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CAPITAL

Castilla y León y País Vasco intercambian experiencias para lograr la 'excelencia' en la atención a las personas mayores

Visita a la residencia  Los Royales
Visita a la residencia Los Royales
Actualizado 11/05/2012

La consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades, Milagros Marcos, ha mantenido una reunión de trabajo con la consejera de Asuntos Sociales del País Vasco, Gemma Zabaleta, y una representación de la Diputación Foral de Álava, en la que han compartido experiencias para mejorar la atención a las personas mayores y tratar de mantener el liderazgo en el desarrollo de los Servicios Sociales. Marcos ha expuesto el nuevo modelo de atención individual que Castilla y León está pilotando en la residencia pública 'Los Royales', de Soria, y que pretende ser el modelo de centros 'multiservicios' que se extienda por toda la Comunidad.

Representantes de la Consejería de Familia de Castilla y León, de la Consejería de Asuntos Sociales del País Vasco y de la Diputación Foral de Álava han mantenido este viernes -11 de mayo- en Soria una jornada de trabajo, que se enmarca en el convenio de colaboración que Castilla y León y el País Vasco firmaron el pasado 23 de enero, con el que se abría una nueva etapa de cooperación y de intercambio de experiencias y conocimientos entre ambas autonomías para continuar mejorando la atención de las personas.

Castilla y León y el País Vasco son las dos comunidades que han obtenido los mejores resultados de España en el desarrollo de los Servicios Sociales, según el índice establecido por la Asociación de Directores y Gerentes en Servicios Sociales. Pero lejos de conformarse con esas buenas calificaciones, optan por intercambiar experiencias para tratar de avanzar hacia la 'excelencia' en la atención a sus ciudadanos.

El lugar escogido para este encuentro ha sido la residencia pública 'Los Royales', en la ciudad de Soria, donde la Junta de Castilla y León pilota desde enero de este año el nuevo modelo de atención individual para las personas mayores basado en centros 'multiservicios', que pretende extender a toda la Comunidad.

Se trata, como ha definido la consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades, Milagros Marcos, de un modelo de centro "vivo, abierto, más atractivo y flexible, y de mayor calidad", que gire alrededor de la persona y que permita que se estrechen los lazos de convivencia entre las personas mayores.

Estos centros permitirán al usuario vivir de forma permanente, pero también abrirán sus puertas para que los no residentes acudan "a tomar un café, comer, dormir dos semanas o un fin de semana, permanecer durante el día o sólo durante la noche o llevar la ropa a la lavandería". Y es que, según ha explicado Marcos, el centro no sólo prestará servicios residenciales, sino que ofertará estancias temporales, centro de día, centro de noche, abrirá su comedor a personas mayores de la zona e incluso el servicio de lavandería.

El servicio residencial también experimentará un cambio sustancial. No en vano, uno de los pilares fundamentales de este nuevo modelo son las unidades de convivencia. En lugar de las tradicionales habitaciones dispuestas alrededor de un pasillo, se plantean unidades de convivencia, donde aproximadamente 12 personas convivan como si se tratara de su verdadero hogar.

Vivirán en sus habitaciones, pero compartirán dentro del mismo módulo sala de estar, comedor, salas multiusos y una sala para los auxiliares de enfermería. La idea es que los residentes puedan personalizar su entorno, decorar la habitación de forma hogareña o tener espacio para compartir momentos con sus familiares. En definitiva, que conciban el centro como 'su propia casa'.

Cada uno de los residentes contará con un profesional de referencia, que le prestará una atención directa y estable, y hará un seguimiento individualizado de sus rutinas y cuidados. Se trata de que usuario y cuidador establezcan un estrecho vínculo, que reportará importantes beneficios para la persona mayor, pero también para el trabajador. Ellos se sentirán más unidos a la persona que cuidan y obtendrán más satisfacción en su trabajo al sentirse más implicados.

