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La clase de Religión Católica y el Sacramento de la Confirmación

La clase de Religión Católica y el Sacramento de la Confirmación

OPINIóN
Actualizado 23/04/2012

Queridos diocesanos:

El ritmo pastoral de nuestra Diócesis suele incluir en los meses iniciales o finales del Curso pastoral la administración a muchos jóvenes del Sacramento de la Confirmación que es uno de los tres Sacramentos de la Iniciación Cristiana junto con el Bautismo y la primera Eucaristía.

En efecto, a los bautizados ?el Sacramento de la Confirmación los une más íntimamente a la Iglesia y los enriquece con una fortaleza especial del Espíritu Santo. De esta forma quedan obligados aún más, como auténticos testigos de Cristo, a extender y defender la fe con sus palabras y sus obras? (LG 11; cf Ritual de la Confirmación, Prenotandos 2) (Catecismo n. 1285). Por este Sacramento los ya bautizados reciben el don del Espíritu Santo, que fue enviado por el Señor a los apóstoles en el día de Pentecostés.

La preparación para la Confirmación debe tener como objetivo conducir al bautizado a una unión más íntima con Jesús para poder asumir mejor las responsabilidades apostólicas que conlleva la vida cristiana en la Iglesia. De ahí que la catequesis para la Confirmación deba centrarse en suscitar el sentido de la pertenencia a la Iglesia de Jesucristo, tanto a la Iglesia Universal y Diocesana como a la comunidad parroquial. La Parroquia, según el Catecismo de la Iglesia Católica, tiene una responsabilidad particular en la preparación de los confirmandos (cfr. n. 1309).

Es de valorar el esfuerzo y la buena voluntad de los sacerdotes, catequistas y demás agentes de pastoral en su empeño y paciencia por acompañar a los candidatos que se preparan al sacramento. Ahora bien, hemos de tener en cuenta que la tarea de educar en la fe se lleva a acabo a través de diversos canales, entre los que destacan la vivencia cristiana en la familia, la catequesis en la Parroquia y la clase de religión en el colegio o instituto; todos ellos son necesarios aunque tienen objetivos y medios diferentes. De ahí la poca coherencia de quienes desean recibir el Sacramento de la Confirmación pero, al mismo tiempo, se niegan a asistir a la clase de Religión con el pretexto de que de esta forma tienen más tiempo para dedicar al resto de asignaturas. De esta manera, se devalúa el profundo significado y alcance de la formación religiosa en el ámbito de la escuela.

Teniendo presente lo anterior, y aunque el Directorio diocesano de los Sacramentos de la Iniciación Cristiana no explicita la necesidad de asistir a la clase de Religión como requisito para recibir el Sacramento de la Confirmación, quiero expresar mi convencimiento de la necesidad de la asistencia a clase de Religión como un medio más de formación previo a la recepción del Sacramento. En el caso de que, por diversas circunstancias, el candidato no asistiera a la clase de Religión debería sopesarse su situación, tratar de convencerle de la contradicción de la misma y, en todo caso, sería exigible un complemento a ese déficit pues no es igual la situación objetiva del que asiste a la clase de Religión que la del que no asiste.

Con esta breve carta quiero, pues, recordar a los padres, alumnos y profesores los derechos y deberes sobre la formación religiosa y su importancia como un medio más en la preparación de los candidatos a recibir la Confirmación. De manera especial, pido a los párrocos, quienes tan fielmente dirigen sus parroquias, que ayuden a los padres de familia a preparar a sus hijos para que reciban el Don del Espíritu Santo con las mejores disposiciones y la mejor preparación.

Que Dios os bendiga a todos.

Queridos diocesanos:

El ritmo pastoral de nuestra Diócesis suele incluir en los meses iniciales o finales del Curso pastoral la administración a muchos jóvenes del Sacramento de la Confirmación que es uno de los tres Sacramentos de la Iniciación Cristiana junto con el Bautismo y la primera Eucaristía.

En efecto, a los bautizados ?el Sacramento de la Confirmación los une más íntimamente a la Iglesia y los enriquece con una fortaleza especial del Espíritu Santo. De esta forma quedan obligados aún más, como auténticos testigos de Cristo, a extender y defender la fe con sus palabras y sus obras? (LG 11; cf Ritual de la Confirmación, Prenotandos 2) (Catecismo n. 1285). Por este Sacramento los ya bautizados reciben el don del Espíritu Santo, que fue enviado por el Señor a los apóstoles en el día de Pentecostés.

La preparación para la Confirmación debe tener como objetivo conducir al bautizado a una unión más íntima con Jesús para poder asumir mejor las responsabilidades apostólicas que conlleva la vida cristiana en la Iglesia. De ahí que la catequesis para la Confirmación deba centrarse en suscitar el sentido de la pertenencia a la Iglesia de Jesucristo, tanto a la Iglesia Universal y Diocesana como a la comunidad parroquial. La Parroquia, según el Catecismo de la Iglesia Católica, tiene una responsabilidad particular en la preparación de los confirmandos (cfr. n. 1309).

Es de valorar el esfuerzo y la buena voluntad de los sacerdotes, catequistas y demás agentes de pastoral en su empeño y paciencia por acompañar a los candidatos que se preparan al sacramento. Ahora bien, hemos de tener en cuenta que la tarea de educar en la fe se lleva a acabo a través de diversos canales, entre los que destacan la vivencia cristiana en la familia, la catequesis en la Parroquia y la clase de religión en el colegio o instituto; todos ellos son necesarios aunque tienen objetivos y medios diferentes. De ahí la poca coherencia de quienes desean recibir el Sacramento de la Confirmación pero, al mismo tiempo, se niegan a asistir a la clase de Religión con el pretexto de que de esta forma tienen más tiempo para dedicar al resto de asignaturas. De esta manera, se devalúa el profundo significado y alcance de la formación religiosa en el ámbito de la escuela.

Teniendo presente lo anterior, y aunque el Directorio diocesano de los Sacramentos de la Iniciación Cristiana no explicita la necesidad de asistir a la clase de Religión como requisito para recibir el Sacramento de la Confirmación, quiero expresar mi convencimiento de la necesidad de la asistencia a clase de Religión como un medio más de formación previo a la recepción del Sacramento. En el caso de que, por diversas circunstancias, el candidato no asistiera a la clase de Religión debería sopesarse su situación, tratar de convencerle de la contradicción de la misma y, en todo caso, sería exigible un complemento a ese déficit pues no es igual la situación objetiva del que asiste a la clase de Religión que la del que no asiste.

Con esta breve carta quiero, pues, recordar a los padres, alumnos y profesores los derechos y deberes sobre la formación religiosa y su importancia como un medio más en la preparación de los candidatos a recibir la Confirmación. De manera especial, pido a los párrocos, quienes tan fielmente dirigen sus parroquias, que ayuden a los padres de familia a preparar a sus hijos para que reciban el Don del Espíritu Santo con las mejores disposiciones y la mejor preparación.

Que Dios os bendiga a todos.

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