PROVINCIA
Actualizado 24/02/2023 13:33:17

La Barrosa, el tío Chichilla, lo motriles o los zarrones ya se preparan para salir a las calles. Son las expresiones populares y tradicionales del carnaval rural soriano que se han mantenido vivas. Sería bueno que ayuntamientos y asociaciones recuperaran la mascaradas de otras localidades, que se han dejado de hacer pero que no está perdidas ni olvidadas.

El carnaval tradicional también llega esta semana y, sobre todo, la que viene (con el Martes de Carnaval) a la provincia, reviviendo algunos de sus elementos y rituales más característicos. Por ejemplo, el toro o la vaquilla es un elemento muy común en el carnaval tradicional y rural de la provincia de Soria, como ocurre en otras provincias de Castilla y León. Y la localidad de Abejar, con su Barrosa, es la que mejor ha sabido conservarla.

Como el carnaval es sátira, ironía, crítica y rechazo a la autoridad, burla y, en definitiva, una liberación de la realidad cotidiana y de los papeles sociales establecidos, la estética del carnaval tradicional se llena de personajes grotescos como los zarrones de Borobia o peleles como el tio Chinchilla de Agreda. En carnaval, los hombres se visten de mujer y viceversa, o las personas se vuelven ganado que los mayorales tienen que controlar en la Ronda de Duruelo.

Y en carnaval, sobre todo, se come, que luego llegaban las limitaciones de la Cuaresma. Por eso, todo comienza con el Jueves Lardero, y las gallofas o peticiones de comida, en sus diferentes versiones, para que quintos y vecinos compartan mesa, música, canciones y hasta coplillas.

Todavía queda la esencia de carnavales como los zarrones de Borobia. Tradiciones que consiguen emocionar año tras año a los vecinos. Ahora, la fiesta del carnaval se ha modernizado a través de sus desfiles con creativos disfraces, acompañados con charangas y bailes y de la Sardina, signo de identidad de diversas localidades sorianas.

LA BARROSA

La localidad de Abejar, con su excepcional ritual de La Barrosa, es la que mejor ha conservado este elemento del armazón de madera y tela con cuernos, que también ha existido en numerosos pueblos sorianos. Dos jóvenes pasean durante todo el día por las calles pidiendo dinero y alimento. Al final, en un singular ambiente, los vecinos llevan a cabo el ritual de la muerte de la barrosa. Esperan a que dé tres vueltas entre la multitud, para luego matarla con unos disparos de fogueo. Los barroseros caen sobre un tablón que simula la muerte, y son llevados por un grupo de hombres a un cuarto donde vertirán vino sobre los cuerpos ‘sin vida’ que, luego, celebran con el pueblo la vuelta a la vida.

LA RONDALLA DE DURUELO

El pueblo de Duruelo celebra cada Martes de Carnaval su ronda popular. Los muchachos se encargan de realizarla por las calles, acompañados de música. En esta fiesta, tanto los muchachos solteros mayores de edad, como aquellos hombres que se han casado hace menos de un mes, participan en el evento. Junto al grupo, dos chicos conocidos como ‘mayorales‘ portan unas varas con las que ponen orden. Estos son ayudados por jóvenes de 17 años que van a entrar a mozos, denominados ‘motriles’, y que llevan un cinturón.

TÍO CHINCHILLA EN ÁGREDA

Es un personaje tradicional que recorre las calles del municipio de Ágreda acompañado de música y lanzando caramelos a todos los niños que le acompañan disfrazados. El `Tio Chinchilla’ viste una capa negra y una máscara estilo pájaro con plumas para proteger su identidad y que no sea reconocido por los vecinos de Ágreda. El Viernes de Pastores, los quintos de 18 años y los de 50 se disfrazan de pastores, zarrones y ovejas, recordando la tradición ganadera de la localidad moncaína.

ZARRONES DE BOROBIA

El zarrón es un personaje de tradición pastoril que vestía con ropa antigua: albarcas, perneras, bombachos, pieles y en la cabeza cestos. La esencia de esta tradición es que ningún vecino del pueblo conoce la identidad de las personas que se visten de zarrones. Este personaje puede salir tanto solo como en grupo, y avisa a los vecinos de su llegada a través de un cencerro que forma parte del atuendo. El objetivo es hacer que los vecinos disfruten, corran y consigan que el zarrón no les lance demasiada paja que tira desde su arpillera.

RECUPERACIÓN DE MASCARADAS

Los vecinos de Fuentetoba, a través de la asociación cultural, recuperaron su carnaval tradicional hace una veintena de años, con su muñecote Pericopaja y la Vaquilla, sin que faltara la petición de la gallofa por el pueblo para disfrutar de una merienda vecinal, llegándose a beber en las copas de plata que conserva el Ayuntamiento, y que se utilizaban para la ocasión. Después de varias ediciones se dejó de celebrar. Una pena. Como lo es el abandono de la mascarada del Oso de Valcorba, en la que los vecinos se vestían de zarrgones, con camisa blanca, sombreros de paja adornada con cintas de papeles y telas de colores y ruidosas esquilas o cencerros a la cintura. El PSOE instó a la Junta en 2021 el impulso de estos y otros carnavales, pero sería enriquecedor que ayuntamientos y asociaciones recuperaran esas expresiones tradicionales, que -por diversos motivos- se han dejado de hacer, pero que no se han perdido ni olvidado.

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