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DEPORTES
Actualizado 04/12/2021 20:20:50

Tener personalidad, saber sobreponerse a los errores o un amor profundo por este deporte son algunos de los aspectos que caracterizan a los árbitros sorianos.

El mundo del fútbol tiene entre sus integrantes un colectivo muchas veces incomprendido: los árbitros. Por decirlo de alguna manera, el estamento arbitral es considerado por muchas personas la “oveja negra de la familia” a la que echarle la culpa cuando las cosas no van bien. Es cierto que en ocasiones fallan, pero igual de verídico es que pocas veces se reconocen sus aciertos.

Para conocerlos un poco más nos adentramos en la delegación soriana de árbitros con varios de sus integrantes y con su presidente, Óscar Miguel Sevillano. A pesar de los malos momentos que han pasado en anteriores temporadas a la hora de designar a los colegiados por la escasez de los mismos, este año su campaña de captación ha sido todo un éxito.

24 árbitros nuevos, unidos a los 30 que ya formaban parte de la familia arbitral, han propiciado que la delegación soriana goce de una gran salud. En ese sentido, Óscar Miguel, explica cómo fue el proceso para conseguir que tantas personas se interesaran por este mundo durante el verano: “Hemos realizado una campaña agresiva, dando publicidad en los medios y empapelando institutos y la universidad. Gracias a ello hemos solucionado nuestros problemas de designaciones y hemos recibido un espaldarazo a nuestra labor”. Estos se encargan de pitar en fútbol 7 en prebenjamines, benjamines y alevines, y en fútbol 11 en infantiles, cadetes, juveniles, provincial, preferente y tercera.

Orgullo arbitral

Una vez solucionado el problema de la delegación de escasez de miembros para suministrar árbitros a todos los partidos de Soria, ésta puede contar con colegiados en categorías nacionales, siempre y cuando realicen una buena labor”.

Dentro de esa posibilidad, Soria tiene el privilegio de contar entre sus miembros con Javier Garrido, linier que arbitra partidos en 2ª División.

Respecto a Garrido, el presidente de la delegación afirma que “es un orgullo para mí, porque lo he visto desde que era pequeño con sus papeles y bolígrafos haciendo el cursillo y verle ahora por la televisión en campos de Segunda es lo máximo”.

Disfrutar

Junto a él, árbitros como Álvaro Sanz de Tercera División o Israel Obispo de Provincial hacen más grande la familia soriana. Ambos animan a todo el mundo a probar esta experiencia única y poco comprendida: “Que prueben y que disfruten, es algo diferente a todo lo que han conocido. También les decimos que tengan paciencia y no se quemen, porque con el paso del tiempo les va a ir gustando”.

En la misma dirección, Óscar Miguel apunta como claves para adentrarse en este mundo tener una personalidad fuerte, saber imponerse a los momentos duros “que seguro que los van a tener” y seguir siempre hacia delante. Además, el presidente de la delegación apunta que hay que tener mucho esfuerzo y sacrificar momentos con los amigos y la familia, “porque con trabajo llega la recompensa y tenemos cantera en la delegación soriana para llegar alto en el mundo del fútbol”.

Futuro brillante

Con la mente puesta en seguir aumentando el número de colegiados en la delegación soriana, Óscar Miguel apunta que es clave ayudarles en el primer año a sobreponerse a situaciones adversas, “porque si lo conseguimos tenemos ganados a estos árbitros para mucho tiempo”.

Con todas las dificultades que ha superado, la delegación soriana tiene un futuro brillante gracias al trabajo de todos sus integrantes. La oveja negra de la familia que tantos aficionados al fútbol “odian” se merece ser conocida profundamente, para poder valorar con criterio el trabajo que realizan y que tan pocos reconocen.

A pesar de todo, merece la pena ser árbitro

Nuestros protagonistas, Óscar Miguel, Álvaro Sanz e Israel Obispo, se sinceran y explican también la parte negativa que afronta este colectivo. Los tres coinciden en que hay malos momentos, sobre todo en el fútbol de los más pequeños, en donde los padres “no nos respetan y sus hijos toman el ejemplo”.

Respecto a esa situación, el presidente de la delegación soriana se muestra tajante y pide que se erradiquen esos comportamientos: “Se respeta mayoritariamente a los árbitros, pero hay situaciones muy incómodas. La gente tiene que entender que al igual que sus hijos, los árbitros de esas categorías también están aprendiendo, y si los futbolistas salen contentos de un partido, los árbitros también deberían poder”.

En ese sentido, Óscar Miguel destaca que muchos árbitros salen llorando por la presión, y eso no les hace ningún bien “porque se bloquean y no saben reaccionar”.

En la misma dirección, los colegiados, Álvaro Sanz e Israel Obispo, señalan que esta profesión es más difícil todavía en Soria, porque “conoces a todo el mundo y si tienes un error, puede que vivas alguna situación incómoda por la calle”.

En cuanto a sus fallos, los árbitros indican que también son personas y que cuando cometen errores ellos también lo pasan mal: “Somos los primeros que no queremos fallar y hacer las cosas bien. En esos momentos acabamos tocados psicológicamente, pero tenemos que reponernos rápidamente”.

A pesar de todo, los tres manifiestan que merece la pena ser árbitro: “Formamos una gran familia, conocemos a mucha gente que se ha hecho indispensable para nosotros, conocemos nuevos lugares, y mejoramos como personas y como compañeros”.

En ese contexto, Álvaro Sanz expresa incluso que “si tuviera hijos les aconsejaría ser árbitros antes que futbolistas al 100%”.

Con todo ello, los árbitros sorianos demuestran que antes que colegiados son personas. Respeto, paciencia y compresión son las claves para conocer una profesión poco valorada en el fútbol español.

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