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Actualizado 09/08/2020 23:24:01
Marina López

Charlamos con Lalaloveyou, uno de los grupos que se han colado en las listas de música viral de Spotify, sobre etiquetas, precariedad, Cultura Pop y amor, como no podía ser de otra forma.

La amistad es el amor más antiguo del mundo. Quien la probó lo sabe y con Lalaloveyou- David, Celia, Rafa y Rober- queda transparente desde que bajan del escenario, derritiéndose bajo el sol de agosto en el Maneras de Vivir. Se puede palpar entre ellos esa intimidad que la gente que comparte cama desconoce. Se escupen las verdades. Internas, externas, ajenas, como puños, a medias, hiperbólicas, de sombra larga, que cien años duran, delante del mejor postor. Y se parten la caja. Qué cosas, oigan, el amor era eso, y nosotros mirando para otro sitio.

Justo antes de que el mundo se quedase en stand-by, siete canciones de Lalaloveyou se colaron en las listas de música viral de Spotify. Entre tanto ruido y contienda, la justicia poética nos daba un respiro para ponernos tiernos: Amaia, la ganadora de OT - y ahora Reina de España para muchos y muchas- pronunciaba su nombre en ‘La Resistencia’, el programa de David Broncano en Movistar +. Porque las canciones de Lalaloveyou son para escucharlas cuando apetece darse a la vida o no salir de la cama: para hacer drama de que "Irene no nos haga mucho caso", que en estos tiempos parece que hay que armarse de valor. Para que "El fin del mundo" sea la espera tras un leído en WhatsApp, sin cargo de conciencia alguno. Y para que nos colemos "más que el Colacao", si nos da la real gana. Porque un día se nos olvidó que los problemas del primer mundo eran problemas. Que le den a lo trascendental.

Esta historia empieza como empiezan todos los planes predestinados a salvar el mundo: en una mesa de instituto. David, Rober y Rafa eran tres chavales que empezaron a cantar en inglés, sin que La Reina Madre les abriese la puerta. Se repartieron los instrumentos en su patria, Parla, de forma anárquica y para tocar como Los Ramones, Juniper Moon o Airbag sin morir en el intento. Un tiempo después llegó Celia. O, mejor dicho, ellos llegaron a ella, que esa noche llevaba la voz cantante en el OchoyMedio, un famoso club de música indie de Madrid. Tras unos likes en Facebook y algunos emoticonos en Instagram se fueron de gira a Japón. Parece sacado de un poema de Gloria Fuertes, pero es anécdota.

Con ustedes: Lalaloveyou. Pasen y lean.

¿Qué es Lalaloveyou?

David: Es nuestro juguete. Me parece una buena manera de definirlo. Hay veces que las cosas nos han ido mejor o peor, pero siempre nos hemos divertido y es algo con lo que jugamos.

Sí, porque vosotros seguís manteniendo vuestro curro, además de la música, ¿cómo se sobrevive?

Rober: Lo llevamos muy mal, yo no duermo (risas). Mucho trabajo, pero muy contentos.

Rafa: Yo lo llevo regular.

David: Hasta hace poco no era tan complicado, pero sí, ahora es difícil. Afortunadamente tenemos mucha más actividad que antes y eso supone mucho trabajo. Parece que no, pero estamos todo el día pa’ arriba, pa’ abajo con cosas del grupo.

¿Es fácil vivir de la música en un país como España?

Rober: Yo creo que solo en España es complicado. Es algo que consigue mucha gente pero es que hay muchísimos grupos intentándolo.

David: Hoy en día es difícil. Profesionalizarse, sí. Pero siempre tiene un punto precario. Este trabajo no es estable. Un día tienes dinero, otros dos no… Un día viene una pandemia y todo se va a la mierda… (risas).

Rafa: Yo soy más hater, y digo que es imposible. Vivir solo de España para mí es imposible.

David: Bueno, hay muchos grupos profesionales que lo hacen.

Rafa: Sí pero yo creo que es demasiado complicado.

David: A Aitana se le caen los fajos.

Rafa: Pero a lo mejor Aitana no vive solo de España. Yo creo que no.

Celia: Te aseguro que se puede.

David: Es que Celia tiene esa teoría desde hace muchos años y cuando se agarra a una teoría jamás la suelta.

Pero la imagen que se traslada a el mundo no es esa. Parece que viviendo de la música uno está montado en el euro y se vive muy bien.

Rober: Eso es mentira.

Celia: Como una casa.

David: Es un trabajo más. Se echan un montón de horas, sin parar.

