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Antonio Pardo y sus `líos' con las residencias

Antonio Pardo y sus `líos' con las residencias

OPINIóN
Actualizado 12/07/2012

No hay manera de que se aclaren. Ahora se enredan con la secretaria del Comité de Empresa sobre los métodos de comunicación a los familiares de residentes de San José sobre la conveniencia de su traslado, que si las cartas que si las llamadas de teléfono. ¿Acaso no da lo mismo? La verdad es que hubiera sido más formal una carta que una llamada telefónica. Este último método parece poco serio, como si quisiesen salvaguardarse de ?algo?. En el fondo saben que no lo están haciendo bien. Pero analicemos el fondo del asunto.

Le ha dado a Antonio Pardo por decir que esta Diputación no tiene por qué tener competencias en materia de asistencia psiquiátrica y en base a ello selecciona 19 residentes, (no sabemos con qué criterio) y propone que se trasladen a otros sitio (no sabemos adónde). Parece que el resto de residentes no tiene patología psiquiátrica. Todo es un misterio. Resulta que consultamos en la provincia más cercana y afín, Burgos, y nos encontramos en Oña la residencia psiquiátrica con unidades de psicogeriatría y psiquiatría de adultos, algo parecido a San José, y? ¡que sorpresa!: depende enteramente de la Diputación de Burgos. ?Sr. Pardo, es que parece que la Diputación de Soria es la única que tiene estos centros?.

Parece que al actual presidente no le gustan los enfermos psíquicos, no los quiere tener cerca, en su pueblo, quizá le moleste ver cómo pasean por las calles del Burgo (a ver si no van a tener derecho a salir a la calle como cualquier otra persona). Con la última gran reforma psiquiátrica se pretendía integrar al enfermo mental en la sociedad y luchar contra el estigma que estas enfermedades generan. Pero Antonio Pardo, lejos de valorar el servicio ofrecido en San José, donde no solo 19 personas sino todos sus residentes padecen algún tipo de estos trastornos, se lo quiere quitar del medio y disfrutar cómodamente en su sillón de presidente de la Diputación con cuantas menos competencias mejor. La atención a los enfermos mentales y discapacitados psíquicos es índice del progreso de una sociedad, y sirve para valorar hasta qué punto se trata de una sociedad avanzada y culta que sabe y es capaz de atender a sus ciudadanos aquejados de problemas de esta índole. Los propios técnicos de la Junta, que valoraron individualmente algunos casos, según han referido las familias, aconsejaron que siguieran permaneciendo en el mismo centro, los propios pacientes quieren permanecer en el mismo centro, y los familiares de los residentes quieren que permanezcan en el mismo centro. Ni que digamos los propios trabajadores. ¿Por qué entonces tanto interés en trasladarlos?

De los 19 ?escogidos? algunos llevan más de 40 años y alarmados dicen ?yo no me quiero ir de aquí? ?estoy bien aquí?. Y la verdad es que se ha creado alarma y preocupación entre los residentes, familiares y trabajadores. Pero esta alarma no la ha creado ni la secretaria del Comité ni ningún trabajador, sino todo lo contrario: la primera llamada a uno de los tutores que hizo la Diputación se extendió como la pólvora entre algunos internos, quienes por otra parte también leen la prensa y escuchan la radio. Los trabajadores están tratando en estos días de apaciguar la confusión y el miedo que la diputación, con sus nuevas intenciones de traslados y privatización, ha generado en los residentes, quienes preguntan sobre su propio futuro y el de los trabajadores que los cuidan y atienden. Está bien que el presidente busque ayudas y convenios con la Junta de Castilla y León, pero de ahí a trasladar a residentes que llevan toda una vida, hay una gran diferencia.

Dentro de su gramática ?parda? el presidente esgrima que así se ?descargaría? de un gasto que viene teniendo en los últimos años y que no es de su competencia. Ya hemos dejado claro que otras Diputaciones lo asumen. Ya hemos dejado claro que el gasto no es de los últimos años sino desde siempre. Y ya hemos dejado claro el daño humano que puede generar esta decisión. Poca consideración tiene este presidente hacia los residentes, trabajadores y familiares. ¿Y qué va a hacer con las plazas vacantes si estos residentes llegaran a marcharse? Con qué tipo de residentes las va a cubrir? ¿O acaso las va a dejar libres para facilitar la externalización de la gestión y subrogación de los trabajadores? El último residente que ingresó en San José del exterior (que no fue derivado de otros centros de la Diputación) fue hace 13 años. Esto demuestra el poco interés en mantener vivo el servicio ofrecido en esta residencia. ?Así que no se ampare en la actual crisis para justificar su deseo de quitárselo del medio. Sr. Pardo, asuma sus competencias y gestione bien los centros dependientes de la Diputación. Tener que pagar a un gestor externo pondría de manifiesto la incapacidad de todo su equipo burocrático y responsables políticos de hacer la gestión adecuada. Deshacerse de sus competencias es lo más cómodo pero no lo más adecuado ni lo más digno de un político responsable?.

Pero sabemos que volverá a decir lo mismo de siempre, a utilizar su gramática parda, su demagogia, sus frases baratas y oportunistas: que no hay dinero, que si el déficit, que si la Junta , que si? ¿Pero por qué no se quitan sus sueldos, sus dietas, sus coches oficiales, gastos de inversiones innecesarias, sueldos de concejales, gastos de fiestas, etc. etc.?

