CAPITAL
Actualizado 11/11/2021 10:07:55

El montador de cabecera de Daniel Calparsoro enseñará en los cines Mercado los fundamentos del oficio montando una secuencia en directo.

En una sala de montaje pasan muchas cosas, puede que incluso más que en el set de rodaje. Se manejan y manipulan escenas, emociones, etc. En definitiva, se toman decisiones importantes para cada película. Los espectadores sorianos tendrán oportunidad de comprobarlo este sábado 13 de noviembre gracias a la máster class que el prestigioso montador Antonio Frutos (‘Cien años de perdón’, ‘El aviso’, ‘El silencio de la ciudad blanca’) ofrecerá en el marco del XXIII Certamen Internacional de Cortometrajes Ciudad de Soria que organiza el departamento de Juventud del Ayuntamiento de la capital.

La idea, señala Frutos, es dar a conocer “las herramientas narrativas que usamos los montadores” y, sobre todo, explicar en qué consiste este oficio que mucha gente ignora. Porque “siendo el montaje la única especialidad puramente cinematográfica es irónico que no se nos conozca”, sostiene.

La sesión, que tendrá lugar en los cines Mercado de la capital soriana, a las 18:00 horas, se organiza en colaboración con la Asociación de Montadores Audiovisuales de España (AMAE), una entidad creada recientemente por un grupo de profesionales del sector ‘cansados’ por la cual “nuestros padres y nuestros amigos no tengan ni idea de a qué nos dedicamos”, comenta con humor. “Todo el mundo sabe lo que hace el director de fotografía, el músico o el guionista. Pero los montadores somos los grandes desconocidos”, añade. En AMAE, insiste, “queremos que eso cambie. Sacar el montaje a la luz; que se valore y se reconozca nuestro trabajo como se merece". Así que esta cita es una buena oportunidad para que el público se vaya familiarizando con una labor que, recalca, es fundamentalmente emoción, “al menos en mi caso”, confiesa.

“Un buen montador siempre tiene que estar pendiente de su ocupación básica, que es armar las secuencias de la manera que más se acerque a la visión del director, y de construir la película en torno a un ritmo y unas duraciones adecuadas”, explica. Pero todo ello poniendo atención, “y corazón”, buscando transmitir las emociones que las distintas escenas requieren en cada momento: “Risa, emoción, tensión, tristeza”, indica. Eso sí, sin que se note. “Los montadores siempre buscamos que nuestro trabajo sea algo orgánico. Es decir, que fluya”, argumenta, a la vez que recalca “que el espectador no sienta que está viendo trozos independientes, sino que todo forme parte de una unidad compacta y coherente”. Porque cuando el público es consciente del montaje de una película y “corremos el riesgo de romper el pacto de ficción con él y de sacarle de la experiencia”. En definitiva, se corre el riesgo “de que se rompa la magia”. En eso reside la esencia de un trabajo tan sutil y etéreo como fundamental y complicado.

Montador en filmes de Paco Cabezas, Félix Viscarret y, especialmente, de Daniel Calparsoro, con el que ha colaborado en un buen número de títulos, incluido ‘El invasor’ (2012) por el que obtuvo una nominación a los Premios Goya, Antonio Frutos soñaba en su adolescencia con ser director de cine. Las primeras experiencias con amigos haciendo cortos ‘amateur’, sin embargo, no fueron del todo satisfactorias. “Pero cuando me senté a montar y, muy torpemente, conseguí generar continuidad al pegar dos planos sí vi que eso se parecía al cine que yo tanto amaba. Fue mágico. Y hasta hoy”, recuerda.

Hay magia en una sala de montaje, pero también hay que echar mano de la psicología, sostiene. “Siempre digo que en las Escuelas de cine se debería enseñar también”, asegura con sentido del humor. Porque en el fondo, el montador se pasa “horas y horas trabajando con personas que están en un momento personal muy delicado. A veces toca hablarles con cariño para potenciar las cosas buenas y otras toca ser firme para hacerles ver las flaquezas de la película”, comenta. Cuando se trabaja con un mismo director varias veces, “como en mi caso con Daniel [Calparsoro], es más sencillo porque podemos hablarnos sin tapujos y sin que nadie se enfade. Parecemos un matrimonio de abueletes”, agrega con humor.

En la masterclass que ofrecerá en el Certamen Internacional de Cortometrajes Ciudad de Soria, Frutos hablará de ritmo, de duración y valores de planos. Pero no todo será teoría, también habrá una parte práctica. “Van a verme trabajar en directo. Vamos a montar una secuencia y espero que todos participen tomando decisiones. A ver qué sale”, apunta.

Las entradas para participar en este encuentro con Antonio Frutos están ya a la venta en la taquilla de los cines mercado o en este enlace.

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