Partido entre el Teruel y el Río Duero. Jasmín


DEPORTES
Actualizado 13/04/2019 15:22:47
Bernat Díez

El presidente de la entidad celeste, Alfredo Cabrerizo, hace balance de la trigésimo primera temporada del club soriano en la élite del voleibol español. De cara al curso 2019-20, ya han “sondeado” algunas posibles incorporaciones, dentro de sus posibilidades, y dan por perdido al carioca Marcelo Hister, que no seguirá en Soria.

En casa del Río Duero es tiempo de análisis y de mirarse el ombligo. Tras recuperarse de una severa migraña que rondó el ictus, Alfredo Cabrerizo, presidente de la entidad celeste, convocó a los medios de comunicación con la intención de “hacer el balance de la temporada”. El club soriano, que el próximo curso cumplirá 32 cursos consecutivos en la élite del voleibol español, despide oficialmente una temporada difícil de olvidar. El Río Duero se va de vacaciones después de haber logrado sobrevivir un año más en la Superliga.

“Ha sido una temporada distinta”, empezaba Cabrerizo. Lo ha sido, sí. Ha estado marcada por las muchas penurias, encontradas fácilmente a domicilio y en una situación clasificatoria más cercana a los puestos de descenso que a los de play-off, y por las escasas alegrías, cosechadas en un ejercicio prácticamente redondo en el Pabellón Los Pajaritos (ocho victorias de 11 encuentros posibles). “El problema, fuera”. Naufragio celeste a domicilio (11 derrotas en 11 partidos).

El cuaderno de bitácora presentaba unos objetivos ambiciosos a principios de un curso que ya ha expirado: “Clasificarnos para la Copa del Rey e intentar luchar por entrar en los play-off, como en otros años”, definía el presidente del club celeste. Sin embargo, “la temporada se torció desde el inicio. No esperábamos esa derrota”, lamentaba. Nadie pasó por alto ese fatídico tropiezo inicial (3-2) ante el ya descendido Intasa San Sadurniño. A lo largo de esta temporada, Manu Salvador, Manolo Sevillano y Álvaro Hernández, entre otros, han acudido a la mención de ese oscuro debut, el cual dejó una mella terrible en las cabezas celestes. “Esa derrota marcó la trayectoria del equipo. Psicológicamente, el Río Duero se empezó a generar dudas”, corrobora Cabrerizo.

Dadas las circunstancias, pues los celestes no levantaron adecuadamente el vuelo, “a mitad de temporada tuvimos que cambiar los objetivos”. El Río Duero “nunca se había enfrentado a esa situación”, la de estar tan pendiente de no descender, a pesar de que esta temporada nunca ha ocupado las plazas de descenso. Hasta el último día, Sevillano y compañía han mirado de reojo el infierno, por lo que pudiese pasar. “Ha sido un año difícil y complicado para todos”, corroboraba Cabrerizo. Pero felizmente, el Río Duero seguirá bailando con lobos la Superliga que viene, cuando cumplirá 32 campas consecutivas en ella.

El Río Duero ha finalizado noveno en la Fase Regular, a seis puntos del descenso. Palabras sinceras en la boca de Cabrerizo, ya que “nunca tenemos que olvidarnos de lo que ha ocurrido esta temporada (2018-19) porque puede volver a ocurrir”, amenazaba. Realismo crudo para el cuadro celeste: “Este año nos ha hecho ver cuál es, posiblemente, nuestra posición lógica en la tabla. Eso no implica que tengamos que luchar para no descender”, valoraba Cabrerizo.

Un inmenso océano para un pez chiquitito

Esta Superliga “crece”. Los de la clase media (Vecindario, Santanderina o L’Illa de Grau) se han rebelado. “Algunos dan pasos y otros, saltos”, explicó el máximo mandatario de la entidad deportiva. Fue lo suficientemente explícito con la economía del Río Duero. Cada año hacen malabares con ella. “Seguimos sin contar con un apoyo privado, que sería el que nos debería dar el impulso y ayudarnos a afianzarnos en la Superliga”, lamentaba Cabrerizo. Los despachos celestes manejan un presupuesto cercano a los “160.000 euros”. Tristemente para los sorianos, “todo el mundo tiene más dinero que el Río Duero”.

Debate en una temporada “crítica”, ¿podrá el Río Duero estar peleando por seguir arriba o deberá aceptar que ha de luchar por salvarse? Cabrerizo era tajante: “Que nadie se sorprenda si el año que viene pasa lo de este año. No sería una locura seguir estando lejos de los puestos de play-off. Económicamente, no podemos luchar contra ellos”, manifestaba.

Económicamente, “estamos fuera del mercado”. Deberán hilar “todavía más fino” en la ventana estival. “Hemos crecido gracias a la Diputación y al Ayuntamiento, pero mucho menos que nuestros rivales directos”, analizaba Cabrerizo, quien puntualizaba que “el dinero lo es casi todo” en la Superliga. Es una realidad, “no tenemos un presupuesto que nos permita hacer un gasto extraordinario”, explicaba Cabrerizo sobre la situación de desigualdad deportiva a la que se enfrenta el Río Duero. El cuadro soriano, que “trabaja muy bien”, cada vez se queda “más atrás” respecto a las posibilidades de los clubes de la Superliga.

Madurando la planificación del próximo curso

Alfredo Cabrerizo trazó un pequeño esbozo, diminutas pinceladas, sobre lo que puede deparar la campaña 2019-20. El presidente ha de reunirse con los técnicos “para evaluar la plantilla y las futuras bajas”. Lo que sí sabe el Río Duero es que Marcelo Hister “no va a seguir”. Por lo tanto, deberán reforzarse con “un opuesto” en el mercado estival. La continuidad de Mario Dos Santos, el otro jugador carioca del club soriano, está en el aire. La secretaría técnica escarbará “en el mercado español” para reforzarse con jugadores nacionales. Por la cabeza de Cabrerizo también pasa la idea de fichar a algún “central”.

A día de hoy, Cabrerizo sólo se atreve a garantizar “al 100%” la continuidad de Manolo Sevillano, entrenador-jugador del Río Duero.

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