No hay manera de que se aclaren. Ahora se enredan con la secretaria del Comité de Empresa sobre los métodos de comunicación a los familiares de residentes de San José sobre la conveniencia de su traslado, que si las cartas que si las llamadas de teléfono. ¿Acaso no da lo mismo? La verdad es que hubiera sido más formal una carta que una llamada telefónica. Este último método parece poco serio, como si quisiesen salvaguardarse de ?algo?. En el fondo saben que no lo están haciendo bien. Pero analicemos el fondo del asunto.

Le ha dado a Antonio Pardo por decir que esta Diputación no tiene por qué tener competencias en materia de asistencia psiquiátrica y en base a ello selecciona 19 residentes, (no sabemos con qué criterio) y propone que se trasladen a otros sitio (no sabemos adónde). Parece que el resto de residentes no tiene patología psiquiátrica. Todo es un misterio. Resulta que consultamos en la provincia más cercana y afín, Burgos, y nos encontramos en Oña la residencia psiquiátrica con unidades de psicogeriatría y psiquiatría de adultos, algo parecido a San José, y? ¡que sorpresa!: depende enteramente de la Diputación de Burgos. ?Sr. Pardo, es que parece que la Diputación de Soria es la única que tiene estos centros?.

Parece que al actual presidente no le gustan los enfermos psíquicos, no los quiere tener cerca, en su pueblo, quizá le moleste ver cómo pasean por las calles del Burgo (a ver si no van a tener derecho a salir a la calle como cualquier otra persona). Con la última gran reforma psiquiátrica se pretendía integrar al enfermo mental en la sociedad y luchar contra el estigma que estas enfermedades generan. Pero Antonio Pardo, lejos de valorar el servicio ofrecido en San José, donde no solo 19 personas sino todos sus residentes padecen algún tipo de estos trastornos, se lo quiere quitar del medio y disfrutar cómodamente en su sillón de presidente de la Diputación con cuantas menos competencias mejor. La atención a los enfermos mentales y discapacitados psíquicos es índice del progreso de una sociedad, y sirve para valorar hasta qué punto se trata de una sociedad avanzada y culta que sabe y es capaz de atender a sus ciudadanos aquejados de problemas de esta índole. Los propios técnicos de la Junta, que valoraron individualmente algunos casos, según han referido las familias, aconsejaron que siguieran permaneciendo en el mismo centro, los propios pacientes quieren permanecer en el mismo centro, y los familiares de los residentes quieren que permanezcan en el mismo centro. Ni que digamos los propios trabajadores. ¿Por qué entonces tanto interés en trasladarlos?

De los 19 ?escogidos? algunos llevan más de 40 años y alarmados dicen ?yo no me quiero ir de aquí? ?estoy bien aquí?. Y la verdad es que se ha creado alarma y preocupación entre los residentes, familiares y trabajadores. Pero esta alarma no la ha creado ni la secretaria del Comité ni ningún trabajador, sino todo lo contrario: la primera llamada a uno de los tutores que hizo la Diputación se extendió como la pólvora entre algunos internos, quienes por otra parte también leen la prensa y escuchan la radio. Los trabajadores están tratando en estos días de apaciguar la confusión y el miedo que la diputación, con sus nuevas intenciones de traslados y privatización, ha generado en los residentes, quienes preguntan sobre su propio futuro y el de los trabajadores que los cuidan y atienden. Está bien que el presidente busque ayudas y convenios con la Junta de Castilla y León, pero de ahí a trasladar a residentes que llevan toda una vida, hay una gran diferencia.

Dentro de su gramática ?parda? el presidente esgrima que así se ?descargaría? de un gasto que viene teniendo en los últimos años y que no es de su competencia. Ya hemos dejado claro que otras Diputaciones lo asumen. Ya hemos dejado claro que el gasto no es de los últimos años sino desde siempre. Y ya hemos dejado claro el daño humano que puede generar esta decisión. Poca consideración tiene este presidente hacia los residentes, trabajadores y familiares. ¿Y qué va a hacer con las plazas vacantes si estos residentes llegaran a marcharse? Con qué tipo de residentes las va a cubrir? ¿O acaso las va a dejar libres para facilitar la externalización de la gestión y subrogación de los trabajadores? El último residente que ingresó en San José del exterior (que no fue derivado de otros centros de la Diputación) fue hace 13 años. Esto demuestra el poco interés en mantener vivo el servicio ofrecido en esta residencia. ?Así que no se ampare en la actual crisis para justificar su deseo de quitárselo del medio. Sr. Pardo, asuma sus competencias y gestione bien los centros dependientes de la Diputación. Tener que pagar a un gestor externo pondría de manifiesto la incapacidad de todo su equipo burocrático y responsables políticos de hacer la gestión adecuada. Deshacerse de sus competencias es lo más cómodo pero no lo más adecuado ni lo más digno de un político responsable?.

Pero sabemos que volverá a decir lo mismo de siempre, a utilizar su gramática parda, su demagogia, sus frases baratas y oportunistas: que no hay dinero, que si el déficit, que si la Junta , que si? ¿Pero por qué no se quitan sus sueldos, sus dietas, sus coches oficiales, gastos de inversiones innecesarias, sueldos de concejales, gastos de fiestas, etc. etc.?

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