PROVINCIA
Actualizado 22/09/2023 17:09:09

Se va a actuar en unas 132 hectáreas, en los municipios de Molinos de Duero, El Royo, Sotillo del Rincón y Valdeavellano de Tera, fomentando la diversidad específica de la masa para mejorar la adaptabilidad de los bosques frente al cambio climático.

La Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio ha adjudicado a la empresa Ares Forestal, S.L., por un importe de 104.870,74 euros, el contrato para la restauración y mejora de rebollares en la provincia de Soria (Sección Territorial IV) a través de tratamientos silvícolas y señalamiento especializado para la realización de claras selectivas en modelos de silvicultura próxima a la naturaleza.

Este proyecto está financiado por la Unión Europea Next Generation-UE, y cuenta un plazo de ejecución de 11 meses.

El tratamiento de estas masas mejorará la calidad del arbolado, tanto desde el punto de vista tecnológico como sobre todo desde el sanitario. Contribuye a la fijación de CO2 gracias al incremento de las existencias maderables del monte. Los aprovechamientos intermedios de leña también reducen el consumo de combustibles fósiles y suponen un balance neutro en el cómputo del carbono atmosférico. Este tipo de cortas tiene también una importancia social muy elevada, ya que las realizan pequeñas empresas forestales dedicadas al menudeo de leña, que suponen una fuente de trabajo en territorios muy despoblados.

El fomento del desarrollo de estas masas también implica un incremento de la biodiversidad, ya que actualmente los rebollares maduros son ecosistemas muy escasos.

Localización de las obras

La Sección Territorial IV se encuentra al noroeste de la provincia de Soria, al sur de las sierras de Urbión, Cebollera y Montes Claros. Abarca una superficie de 102.190 hectáreas, con 26 municipios.

Se trata de una sección territorial eminentemente forestal. Gran parte de la superficie está ocupada por pinares de pino silvestre, tanto naturales como de repoblación. Entre las frondosas predominan los rebollares, aunque también hay extensas superficies de hayedo, encinar, quejigar y robledales, además de otras pequeñas superficies de abedular, fresnedas y combinaciones de todos ellos. Muchos montes tienen vocación pastoral y leñera, por lo que existe una proporción importante de masas adehesadas.

Los trabajos se pretenden desarrollar en masas de rebollo en diferentes estados de desarrollo. Todas tienen en común que proceden de montes bajos, y que presentan densidades elevadas, por lo que tienen un cierto riesgo de sufrir estancamiento.

Se va a actuar en siete rodales, sumando unas 132 hectáreas, de cinco montes de Utilidad Pública: ‘Dehesa Robledal’ (número 142, de propiedad de los ayuntamientos de Molinos de Duero y Salduero), en Molinos de Duero; ‘Hermandad’ (número 165, propiedad del Ayuntamiento de El Royo), en El Royo; ‘Avieco’ (número 169, propiedad de la Mancomunidad de Soria y su Tierra), en Sotillo del Rincón; ‘Razón’ (número 173, propiedad de la Mancomunidad de Soria y su Tierra), en los términos municipales de El Royo y Sotillo del Rincón; y ‘Dehesa’ (número 189, propiedad del Ayuntamiento de Valdeavellado de Tera), en Valdeavellano de Tera.

Actuaciones que desarrollar

El tratamiento silvícola consistirá en un clareo muy ligero sobre masas jóvenes de rebollo que, como se ha citado, presentan riesgo de estancamiento. Se trata de eliminar competencia, favoreciendo los pies que presentan mejor desarrollo. Se eliminarán los pies dominados y sumergidos, torcidos, puntisecos y peor conformados, y todos aquellos que ejerzan competencia con los de mejor porte y vigor, hasta lograr una densidad adecuada en función de la altura dominante.

Se realizará una poda muy ligera de los árboles de mayores dimensiones que queden en pie, hasta una altura máxima de un metro y siempre que no se supere la mitad de la altura total del árbol. Así mismo, se eliminará la totalidad de las ramas basales del tronco.

En cuanto al señalamiento, se pretende tratar aquellas masas que presentan cierta calidad y dimensiones como para que sea posible su aprovechamiento comercial, con un modelo silvícola que promueva el desarrollo de fustes de alta calidad tecnológica, además de la madurez del rodal. De este modo, si es posible, se propiciará a largo plazo una regeneración por semilla del rebollo.

Se señalarán entre 60 y 100 pies por hectárea como árboles de futuro, entre ellos, los que tengan mejor calidad tecnológica. Se marcará el árbol que mayor competencia ejerza con el pie de futuro. En un radio de seis metros alrededor del pie de futuro no se señalará ninguno más.

Además, entre otras acciones, se marcarán para su apeo, fuera del área de influencia de los pies de futuro, otros ejemplares para favorecer el desarrollo de la masa, buscando un espaciamiento adecuado y la mejora de la calidad global del rodal, de forma que no se supere en ningún caso el 30 % del área basimétrica.

Este modelo de selvicultura próxima a la naturaleza permitirá la existencia de varias clases de edad dentro del rodal, porque permanecerán pies más maduros y con copas más desarrolladas, junto con árboles de menores dimensiones, dominados por los primeros, pero que ayudarán a mantener sus propiedades técnicas.

También se fomentará la diversidad específica de la masa, contribuyendo todo ello a mejorar la adaptabilidad de los bosques frente al cambio climático.

Se servirá de la selvicultura para la mejora del medio natural sin necesidad de ninguna otra obra complementaria. La selvicultura se utilizará como herramienta para el manejo de la vegetación, persiguiendo el aumento del desarrollo y vigor de la masa arbolada, así como de la calidad tecnológica de la masa, mejorar el estado fitosanitario de la misma y disminuir el riesgo de propagación de incendios forestales.

Interés por la madera de rebollo

Las masas de rebollo (Quercus pyrenaica) han venido aprovechándose tradicionalmente mediante cortas a matarrasa y regeneración por monte bajo. Este procedimiento permitía la obtención de grandes cantidades de leña con turnos relativamente cortos. Fruto de este tipo de aprovechamiento, encontramos ahora masas regulares, en ocasiones con altas densidades, en diferentes estados de desarrollo, pero relativamente jóvenes.

El interés por la madera del rebollo, que hasta ahora no había existido por la fuerte demanda de leñas, ha aumentado en los últimos años. Prueba de ello es el proyecto LIFE20 CCM/ES/001778: Gestión forestal de Quercus pyrenaica para la obtención de productos madereros en cascada como herramienta de mitigación en Castilla y León (LIFE +REB). Este pretende establecer la línea actual de la gestión de los rebollares en Castilla y León, tanto en términos cualitativos, como en el establecimiento de balances de carbono.

Entre las propuestas de gestión del LIFE +REB figura el tratamiento de las masas de rebollo con cierta calidad, con vistas a la producción de madera. Actualmente existe una fuerte demanda de este producto, pero no hay oferta disponible, porque el tipo de cortas a las que han estado sometidos los rebollares no ha permitido que se alcancen grandes dimensiones. La silvicultura que se aplique debe tender a favorecer aquellos árboles que presentan mejores características fenotípicas, y permitir que desarrollen diámetros grandes. Este tipo de cortas entrañan una alta complejidad técnica, por lo que requieren de un señalamiento muy especializado.

Por otra parte, los montes bajos de rebollo en sus primeros estados de desarrollo presentan una competencia muy fuerte entre los chirpiales, que en ausencia de intervenciones puede llevar a su estancamiento. Para mantener el vigor de la masa es necesario efectuar clareos muy tempranos, en los que se mantenga una espesura suficiente que no perjudique la calidad de los fustes.

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