Celia: Siempre tiene un puntito precario. Es lo que hablábamos, si eres Aitana igual no, pero los que somos grupos de la vieja escuela al final acabamos cargando nuestras cosas y, como todos, dedicando mucho tiempo. Nosotros estamos superagradecidos, pero esta vida no es solamente Instagram y grabar temas. Hay mucho, mucho detrás.

Rober: Y muchas discusiones. Eso no está pagao’ (risas). Tú no sabes la cantidad de veces que le grito a este (señalando a David) y a ese más (se dirige a Rafa).

David: Celia siempre se salva…

Los albores de Lalaloveyou fue un grupo que se llamó Malpighi.

David: Era un científico, ese señor. Y le dio su nombre a una parte del riñón. Las pirámides de Malpighi, se llamaban.

Rafa: Malpighi era básicamente lo que estábamos estudiando en el instituto en ese momento.

David: Literal.

Rober: Dijimos, “vamos a montar una banda”. Teníamos el libro de ciencias abierto por esa página y pensamos: esto mola.

Rafa: Pero vamos, que jamás dimos un concierto como Malpighi.

David: Sí, hombre, en Parla sí dimos uno.

Rober: Sí, dimos uno, pero Rafa aún no tocaba con nosotros. Le dijimos: “El próximo o tocas con nosotros o no te hablamos más”, y se vino (risas).

Conclusión: Rafa está en el grupo por miedo a aislamiento social.

Rafa: A ver, yo soy un poco hater de siempre. David era el pirado, Rober el que le sigue a todo, y yo decía: “¿Dónde vais?”. Al principio me tuve que unir para echarles una mano, porque me di cuenta de que era un caos.

David: Entró para poner orden (risas).

¿En qué momento decidís chapar Malpighi y empezar con Lalaloveyou?

Rober: Cuando vimos que no sabíamos hablar inglés. Porque en Malpighi cantábamos en inglés, claro.

David: Dijimos: “Ahí hay un escollo. Un problemilla, y tal”. Nos poníamos a escribir las letras y como solo sabíamos decir everything, i love you y tomorrow…

Rober: Al final nos cambiamos el nombre y empezamos a hacer canciones en español. Que luego lo piensas y el nombre no es español, por otro lado.

Rafa: En realidad, Malpighi fue un aprendizaje, estábamos aprendiendo a tocar.

Supongo que estáis felices en Subterfuge Records – discográfica que ha impulsado a bandas como Fangoria, Dover o Viva Suecia-, porque además ya lleváis bastantes años con ellos. ¿Cómo fue vuestro fichaje?

Rober: La verdad es que nosotros grabábamos el disco homónimo ‘Lalaloveyou’, con Dani Alcover. Él había trabajado ya con Subterfuge. Grabamos cosas y empezamos a moverlas, y como Alcover tenía el contacto habló con Carlos (Galán), que es el director de la discográfica. Y dijo: “¡Esto es la leche! ¡Es la hostia!”.

David: Para nosotros era un objetivo que siempre tuvimos, porque en el 2000 cuando nosotros empezamos, siendo adolescentes, esa discográfica tenía todos los grupos que eran un referente para nosotros. Han sacado a grupos que a nosotros nos gustaban desde niños.

Al inicio y al final de ‘Pócima de amor’ mencionáis a alguien que se llama Woody Amor, ¿quién es?

Rober: Es un audio de la película ‘El profesor chiflado’ y da la causalidad de que hay un personaje que se llama Woody Love, que al traducirlo al español es Woody Amor. Y claro, pensamos que sería muy guay.

David: La cosa es que, como nosotros siempre hemos firmado con el apellido Amor, como ‘Los Ramones’, nos pareció gracioso. En ese momento estábamos escogiendo fragmentos de esa película para una canción y al escuchar eso nos pareció que quedaría muy guay.

En vuestro disco de 2013, ‘Lalaloveyou’, hay una intro de las gemelas Olsen.

David: Sí, es un audio sacado de un programa infantil que hicieron tras ‘Padres forzosos’, cuando acabó la serie. Y las voces son, básicamente, las gemelas Olsen pidiendo una pizza.

Rober: Lo metimos porque queríamos relacionar un poco la historia de la portada, en la que aparece Macauly Culkin con una pizza, con la introducción al disco, para darle a todo cierto sentido conjunto. No está ahí de casualidad.

He leído que las canciones soléis componerlas entre Rober y David. Pili, Irene, Susana… ¿Están las chicas de vuestras canciones basadas en personas reales?

David: Para hacer las canciones sí nos basamos en lo que hemos vivido y nuestra experiencia personal. Pero claro, el nombre concreto no. El nombre hay que cambiarlo. Casi todas las canciones se basan en alguien que existe, pero no ponemos su nombre porque no es ético. Aunque molaría, ¿no? Con nombres y apellidos (risas).

