El encuentro intergeneracional fomenta el diálogo de mayores y jóvenes. /CARMEN DE VICENTE
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CAPITAL
Actualizado 30/07/2017 12:38:01

Portazo al universo virtual. El plan que han ideado María, Jara y Trini, un “tejido social”, sirve en bandeja de plata uno de los grandes valores del ser humano: la conversación. Mientras, se hace ganchillo, conviviendo y experimentando con distintas generaciones de sorianos.

Desde algunos parques de la capital soriana, como el de Santa Clara, el de La Dehesa o el de la Virgen del Mirón, ha acontecido esta primavera y verano la desintoxicación de una de las adicciones contemporáneas del ser humano, la tecnología. Ha sido el programa ‘¡Quedamos y punto!’, que sirve en bandeja de plata uno de los valores más significativos del hombre y la mujer: el habla. Las palabras, las conversaciones entre distintas generaciones de sorianos (de los más jóvenes a los más veteranos), han quedado al servicio de la ciudadanía de Soria, rodeadas del entorno natural. Tejer y hablar; platicar entre costuras. Dulce regresión al pasado sin la luz de ningún aparato electrónico de por medio.

‘¡Quedamos y punto!’ ha alegrado los parques desde el mismo día en el que empezó el pasado mes mayo, y hasta su finalización (31 de julio). María, Jara y Trini hilaron un plan artesanal. “Llevábamos tiempo dándole vueltas. Queríamos crear un grupo de ganchillo y volver a recuperar la esencia de los pueblos. Aquella en las que estaban sentados en las puertas de las casas mientras cosían y hablaban de sus cosas”, cuenta Trini, una de las impulsoras del proyecto, desde el parque Santa Bárbara. Encuentros intergeneracionales al aire libre, macedonia idónea. “Presentamos el proyecto al Ayuntamiento y éste lo aceptó. Nos han facilitado el material”, prosigue Trini. La ruta por los parques continúa y se detendrá en el mismo lugar en el que empezó el programa, en La Dehesa (31 de julio). “Empezamos a quedar en los parques”, afirma.

Irse a casa con “el alma llena”. La gran impronta de ‘¡Quedamos y punto!’ Durante dos horas, la duración de la actividad, el tiempo se detiene. Vuelan las palabras, el gran reclamo, y la aguja va elaborando prendas sencillas, como las pulseras. “Aunque no aprenda a hacer ganchillo, hay otros valores que estamos recuperando. Es muy bonito quedar con gente de diferentes edades y que te cuenten sus experiencias”, explica Trini. La actividad abraza a todo el mundo porque a ‘¡Quedamos y punto!’ no le importan los años.

Desde niños pequeños que vienen con sus madres o abuelas hasta gente de 80 años. Al igual que chicos y hombres. “Compartimos conocimientos y vivencias”, detalla una de las inventoras. Se habla “de todo, de mil cosas”. Las recetas, las labores, la meteorología o la quema de las lentejas están a la orden del día. En este caso, a la orden del lunes y el jueves, cuando se desarrollo la actividad. Las anécdotas valen oro en dichas quedadas.

“Hablar. Dejar las televisiones, las ‘maquinitas’ o las redes sociales. Dejarlo un poco de lado. Hay mucha gente mayor que está sola en su casa, por ejemplo”, denuncia Trini. La actividad permite convivir e integrar. “Aquí en Soria hay mucha gente mayor”, destaca una de las protagonistas. Entablar conversación. Un poder, el de la comunicación verbal, que va cayendo en el olvido. “Es muy importante hablar y no nos damos cuenta”, exclama Trini, quien acude a la palabra “socialización”. No vale Internet. “Yo en mi casa puedo ponerme un tutorial y me aburro como una ostra. Pero salgo aquí a la calle, aprendo lo mismo y comparto experiencias y vivencias”. La fuga de la pantalla. “El ganchillo es la excusa para quedar. Esto engancha”, sentencia.

Las emociones no cuestan dinero. “Hay que aprender de generación en generación. La experiencia, que es un grado, enseña mucho”, comenta Trini. Sensaciones a flor de piel: “En el Calaverón vino una señora que sufre Alzheimer y se sentó a hacer ganchillo. La hija le recordó que no se iba a acordar. La señora sacó esos puntos. Su marido lloró de la emoción”, narra Trini. La mente es muy poderosa.

Ana Alegre, concejala de Acción social, Cooperación e Igualdad en el Consistorio capitalino, es fiel a las citas entre costuras. Observa atenta la práctica, escucha y sonríe. “La valoración es muy positiva. Se trata de la iniciativa de tres mujeres sorianas que han querido compartir con toda la ciudad. El poder charlar al aire libre es muy importante”, manifiesta Alegre.

SEGUIRÁ RODANDO EL HILO
‘¡Quedamos y punto!’ no se detendrá. “Esto se prolongará porque hay gente que nos viene siguiendo de parque en parque. Nosotros vamos dejando nuestra semillita. Es decir, que la gente siga yendo a esos parques a hacer ganchillo”, afirma Trini. “La idea es que en septiembre vamos a pedir un local y seguir con el ganchillo”, desvela Trini. “Si nosotras, las que organizamos, no podemos seguir, que mantenga viva esta actividad la gente que nos sigue”.

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