OPINIóN
Actualizado 16/03/2018 14:04:37
Roberto Vega

Artículo de opinión de Roberto Vega, entrenador de base, en Soria Noticias.

Se lo llevaron a la Pirenaica Occidental por una de las tres vías férreas que llegó a tener Soria. Despedidas familiares al atardecer, hizo transbordo en Castejón de Ebro hasta llegar a Vitoria de noche en plena manifestación radical. El taxi que pagó de su bolsillo le dejó en un extremo de la base militar nevada.

La palabra “quintos” desaparece por falta de uso. Sin embargo aquellos actores siguen empeñados en juntarse cada marzo reinventando una fiesta con que hacer soportable el día a día. Después de tres décadas decidieron regresar. Las fotos que enviaron al whatsapp demostraban que las explanadas y los edificios permanecían inalterados. La mili estaba mutando de tal manera que a finales de los noventa desaparecería, pero la quinta fue testigo excepcional: de salir y entrar al cuartel de paisano; cines y fonotecas en la Base les dieron otras opciones de ocio y tiempo libre; convivieron con particularidades regionales como que muchos catalanes sólo pensaban en ellos, bastantes navarros siempre pagaban la primera ronda en la cantina y algunos asturianos-riojanos-castellanos cultivaron la amistad; además con un poco de suerte cada uno descubriría durante un año su vocación laboral.

Son mayores para repetir la experiencia. Pero en la biblioteca de la Araca artillera descubrió los relatos de Ignacio Aldecoa y de la convivencia con la tropa sacó en claro que, tanto desde una orilla como desde la otra, se defendían de las mismas faenas.

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