PROVINCIA
Actualizado 06/08/2022 08:20:50
Itziar Ortega

La guitarrista clásica Elena Ortega se abre paso en los escenarios con un homenaje a Antonio Machado.

Una partitura es un camino en el que cada una de las notas marcan las paradas en la ruta a seguir, hasta llegar a una catarsis incomparable para público e intérprete. Elena Ortega, una guitarrista clásica con raíces en Velilla de los Ajos, lleva más de 20 años eligiendo este camino todos los días. Natural de Madrid, nunca olvidó de dónde venía. Los paisajes sorianos y las historias que le contaban sus abuelos han sido siempre las guías que han moldeado su arte.

Tomando la música como pasión a partir de los seis años, lo suyo con la guitarra fue amor a primera vista. Tanto es así, que su título de ingeniera química sigue en un cajón mientras persigue su carrera sobre los escenarios, algo complicado en nuestro país, aunque más fácil en otros lugares de Europa.

Este oficio se ha transformado profundamente desde su época álgida a partir del siglo XIX, y hoy en día las redes sociales aportan a estos jóvenes intérpretes más posibilidades de promoción, aunque no todo son ventajas. “Hay tanta música clásica, y el público es tan minoritario, que es difícil conseguir conciertos”, lamenta. Ella compagina este mundo con dar clases en una escuela. En la carrera de solista, según Ortega, todavía importa “estar en el momento adecuado con la persona adecuada”.

Arte poco valorado

Cree que la falta de público se debe a que la educación musical no suele tener mucha importancia en los colegios. Por eso, esta guitarrista considera que los conservatorios, aparte de aportar cultura y experiencias enriquecedoras, afinan mucho el oído y permiten apreciar los estilos clásicos, incluso si todo se queda en un hobby.

El problema de interpretar música clásica es, aparte de la autoexigencia innata de estos profesionales, la sensación de que cualquiera puede hacer lo mismo que tú. “Una de las cosas más gratificantes, como intérprete, es transmitir emoción a aquellos que me escuchan y reflejar un pedacito de mi esencia”. Porque, precisamente, eso es lo que hace tan mágica cada interpretación, que nunca podrá haber otra igual.

Y a pesar de que resulta complicado encontrar oyentes por los cambios en el consumo de arte, que ha originado la transformación tecnológica y que contrasta con la escucha tradicional de música clásica, cree que todavía hay esperanza por la gran valoración de este estilo enmarcado en las bandas sonoras más famosas del cine.

Con parada en casa

Aunque se trata de un mundo muy sacrificado por el gran número de horas que hay que invertir en ensayos y autopromoción, el esfuerzo acaba dando sus frutos. En el caso de Elena, la recompensa fue grabar, por fin, su propio disco: ‘Rumores del Mediterráneo’, inspirado en un viaje por esta costa, en el que caben ciertos desvíos, especialmente si estos acaban en casa. Su ‘Evocación para guitarra’, compuesta por Antón García Abril y titulada ‘Hoy es Siempre Todavía’, va dedicada a Machado y es, precisamente, la pieza que ha alcanzado las 100.000 reproducciones en Apple Music.

A pesar de que los intérpretes no suelen valorar mucho estas cifras, porque “en la música clásica, los discos apenas se venden”, cree que este dato puede servirle de carta de presentación. Un hito más especial, si cabe, por estar dedicada a sus amadas raíces.

Ahora, Elena debe proseguir con su viaje y seguir trabajando y esforzándose “para continuar aprendiendo, porque esto es un camino en el que nunca dejas de superarte”. Y aunque como decía Machado, “se hace camino al andar”, de lo que está segura es de que, aunque tenga que seguir haciendo desvíos, podremos seguir encontrando un pedacito de Soria en todas sus obras, agradecida a estas tierras por haberle marcado siempre la senda correcta.

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