Hemos preguntado a Cht-GPT cómo se imagina que será la ciudad en 74 años y nos ha dicho que patrimonio y tecnología convivirán en una ciudad donde el silecio de los coches eléctricos reinará.
Los cambios que puede sufrir un territorio a lo largo de un puñado de años es muy significativo. No hay más que ver la evolución de Soria entre los años 2010 y 2025, con zonas que se han convertido irreconocibles con el paso de los años. Es habitual preguntarse cómo será el mundo en uno, cinco o cien años. Para ayudarnos a imaginar cómo será la capital de la provincia en el año 2100 hemos pedido ayuda a la inteligencia artificial. En concreto, hemos cuestionado a Chat-GPT cómo será Soria dentro de 74 años y su respuesta ha combinado patrimonio con tecnología futurista.
La respuesta del sistema dibuja un escenario donde el casco antiguo mantiene su trazado original, aunque su fisonomía habrá cambiado radicalmente. Tal y como indica el chat, los edificios históricos de piedra habrán sido reforzados con estructuras de acero y cristal, integrando en sus fachadas pantallas holográficas que ofrecerán información en tiempo real y publicidad.
En este paisaje futurista, la inteligencia artificial señala que tanto la Concatedral de San Pedro como la ermita de San Saturio permanecerán en pie como símbolos patrimoniales inalterables, aunque rodeados de nuevas pasarelas elevadas y sistemas de iluminación LED que proyectarán reflejos de neón sobre las aguas del río Duero.
El desarrollo urbanístico descrito por la herramienta apuesta por el crecimiento vertical. Según la predicción, se levantarán torres residenciales de baja densidad diseñadas específicamente para el perfil demográfico soriano, que concentrarán población y servicios. Estas construcciones funcionarán como ecosistemas autosuficientes capaces de generar su propia energía mediante paneles solares orgánicos, reciclar el agua y producir alimentos en huertos situados en las alturas. Este nuevo modelo de ciudad habría logrado revertir la despoblación gracias a una repoblación selectiva protagonizada por trabajadores tecnológicos, investigadores climáticos y nómadas digitales.
La movilidad es otro de los ejes fundamentales de esta visión de futuro. La inteligencia artificial describe un tráfico silencioso y automatizado, donde vehículos eléctricos sin conductor circularán por vías inteligentes mientras drones de transporte surcan el cielo con mercancías ligeras. ¿Te imaginas hacer un pedido por Amazon y que en la puerta de casa aparezca un dron con el paquete?
Según el relato generado por el chat, las antiguas carreteras nacionales se habrán reconvertido en corredores verdes y energéticos. Además, la estación de tren se consolidará como un nodo intermodal de alta velocidad, permitiendo conectar Soria con Madrid, Zaragoza y el eje Atlántico en menos de una hora.
Según el relato, las condiciones meteorológicas extremas del siglo XXI condicionarán la vida diaria de los sorianos. Tal y como describe la IA, se instalarán cúpulas climáticas parciales para proteger las plazas y zonas comerciales durante los meses más duros del invierno, mientras que una red de sensores ambientales regulará la temperatura y la calidad del aire, así como la humedad. La ciudad, según este pronóstico, se habrá especializado en tecnologías de adaptación climática, convirtiéndose en un referente que exportará conocimiento a otras regiones europeas. Aunque la predicción climática es desalentadora, Soria pasará a ser una ciudad de gran importancia en España y Europa.
En el ámbito social, la predicción sugiere que Soria mantendrá una fuerte cohesión comunitaria. Los barrios inteligentes combinarán espacios físicos y virtuales, permitiendo la convivencia de mercados tradicionales con economías digitales. La cultura local se expresará mediante arte urbano lumínico, festivales nocturnos proyectaos sobre muros históricos y música electrónica de raíz folk.
Finalmente, la inteligencia artificial describe la imagen nocturna de la ciudad con una estética singular: lluvia fina reflejando luces de neón, siluetas humanas y sintéticas recorriendo las calles, y anuncios flotantes sobre el río, definiendo a Soria no como una megaciudad, sino como un enclave tecnológico sobrio donde el futuro se integra sin borrar la memoria del pasado.
Sin duda, es una imagen muy diferente a la que conocemos de Soria hoy en día, pero, ¿quién sabe? Quizá la IA lleve razón y en menos de 80 años la ciudad se convierta en un referente tecnológico, especialmente en la adaptación climática. Solo el tiempo lo podrá decir.