas de generadora de decibelios insufribles endosándole un neologismo que, a buen seguro, como académico de la Real, te será tolerado: dices que Soria está valencianizándose. Creo que exageras, Javier, y aunque podría debatir y rebatir la calidad y la cantidad de ruido que, por lo que parece, te molesta a la hora de trabajar en tu meritoria creación literaria, lo que más ofende es la inquina, la mala baba, el acíbar con el que has dejado descrita tu salida de la ciudad de tus veranos de infancia. ¿Para qué hacer tanto daño como el que has hecho, Javier, pienso que intencionadamente?

Podrías haber salido calladamente, apagar la luz y seguir guardando esos cálidos recuerdos de los amigos que, por lo que cuentas, has hecho, a buen seguro, en medio de esos estridentes ruidos sorianos. Corren tiempos en los que hasta el mismo monarca pide perdón por su descuidada conducta, así que tú, Javier, podrías hacerlo también sin temor a quedar mal ante tus muchos seguidores por tan honroso gesto. Hazlo, Javier, y procura enmendar el yerro que has cometido con esta tierra, o mejor, con sus moradores. Reflexiona y reconoce que a ti no te molesta el ruido, Javier Marías, a ti lo que te ha inflamado la vena jacobina es que los sorianos no seamos lo suficientemente considerados contigo como para hacer poco ruido y dejarte escribir en aquietado silencio o, al menos, bajar el volumen pensando en que podemos molestarte si tocamos un claxon o tiramos un cohete. Y es que, preclaro Marías, somos gentes dadas a lo poco, a lo cotidiano, a lo sencillo, a lo esencial, (no hay margen de maniobra para mucho más)y no estamos acostumbrados a valorar la excelencia y la calidad selecta con las que, por lo que se ve, están investidos personas como tú.

Disculpa nuestro provincianismo, nuestra escasa talla, nuestro pobre bagaje y haznos ver tu luz, esa que te ilumina para escribir cosas tan hermosas como las que has escrito en medio de tanta zalagarda como la que, por lo que dices, hemos armado en torno a tu morada. Pero luego, después de tu perdón por el alboroto, danos también la satisfacción de ver que has vuelto en ti y que estás arrepentido por habernos puesto en boca de toda España como una ciudad que ha dejado de ser el paraíso que te mereces. Discúlpate, Marías. Tienes cabeza y medios para hacerlo. Sin medias tintas. A tamaña ofensa, tamaña enmienda. Y si algún día te da por volver a Soria, te puedes encontrar que junto a una monumental bronca por tu mal gesto con esta ciudad, somos capaces de tocar la gaita y el tambor y tirar cohetes en tu honor. Aquí somos así.

Comentarios...