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Noticias de Soria - SoriaNoticias.com
Muy a su pesar Sr Javier Marías, Soria ya no es solo una ciudad para viejos (tristes)

Muy a su pesar Sr Javier Marías, Soria ya no es solo una ciudad para viejos (tristes)

OPINIóN
Actualizado 21/04/2012

Considero bochornoso su artículo en El País Semanal del domingo 15 de abril desprestigiando a mi ciudad, Soria. Sus palabras hacen gala de inmovilismo, intolerancia, de ensalzamiento de peores tiempos pasados, de querer no ver pasar nunca esos tiempos.

Soy soriana, tengo 51 años y amo mi ciudad y su provincia, a pesar de haber transcurrido mi infancia en una Soria gris, triste, aislada, inmóvil, llena de ancianos cuya única distracción era la misa de los domingos. Políticos caciquillos, beatillos. Dios, Patria y Familia. Y así por los siglos de los siglos.

Y Soria era triste y gris como decían nuestros queridos poetas, emanando de sus versos una melancolía eterna.

Con el paso de los años Soria va saliendo de su oscurantismo y entra en el mundo. Y el mundo entra en ella. Sin perder su encanto, su belleza, su historia, su románico, sus paisajes, sus pueblos, sus colores, su cielo, sus gentes, su Río Duero. Y sí, Sr. Javier Marías, también su algarabía y bullicio.

Desprecia con desconocimiento nuestras fiestas, ignora nuestros Otoños Musicales, nuestros certámenes de cine, nuestra prodigiosa Banda Municipal, nuestra Casa de los Poetas, nuestros artistas, y sí, Sr. Javier Marías, también nuestra dulzaina, con algarabía y bullicio.

Soria ya no es la ciudad triste y gris de mi infancia. Y así lo hemos querido los sorianos, y así también se alegrarían nuestros poetas, con algarabía y bullicio.

Soria no se pierde. El que está perdido es usted, Sr. Javier Marías, en el tiempo.

Considero bochornoso su artículo en El País Semanal del domingo 15 de abril desprestigiando a mi ciudad, Soria. Sus palabras hacen gala de inmovilismo, intolerancia, de ensalzamiento de peores tiempos pasados, de querer no ver pasar nunca esos tiempos.

Soy soriana, tengo 51 años y amo mi ciudad y su provincia, a pesar de haber transcurrido mi infancia en una Soria gris, triste, aislada, inmóvil, llena de ancianos cuya única distracción era la misa de los domingos. Políticos caciquillos, beatillos. Dios, Patria y Familia. Y así por los siglos de los siglos.

Y Soria era triste y gris como decían nuestros queridos poetas, emanando de sus versos una melancolía eterna.

Con el paso de los años Soria va saliendo de su oscurantismo y entra en el mundo. Y el mundo entra en ella. Sin perder su encanto, su belleza, su historia, su románico, sus paisajes, sus pueblos, sus colores, su cielo, sus gentes, su Río Duero. Y sí, Sr. Javier Marías, también su algarabía y bullicio.

Desprecia con desconocimiento nuestras fiestas, ignora nuestros Otoños Musicales, nuestros certámenes de cine, nuestra prodigiosa Banda Municipal, nuestra Casa de los Poetas, nuestros artistas, y sí, Sr. Javier Marías, también nuestra dulzaina, con algarabía y bullicio.

Soria ya no es la ciudad triste y gris de mi infancia. Y así lo hemos querido los sorianos, y así también se alegrarían nuestros poetas, con algarabía y bullicio.

Soria no se pierde. El que está perdido es usted, Sr. Javier Marías, en el tiempo.

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