Siempre hay guiños en vuestras canciones al amor adolescente. “Braguitas de cerezas” (‘Mi chica sideral’), las inseguridades (‘Peter y Wendy’); Pili, que sale con un chico mayor (‘Pócima de amor’); en ‘Irene’ que comentáis que las animadoras os quieren matar…

David: La historia de nuestra vida. Muchas de esas letras las hemos escrito en nuestra adolescencia. Claro, según pasa el tiempo la cosa cambia, porque ves a un señor cantando canciones sobre “braguitas de cerezas” suena un poco raro…

Celia: Si Mocedades siguieron siendo Mocedades hasta que cambiaron al consorcio, nosotros no tendríamos que tener mayor problema (risas).

David: Pero vamos, sí, todos nosotros somos muy fans de la cultura adolescente y de las películas americanas, quizás sea un punto común en nuestras letras.

Siempre habláis de amor y desamor, ¿creéis que se puede sacar algo bueno del amor romántico o deberíamos ir denostando ese ideal?

David: Es un tema espinoso, este. Primero habría que ver qué entiende cada uno por “amor romántico”.

Yo lo entiendo como dar tu vida, como poner la vida y las necesidades de una persona sobre ti mismo o misma.

David: Es cierto que el amor romántico es un ideal peligroso y muchas veces muy machista. Mal entendido puede hacer mucho mal. Pero bien entendido, ¿por qué no? Quiero decir, entregarte a una persona de una manera generosa, sin esperar nada a cambio no tiene por qué suponer algo negativo. Creo que al final si estableces una relación justa, en la que nadie ejerce poder sobre otra persona si las dos personas se entregan la una a la otra, los dos salen ganando. No me parece un mal ideal en sí. Por ejemplo, habría que ver qué pasa cuando acaban las películas de Disney, habría que entender el contexto entero de la relación y saber exactamente qué roles tienen, qué cosas buscan. Bien entendido, el amor romántico no tiene por qué ser malo, pero mal entendido es muy peligroso.

Celia: Yo creo que se confunde lo que es amor romántico con otras cosas como los celos, el dominio, la manipulación o la obsesión.

Tengo curiosidad, ¿cómo veis el poliamor?

Rafa: ¿Qué es eso?

Cuando mantienes una relación o te enamoras de más de una persona al mismo tiempo.

Rafa: Uy, a mí eso me lleva pasando toda la vida (risas). A ver, me refiero a que cuando eres adolescente, por ejemplo, te pueden gustar muchas chicas al mismo tiempo. Luego ya, según vas creciendo, te gusta solo una.

David: (A Rafa) ¿Pero podrías mantener una relación con varias a la vez?

Rafa: Yo creo que no. Yo no. Yo ya tengo bastante con una (risas). ¡No me jodas!, si con una persona es complicado con muchas tiene que ser imposible. Mal, mal, mal. Lo veo muy difícil

David: Yo estoy de acuerdo con Rafa. Tiene que ser muy complicado de gestionar ya no solo a nivel práctico. También a nivel emocional. Pero tener una novia, que a la vez tiene otro novio u otra novia… Yo creo que a mí es una cosa que me ha pillado mayor. Me costaría mucho.

Celia: Yo lo respeto absolutamente, pero va totalmente en contra de mis principios. Lo respeto y entiendo a quien pueda practicarlo, a quien pueda disfrutarlo y a quien pueda vivir bien así, pero no es para mí. Quizás el concepto que tengo yo de amor romántico reside un poco en la monogamia, no lo sé. No en una monogamia idílica. Más bien en el día a día. En el construir algo con una persona. No me vería capaz de construir eso con dos personas a la vez.

Lo último que habéis sacado se llama ‘Quédate conmigo’. Es una versión de una canción de Pole que hacéis con Arkano, Suu y Óscar Hoyos!. En un momento de la canción se habla del “querer bien”. ¿Creéis que el bienquerer en sí está de capa caída?

Celia: Según Rosalía, sí (risas).

Rober: Según Rosalía, ‘El Malquerer’ está a tope.

David: ¿A qué te refieres?

A que siempre hacemos hincapié en el querer mucho, pero no en el querer bien a la otra persona

Rober: Yo no creo que esté de capa caída. Porque al final la gente lo hace lo mejor que puede. Tú das lo mejor de ti para la otra persona.

¿Qué sabéis ahora del amor que no sabíais cuando teníais 15 años?

David: En uno mismo es más difícil verlo, pero observando a los demás me he dado cuenta de que se aprende muy poco con la edad en estas cosas.

