Imagen de la entrega de la apertura de este curso médico zaragozano
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PROVINCIA
Actualizado 23/01/2016 13:47:40

El médico ve recompensada su labor, ejercida en la provincia a lo largo de 40 años.

El vocal de los médicos jubilados del Colegio de Médicos de Soria, el doctor Javier Andrés Sanz, recibía este jueves, el Premio CAI al Mérito Profesional concedido por la Real Academia de Medicina de Zaragoza (Huesca, La Rioja, Navarra, Soria, Teruel y Zaragoza), a propuesta del Colegio de Médicos de Soria.

Sanz ejerció durante 40 años, "con compromiso, esfuerzo y sacrificio" según han apuntado en el colegio, como médico rural en las localidades y demarcaciones sanitarias de Berlanga de Duero, Recuerda, Almazán y Velamazán, donde concluyó una trayectoria larga y ejemplar, que le fue reconocida en un homenaje público. Es especialista en Medicina Familiar y Comunitaria.

La Real Academia de Medicina de Zaragoza ha decidido distinguir la labor realizada durante sus años de profesión y el compromiso con los pacientes, la salud pública y la prestación de una asistencia sanitaria científica y humana según recuerdan desde el Colegio de Médicos de Soria.

El premiado no duda a la hora de explicar su decisión de ejercer durante tantos años en el ámbito rural. "Porque soy un defensor de la medicina rural, del médico de cabecera, del médico de familia, del médico total, integrado y humanista. Del. médico de toda la vida", ha explicado.

Javier Andrés es un ejemplo del esfuerzo por la buena relación médico-paciente, estableciéndose una relación satisfactoria a través de la confianza mutua, la aceptación del médico y el reconocimiento científico. En sus escritos pone de manifiesto los cambios en la que ha experimentado la situación entre los galenos y los enfermos, mediados por la tecnificación, la fragmentación y la especialización en "el arte de diagnosticar y curar". "El enfermo siempre es el mismo", ha dejado escrito, "y ya se sabe que ciencia y caridad no son aspectos excluyentes, una medicina sin ciencia es un fraude, pero una medicina sin caridad es inhumana. La técnica debe estar al servicio del hombre y no al revés, por lo que hay que armonizar la ciencia y la tecnología con el humanismo". A ello suma que "la grandeza de nuestra profesión no radica en los medios que utilizamos, sino en su objeto, el ser humano, el hombre suficiente".

El doctor Javier Andrés Sanz recogía el galardón el pasado en la Sesión Inaugural del curso académico 2016.

Humanista

Nació en el año 1945. En 1973 concluyó sus estudios en la Facultad de Medicina de Zaragoza para ejercer su profesión en el ámbito de su vocación, la medicina rural. Es el prototipo del médico rural humanista, comprometido con sus pacientes, sus gentes, sus pueblos y sus pacientes. Ha dejado huella entre ellos este defensor de la medicina rural y del médico de cabecera como referente incuestionable de la medicina junto al enfermo, su familia y su entorno.

De los resultados de su práctica profesional destaca el alto número de centenarios (cinco) entre la escasa población (350 habitantes) que en los últimos años tenía el partido médico de Velamazán, cuyos indicadores de esperanza de vida superaban los de Japón, de esto y de su día a día esforzado y comprometido le viene el reconocimiento , el agradecimiento y el cariño de sus pacientes que lo han expresado públicamente, en reconocimiento y homenaje al Dr. Andrés Sanz que permaneció "37 años y 4 meses" entre ellos, que los escogió "porque soy un defensor de la medicina rural, del médico de cabecera, del médico de familia, del médico total, integrado y humanista, de médico de toda la vida". También dijo en el acto de su homenaje: "Hablar de medicina es hablar de grandes satisfacciones, de tener un trato personal con el paciente y con su familia y poder, así, sentirse parte de una comunidad, lo cual aporta muchas recompensas, por el conocimiento estrecho de la situación del paciente y del entorno familiar y comunitario, lo que conlleva un mayor grado de seguimiento y de confianza".

Javier Andrés es la figura del esfuerzo por la buena relación médico-paciente, estableciéndose una relación satisfactoria a través de la confianza mutua, la aceptación del médico y el reconocimiento científico. En sus escritos pone de manifiesto que "la grandeza de nuestra profesión no radica en los medios que utilizamos, sino en su objeto, el ser humano, el hombre suficiente"

Javier Andrés, buen escritor, tiene editado un sorprendente libro, un médico querido por sus pacientes, también ha gozado siempre por su talante y ejemplar trayectoria del afecto y reconocimiento de sus compañeros, extendiéndose su compromiso hasta el Colegio de Médicos.

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