Este cuidador de referencia mantendrá, además, informados de forma constante a sus familiares, ya que uno de los objetivos es que la familia participe en la atención de sus personas mayores. Al mantener una interlocución fluida con los familiares, se gana en confianza mutua.

La consejera ha explicado que el modelo se basa en cuatro principios: individualidad, intimidad, adaptación del centro a la persona -en la medida en que la planificación se centrará en el usuario-, e implicación de la familia. El objetivo final es garantizar el derecho de la persona a tomar "el control sobre su vida".

LA ELECCIÓN DEL MODELO DE CASTILLA Y LEÓN

Castilla y León ha optado por este modelo, ya probado en los centros de Protección a la Infancia y Discapacidad, tras detectar que las personas mayores y los profesionales del sistema de Servicios Sociales demandan un modelo de atención residencial alternativo, que huya del modelo hospitalario y que se aproxime a un verdadero hogar. Por ello, se ha elegido un modelo que se asemeja al desarrollado "con éxito" en países europeos. La consejera de Familia de Castilla y León tuvo ocasión de visitar el modelo de Alemania y de Suecia.

Con este cambio de enfoque en los centros residenciales, la Consejería pretende, además, favorecer la sostenibilidad de las residencias, especialmente en el medio rural, después de que la crisis económica esté dirigiendo a las familias hacia otros servicios para la atención de sus mayores y esté provocando que las residencias, sobre todo las privadas, tengan más de un 20 % de plazas vacantes.

En este punto, la consejera ha recordado que a esta situación contribuye el hecho de que Castilla y León cuente con una ratio de 7,44 plazas por cada 100 mayores de 65 años, frente al 4,43 de la media de España, y 2,4 puntos por encima de la recomendación de la Organización Mundial de la Salud.

Milagros Marcos ha apuntado que la Comunidad está dotada de un gran volumen de plazas residenciales y que "el reto de la Consejería es ahora avanzar en la búsqueda de la excelencia en la atención a las personas mayores".

Una vez testado en este centro público de Soria y en centros privados, el siguiente paso será la aprobación de un decreto que defina y regule el modelo. La Junta de Castilla y León ya trabaja en la redacción del borrador del decreto, que pretende encontrar el máximo consenso del sector y que, previsiblemente, estará cerrado este mismo año.

MODELO DEL PAÍS VASCO

La comitiva vasca ha tenido ocasión de recorrer las instalaciones de la residencia 'Los Royales'. Tras poner en común ambas experiencias, la consejera de Asuntos Sociales del País Vasco ha mostrado a su homóloga castellana y leonesa las experiencias que está desarrollando el Gobierno vasco y que se basan en la atención en el propio domicilio. En concreto, Zabaleta se refirió al proyecto Etxean Ondo, la experiencia que servirá al departamento para impulsar un cambio de norma, estudiar el coste de eficiencia del sistema y descubrir nuevos perfiles profesionales.

El objetivo principal del proyecto Etxean Ondo es facilitar que las personas mayores, incluidas las que tienen una situación de dependencia, puedan permanecer viviendo en su casa y participando en su entorno comunitario recibiendo los apoyos y atenciones que precisen.

Por parte de Castilla y León, han asistido al encuentro la consejera de Familia, el gerente de Servicios Sociales de Castilla y León, Jesús Fuertes; el director general de Familia y Políticas Sociales, Carlos Raúl de Pablos; y el delegado territorial de la Junta en Soria, Manuel López Represa, así como personal técnico que participa en el proyecto.

En representación del Gobierno vasco, además de su consejera de Asuntos Sociales, han estado presentes el viceconsejero de Asuntos Sociales, Alfonso Gurpegui; y el director de Servicios Sociales, Iñaki Múgica. Por parte de la Diputación Foral de Álava, han participado la diputada de Bienestar Social, Marta Alaña; la directora de Servicios Sociales, Paloma Aranceta; y la directora del Instituto Foral de Bienestar Social, Estíbaliz Martínez Pinedo.

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