REPORTAJES
Actualizado 13/11/2021 14:51:15
Marina López

La actriz soriana estrena 'Nunca me gustaron tus besos', en el Teatro Fígaro de Madrid, el próximo 30 de noviembre a las 20:00h. Desde la Agencia de Viajes Tundidor se pondrá un autobús para poder hacer el trayecto Soria- Madrid y disfrutar de la obra.

Cuando Tatiana Ramos (Soria, 1981) tenía 5 años le dijo a su madre que quería ser artista. Serena, concisa, firme y sibilina como pocas. La niña Tatiana se escondía “entre el hueco del mueble del salón y la pared” para disponer silencios y aplausos en su justa medida, antes de que comenzase la función. Esto, tan solo era una previa, un anticipo, unos preliminares de todo lo que estaba por llegar: ahora dirige, produce, distribuye y actúa. Toda una maestra de ceremonias desde la cuna. Toda una mujer orquesta de las artes escénicas. También cuenta a este diario que, cuando tenía 14 años, le regaló una máscara de escayola a Juan Echanove, que su plan de los jueves en la adolescencia transcurría entre La Mejillonera y el teatro, que aún conserva una caja llena de autógrafos de todos los artistas que pasaban por la capital y que tiene una deuda pendiente con Lina Morgan: la de no haber podido disfrutarla en vida sobre un escenario.“ Agradecida y emocionada. Solo puedo decir, gracias por venir”, que solía repetir La Morgan.

Tati, que así la llaman los de casa, también cuenta a este diario que estrena ‘Nunca me gustaron tus besos’ en el Figaro de Madrid, el 30 de noviembre a las 20:00h. En la obra cuenta que la vida fue un lugar hostil para ella en algún momento porque, en realidad, dejó de ser ella misma.

Tienes el papel protagonista en ‘Atta, mañana ya no habrá más Numancia’ y ahora estrenas un nuevo espectáculo: ‘Nunca me gustaron tus besos’. ¿Puedes adelantarnos un poco?

Se trata de un monólogo dirigido por Xiqui Rodríguez, también director de Atta y, esta vez, escrito por Alberto Velasco. Está basado en hechos reales. Es mi historia personal y habla sobre un tipo de maltrato muy poco visible, el ‘gaslighting’ del que muchas veces ni la propia víctima es consciente. Como ocurrió en mi caso. Yo no era consciente de lo que había vivido hasta después de mi ruptura. Es una mezcla entre el testimonio personal y la impersonalidad, porque puede pasarle a cualquiera. A Tatiana, a Marta, a Marcos, a Antonio. A cualquiera. De hecho, el personaje protagonista no tiene nombre por ese motivo. La vida te va poniendo causalidades en el camino para aprender y evolucionar. Yo volví a ser yo después de todo aquello y espero que pueda servirle a alguien para que se dé cuenta de que, simplemente, lo ha vivido y para que sepa salir de ese “alud de nieve que nos tapa”, que te va sepultando en una relación fría y cortante.

Habéis sido seleccionados en el FesTRIval (Festival de Teatro Feminista de Castilla y León) con Atta. ¿Crees que existían las feministas en el 133 a.c.? ¿Cómo ha sido la construcción de un personaje feminista en una época en la que el movimiento no existía?

Yo a Atta no lo veo un personaje feminista. Habla de libertades. Creo que ni Xiqui, el director, ni Roberto, el escritor, ni yo coincidimos: Atta es un personaje distinto para cada uno, y la suma de nuestros tres puntos de vista hacen que el personaje sea así. Para mí es un grito a las libertades. A no dejarse oprimir en ningún ámbito de tu vida. Un grito a saber luchar por lo que uno quiere, respetando siempre los límites de los demás. A no dejase cercar. Atta es romper limitaciones. A mí me pilló en un resurgimiento en el ámbito laboral. Creo que ‘Nunca me gustaron tus besos’ va a ser, también, un resurgir, pero en el terreno personal. Se va a producir una simbiosis muy bonita.

Salvando las distancias seculares y de localización, ¿crees que Atta y la Antígona de Sófocles serían amigas?

Probablemente. Mujeres luchadoras a las que no se les ponía nada por delante y abocadas a un final determinado. Yo creo que sí. Se llevarían bien. Formarían su propio ejército. Y el personaje de ‘Nunca me gustaron tus besos’, también se sumaría. (risas).

La Encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales en España 2018- 2019 sostenía que tan solo un 24,5% de los españoles van al teatro, mientras que otras prácticas como ir a cine eran más multitudinarias. ¿A los españoles no nos gusta el teatro?

No es que no nos guste, es que la tendencia teatral ha ido cambiando con los años y el tipo de teatro que se ve es otro. En la España de los 60- 70 estábamos muy acostumbrados al vodevil y al realismo, y todas esas tendencias han ido cambiando. Creo que también es una cuestión generacional y que hay algo que no hacemos bien o no estamos sabiendo hacer con los jóvenes. Es cierto que nosotros con 5€ ya teníamos una entrada, pero desde mi punto de vista, ahora solo apostamos, en general, por lo industrialmente grande. Nos movemos mucho por la relevancia del artista. Cuando luego, a lo mejor, hay obras de alguien que no tiene tanta. Cuando vienen los Guillén-Cuervo o Luis Merlo el teatro está lleno. Sin embargo, viene Corsario que es una compañía vallisoletana buenísima y siempre estamos los mismos. En teatro nos llama solo lo comercial.

El Informe de la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales, de 2020 afirma que la representatividad de las mujeres en el sector audiovisual es ínfima. ¿Cómo vives tú esta realidad?

A partir de cierta edad las mujeres somos invisibles en esta profesión. Cuando a Candela Peña le dieron un Goya, su discurso se basó en que no le faltase trabajo, porque estaba en una edad en la que las mujeres empiezan a ser invisibles. Pasa con muchas cosas. Cuando leo la prensa, la mayoría son directivos, hay muy poca representación femenina en muchos sectores. Es una cuestio?n de seguir luchando. Mientras al actor de turno de 60-70 años le sigan poniendo de pareja a una mujer de 30 esto seguirá así. Creo que es algo que sucede, sobre todo, en la industria española.

Fuiste una de las personas que reivindicó que Soria necesitaba recursos durante la pandemia, en este contexto, ¿crees que hemos sido justos con la cultura en esta etapa?

Creo que a la hora de la verdad nos hemos acordado mucho de la hostelería, porque lo han pasado fatal, pero meternos en una sala de teatro o de cine lo hemos visto más complicado. Tendríamos que ser más equitativos. El miedo es libre, pero hay que seguir viviendo. Claro que la prioridad es la sanidad pero, ¿qué hubiese sido de la humanidad sin todas esas películas, libros y series que nos han entretenido en casa? Estábamos ávidos de entretenimiento y detrás de él también hay industrias y familias.

¿A quién nombrarías Ministro o Ministra de Cultura?

A alguien que sepa. Lo mejor sería que cada ministerio estuviese encabezado por un experto en el sector.

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