PROVINCIA
Actualizado 18/03/2023 11:58:41
Agencias

Los bosques de este tipo de árbol de Castilla y León suman 700.000 hectáreas y son objeto de estudio y campo de experimentación de un nuevo proyecto europeo.

La madera de rebollo (Quercus pyrenaica) podría utilizarse para que los caldos de la Ribera del Duero se curen en barricas de esta especie, para suelos o tarimas, perfiles laminados para ventanas y aplicaciones estructurales pequeñas. El Centro de Servicios y Promoción Forestal y de su Industria (Cesefor) estudia el uso que se pueda dar a la madera de rebollo a través del proyecto europeo Life Rebollo (Life+Reb), por ser una especie que muy representativa de los montes de la Comunidad pero que adolece de gestión forestal, es decir, está en “estado de abandono”.

El rebollo se distribuye en mayor o menor medida por todas las provincias de la Comunidad, ocupando más de 700.000 hectáreas en Castilla y León, siendo la más abundante en masas densas, con casi 400.000 hectáreas. Es decir, es la especie más extendida en los bosques.

El director ejecutivo de Cesefor, Pablo Sabín, ha explicado que el proyecto, en fase de desarrollo, ha logrado ya identificar rodales demostrativos en Soria, Segovia, Burgos y Salamanca. Se han caracterizado y se han diseñado unas actuaciones en cada uno de los rodales, que serán el ejemplo de la selvicultura que se tiene que aplicar para empezar a la movilización de estos rebollares.

El objetivo no sólo es obtener leña sino generar productos de más valor añadido y, por ello, en el proyecto participa toda la cadena de valor de la industria. “Se va a analizar el potencial que tiene las maderas de rebollares que en su gran mayoría son jóvenes y presentan una madera delgada. Es decir, queremos saber cómo podemos dar valor añadido a esa madera delgada”, ha precisado.

Para Castilla y León, según Pablo Sabín, Life+Reb es un proyecto “muy importante” porque puede suponer la movilización de recursos, la generación de empleo en el medio rural y recursos para los propietarios de los bosques públicos y privados.

El director de Cesefor ha explicado que el proyecto se desarrolla bajo una perspectiva innovadora basada en la selvicultura próxima a la naturaleza, es decir, que “trata de imitar los procesos que ocurren en la naturaleza, acompañar a sus ritmos y obtener productos de una manera constante”.

“Es un modelo de gestión adaptado al cambio climático y, además, de fácil expansión a toda la Comunidad. Es decir, se utilizan los rodales demostrativos que sean fácilmente extrapolables. Tras su finalización, cualquier Ayuntamiento o propietario puede replicarlo y entrar en el camino de la mejora de los bosques rebollares con la obtención de recursos”, expone Sabín.

Además, ha indicado la mayoría de las actuaciones del proyecto se ejecutarán en el otoño que viene, cuando se remitirá de estas provincias seleccionadas madera de rebollo para analizar los tres posibles destinos (duelas de barricas, tarimas y perfiles de ventanas).

Los bosques de rebollo de Castilla y León están reconocidos como Hábitat de Interés Comunitario 9230.El proyecto experimental también trata de mejorar la capacidad de mitigación del cambio climático de esta especie, así como asegurar su adaptación mediante la mejora de la resiliencia de los bosques mediante la conservación y mejora de la biodiversidad.

Socios

Para el desarrollo del proyecto y la consecución de los resultados esperados, LIFE+ REB está integrado por propietarios forestales (en este caso, la Junta de Castilla y León, como gestores de los Montes de Utilidad Pública), centros de investigación científica (Universidad de Valladolid y la Fundación General de la Universidad de Valladolid), entidades certificadoras de gestión forestal sostenible (PEFC y FSC) y empresas de industria de la madera (Maderas García Varona, Maderas Gámiz y Tonelería Intona), todas ellas coordinadas por Cesefor.

También se cuenta en el consorcio de entidades que participan en el Life+Reb la Asociación Española de Importadores de Madera, que aporta el perfil necesario sobre conocimiento de los mercados y para el estudio de la viabilidad de los nuevos productos generados con madera de rebollo.

Junto con los aspectos medioambientales (mitigación del cambio climático, mejora de la resiliencia de las masas forestales, conservación y mejora de la biodiversidad y sustitución de materiales fósiles), el proyecto también persigue convertirse en un marco generalizado de gestión forestal y contribuir a la dinamización de las economías rurales con productos de almacenamiento de carbono a largo plazo.

Por otro lado, también se pondrán en marcha 15 acciones participativas y actividades de co-creación, denominadas ‘Rebollo Labs’, dirigidas a propietarios y gestores forestales, y a industrias de las zonas en las que se desarrollen. El objetivo de estos ‘Rebollo Labs’ es la transferencia de resultados a mayor escala, implicando a los agentes que intervienen en la cadena de valor de la madera de Quercus pyrenaica.

El proyecto europeo trata de mejorar de la biodiversidad en el principal bosque denso de frondosas del interior peninsular”. Sólo en España, esta especie ocupa una superficie de más de un millón de hectáreas.

Fuente: Ical

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