OPINIóN
Actualizado 03/03/2014 23:43:41
El Banco de Alimentos 15M fue una iniciativa de la asamblea del 15M que satisface las necesidades de los vecinos, que explica y difunde las causas de la crisis y exige justicia social

Hace unas semanas leíamos con perplejidad que el Ayuntamiento de Madrid pretendía desalojar un local que era utilizado como almacén por el Banco de Alimentos 15M. La asociación en cuestión no es un Banco de Alimentos al uso, sino un proyecto colaborativo en el que los vecinos se han organizado para paliar las necesidades del barrio. Aunque su acción no acaba ahí. El Banco de Alimentos 15M fue una iniciativa de la asamblea del 15M que satisface las necesidades de los vecinos, que explica y difunde las causas de la crisis y exige justicia social. Y claro, al ayuntamiento de la Botella le desagrada tanto ese espíritu reivindicativo, que tratan de echarlos utilizando pretextos peregrinos. Además de la fuerza pública que pagamos todos.

En primera instancia, la movilización y el apoyo popular paralizaron el desalojo, aunque la amenaza sigue ahí ya que tienen un plazo de un mes para desalojar el edificio.

Pero como la realidad pone a prueba constantemente nuestra capacidad de asombro, este fin de semana hemos sabido que la Federación Española de Bancos de Alimentos (FESBAL) es dueña de la marca registrada Banco de Alimentos por lo que exijen al Banco de Alimentos 15M que deje de llamarse así ya que están haciendo uso indebido de su marca y que al utilizarla están incurriendo en un delito. Alegan los dueños de la marca, entre otras razones, la voluntad de preservar el espíritu aconfesional y apolítico de los Bancos de Alimentos. Y con el máximo respeto a los cientos de voluntarios de buena fe, respondo al presidente de FESBAL: dime de qué presumes y te diré de qué adoleces.

Con respecto a la aconfesionalidad hay que decir que un inicial rastreo por la red nos descubre que gran cantidad de presidentes provinciales de Bancos de Alimentos son miembros supernumerarios del Opus Dei. El mismo presidente de FESBAL es supernumerario de la Obra. Quien no quiera quedarse ahí podrá encontrar en pocos "clicks" múltiples referencias de cargos directivos y colaboradores del Banco de Alimentos a las enseñanzas y el ideario del fundador de Opus Dei, Escriba de Balaguer.

Y con respecto a lo del apoliticismo... ¡Ay! Enseguida pienso en Franco, que no se metía en política y era por lo tanto un apolítico. Para quienes pensamos que la política es el arma más poderosa con la que transformar el mundo, los apolíticos son los que consiguen que el mundo no cambie. Y con esta caridad cristiana, a la gente se le acostumbra a la beneficencia; si no se hace pedagogía los usuarios de la caridad terminarán pensando que esto es un castigo divino que les ha tocado a ellos y que han de asumir con resignación y que es ley divina el que haya ricos y pobres.

Mientras tanto, los de siempre a lo suyo, a saca tajada y ganar dinero. Porque, ¿quién está detrás? ¿Qué intereses puede haber en esta labor caritativa? ¿Qué lleva a bancos, centros de distribución de alimentos, compañías de seguros, etc a unirse en el apoyo de esta urgente iniciativa?

En primer lugar, servir de antídoto contra la movilización social. Las empresas por su parte, mejoran su imagen corporativa; en las campañas puntuales de recogidas de alimentos las distribuidoras mejoran ventas, donan excedentes que posteriormente desgravan al 35%, excedentes que no tienen que destruir ni distribuir, pues lo hacen los ejércitos de voluntarios....

Con todo esto, ¿como consentir que haya un Banco de Alimentos que haga política y que no se resigne a la caridad cristiana?

Leer comentarios
  1. >SoriaNoticias
  2. >Opinión
  3. >¿Caridad? No, gracias