OPINIóN
Actualizado 01/09/2022 18:25:57
Alejandro Ramos

Artículo de opinión de Alejandro Ramos, profesor universitario y secretario de NNGG Soria.

Cada mochuelo a su olivo. El final del verano hace que los pueblos se vayan vaciando después de unos meses llenos de vida. Las fiestas populares han regresado este año con más fuerza que nunca, tras dos años de obligado parón. El turismo ha remontado niveles prepandémicos. Las temperaturas han alcanzado récords de calor extremo, la sequía empieza a ser un problema nacional y los incendios nos han mostrado su peor versión.

La llegada del mes de septiembre, implica la vuelta a la rutina y el final del tiempo libre. Después de unas semanas de descanso y desconexión, volvemos a la realidad. A diferencia de otros años, la mayor parte de los expertos y analistas, pronostican un escenario adverso de cara a los próximos meses. Este año la cuesta de septiembre tendrá más pendiente que nunca.

Para empezar, con una inflación disparada que sigue estancada en los dos dígitos, las familias deberán afrontar la vuelta al cole con un incremento considerable en el precio de los libros de texto y el material escolar. A todo esto, hay que añadir que la subida en la cesta de la compra sigue siendo uno de los principales agujeros en el bolsillo de los consumidores. Y, por otra parte, la luz y los carburantes, no solo ahogan la economía de los hogares, sino que también estrangulan la cuenta de resultados de las empresas. Todo ello, sin olvidarnos, que el conflicto armado provocado por Rusia, sigue latente más de seis meses después.

En medio de este escenario tan poco halagüeño, se inicia un curso político con claros tintes preelectorales, donde esperemos que el Gobierno se vuelva a poner la corbata, deje de lado las ocurrencias y empiece a tomar medidas efectivas, para atenuar la recesión que se nos viene encima.

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