Rober: Yo creo que no he aprendido nada (risas).

Celia: Que no hay que aguantarlo todo y que no todo vale. Yo ahora pienso que por mucho que quieras a una persona no tienes que aguantar determinadas cosas. Y no hablo de casos extremos como el maltrato, ni mucho menos. Hablo de en el día a día, quizás con 15, 18, 20 años aguantas una serie de cosas y luego, un poco más adelante, te saltan las alertas y te das cuenta de que no merece la pena. Y que el hecho de poner límites no tiene por qué ser sinónimo de que una relación se acabe. Hay gente que no pone límites con tal de que su pareja no le deje y yo creo que si un día hay que decir: “hasta aquí llego”, se dice y ya está.

David: Igual aquí entra también un poco el tema sobre el que charlábamos antes, la idealización del amor romántico. El pensar que por querer hay que aguantar una serie de cosas, y demás.

Hace unos 20 años, se empezó a arrojar la etiqueta ‘tontipop’ contra grupos como Juniper Moon que, bajo mi punto de vista, de ‘tonti’ tienen poco, ¿Qué pensáis de esa etiqueta?

Celia: A mí me gusta. No me parece peyorativa.

David: A mí también. De hecho, alguna vez nos la hemos asignado, sin ningún tipo de problema.

Rober: Nosotros somos superfans del ‘tontipop’ y no nos da ninguna vergüencita decir que nos gusta.

Celia: Algunos cantantes de trap, ahora dicen que su música no es trap, es ‘pop kinki’. Se lleva mucho utilizar etiquetas como ‘tonti’, ‘kinki’, etcétera. Está de moda. No creo que sea algo negativo.

También hay personas que etiquetan la música de ‘Cariño’, como Twee- pop.

David: ¿Qué es Twee?

Lo descubrí hace poco, también. Es pop, por decirlo de alguna manera, ñoño, con letras y melodías muy dulces, algo ingenuas…

Celia: Pues mira yo creo que ñoño, nosotros no.

David: ¿Cómo que no somos ñoños?

Celia: Hombre, de temática igual sí, pero nuestra música en sí no es lánguida. Quizás la letra sí, pero en las canciones hay mucho guitarreo, no es nada ñoño.

David: Ahora todo el mundo utiliza mucho la etiqueta bedroom pop.

¿Cómo?

David: Bedroom pop. En Spotify lo utilizan un montón a la hora de hacer listas.

¿Y es pop… relajante, para dormir?

David: No, no. Es un pop que se hace desde casa.

Rober: Sí, pop que haces desde tu habitación. Gruposque lo hacen todo y que utilizan teclados y baterías programadas. Algo que, cuando le das al play, no escuchas como una superproducción. Es mucho más electrónico pero tampoco muy sofisticado.

David: Sí, con filtros que suenan a antiguo, a cutre. Pero hecho adrede para que suene exactamente así. ‘Cariño’, por ejemplo encajaría muy bien en esto del Bedroom pop.

Amaia os recomendó en La Resistencia. ¿A qué grupos buenos, que no han tenido suerte en este sentido, recomendaríais vosotros?

David: Hoy veníamos escuchando a un amigo nuestro, de Chile, que se llama Planeta No. Un CD nuevo que aún no ha sacado y me ha parecido la rehostia. Creemos que lo va a petar.

Rober: Sí, la verdad es que hicimos bastante amistad con el grupo y, a parte, nos gustan mucho. Así que nosotros los recomendamos, siempre.

Rafa: Yo creo que recomendaría a Airbag, que son conocidos ya, pero podrían serlo más.

Celia: A Playa Cuberris. Que además hoy tocamos con ellos. No es que no tengan suerte, como comentabas, porque tienen mucha y son muy currantes. Pero son buena gente y molan mucho.

¿Alguna cosa que me haya dejado en el tintero?

Rober: Con todo esto de la cuarentena hemos tenido más tiempo para dedicarnos a hacer canciones, y dentro de poquito vamos a grabar algo. Estamos ya a puntito de meternos en el estudio. Con mascarillas, por supuesto.

Rafa: Hemos hecho un par de canciones.

David: Un par no, hombre, cuatro.

Entonces va a ser un disco, no varios singles, ¿no?

Rober: Aún no sabemos cómo lo vamos a sacar. Quizás sacamos varios singles. No sé cómo lo haremos. Pero vamos, estamos a puntito de grabar y dentro de poco sacamos cosas nuevas.

David: La cuarentena o la nueva normalidad nos ha quitado todos los conciertos de verano y por eso hemos podido ir mucho más rápido, porque si no, no hubiésemos terminado esto ni de coña. Porque tardamos mucho en hacer canciones.

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