Agentes sociales de Castilla y León valoran la evolución del autogobierno de C-L.


CASTILLA Y LEóN
Actualizado 17/02/2018 12:09:22

Los agentes económicos y sociales y las instituciones propias reviven el día que se firmó el Estatuto y analizan 35 años de Autonomía

Europa Press. Los actuales responsables de las organizaciones sindicales y económicas de castilla y León, UGT, CCOO y Cecale, así como de las instituciones propias--Consejo de Cuentas, Consejo Consultivo y Procurador de Común-- reviven la "expectación" que supuso la firma del Estatuto que dio forma autonómica a Castilla y León y analizan las "luces, sombras y retos" tras 35 años de andadura regional.

Así, el secretario regional de CCOO, Vicente Andrés, recuerda que hace 35 años se encontraba al frente del Sindicato Provincial de Comercio y que vivió la firma del Estatuto de Autonomía "con absoluta normalidad" ya que Comisiones Obreras ya era una organización autonómica, desde 1981.

"Fuimos pioneros en forjar identidad en esta Comunidad y la seguimos defendiendo", ha significado para reivindicar el papel de "la primera organización relevante de la Región con un claro carácter comunitario" a lo que ha añadido para CCOO "este paso fue un mero trámite", puesto que ya lo tenían "arraigado" en su ADN.

Andrés, en declaraciones a Europa Press, ha asegurado para CCOO "esta situación fue un proceso rodado" ya que siempre han "creído en él" y lo defienden "a capa y espada, como ferviente defensor del sentido de Comunidad, por encima de las provincias" aunque reconoce que el hecho de que Castilla y León fuese la última en convertirse en Comunidad Autónoma ha dejado "un cierto poso".

En cuanto a cómo ve a Castilla y León 35 años después, Vicente Andrés lamenta que en lo identitario es el territorio con menos sentido de comunidad y sitúa como "principales culpables" a algunas organizaciones políticas y en las instituciones.

En cuanto a la realidad socioeconómica de Castilla y León, cree que el "importante peso" del sector primario ha supuesto una "auténtica rémora" para la transformación de la economía y de su desarrollo posterior. "Siempre hemos ido a remolque en este ámbito", lamenta.

Por su parte, el secretario regional de UGT, Faustino Temprano, ocupaba en 1983 la secretaría de Acción Sindical de UGT Zamora y reconoce que eran "años de esperanza y de proyectos" porque "estaba casi todo por hacer" además de que cree que era "un momento histórico "el del autogobierno de Castilla y León, el de poder elegir a los represenantes más próximos, el de formar parte de una generación que estaba construyendo algo propio".

Treinta y cinco años después, Temprano reconoce que Castilla y León "es capaz de lo mejor", con un Diálogo Social "modélico y referente" en toda Europa, pero también es "capaza de dejar marchar a sus jóvenes" porque no se les ofrece una oportunidad de futuro. "Formamos a los mejores pero somos incapaces de rentabilizar su talento" ha aseverado Temprano, quien mira al futuro con "esperanza pero desde la realidad".

El presidente de Cecale, Santiago Aparicio, ha explicado que hace 35 años trabajaba en las empresas de su familia y que en día de la firma del Estatuto posiblemente estaría en una feria a la que acudía cada año en Frankfurt, aunque reconoce que en aquel tiempo "no había conciencia autonómica" porque se había estudiado la historia de las dos castillas, La Vieja y La Nueva, que integraban también a Cantabria y La Rioja.

Por su parte, el presidente del Consejo Consultivo, Mario Amilivia, hace 35 años era el vicepresidente nacional de Nuevas Generaciones del PP y que ya se dedicaba a la política nacional y aunque el hecho autonómico "daba sus primeros pasos" él estaba "más centrado en otros ámbitos provinciales y nacionales".

Treinta y cinco años después ve una Castilla y León "con luces y sombras" ya que, por un lado, se ha garantizado la presentación de servicios públicos "esenciales" que tienen una alta valoración entre los ciudadanos, pero por otro tiene que encarar "dos principales retos" como son la despoblación y el envejecimiento.

El Procurador del Común, Javier Amoedo, era abogado fiscal de la Audiencia de León e impartía clases en la Universidad, y recuerda que aquel 25 de febrero de 1983 se vivió con "cierta incertidumbre y expectación" ya que se trataba de conseguir un mayor autogobierno y una administración "próxima y eficaz" para los ciudadanos.

"Tampoco era una labor fácil crear ese sentimiento de identidad que por aquel entonces era un sentimiento muy débil en muchos territorios de nuestra Comunidad", ha aseverado Amoedo, quien es consciente de que "había cierto desconocimiento" aunque ve, 35 años después, una Castilla y León "fuerte, que ha crecido, que ha cambiado y que ha avanzado mucho pero que tiene grandes retos".

"Como Procurador del Común observo que aún quedan muchas cosas por conseguir" afirma Javier Amoedo, quien no olvida "un reto importante" para conseguir que los jóvenes permanezcan en su tierra y para que los servicios públicos "sean de primera calidad".

Por último el presidente del Consejo de Cuentas, Jesús Encabo Terry, era hace 35 años empleado del Consejo General de Castilla y León en Salamanca, como asesor jurídico de Urbanismo, y reconoce que la aprobación del Estatuto supuso un hito "lleno de expectativas por saber qué grado de autonomía llegaría a alcanzar Castilla y León".

Treinta y cinco años después, cree que Castilla y León "ha mejorado de forma indiscutible, perfectamente cohesionada, con el desarrollo y modernización experimentados por el conjunto de España" y reconoce que "los mayores desafíos presentes son la sostenibilidad del Estado del Biesnestar alcanzado y poner freno al fenómeno de la despoblación".

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