OPINIóN
Actualizado 22/01/2026 08:35:01
Patxi Irigoyen

La quinta columna, de Patxi Irigoyen, para Soria Noticias.

Si de algo podemos presumir en Soria, es, sin dudarlo, de nuestra solidaridad. Una sociedad como la nuestra, con sus defectos y sus virtudes, siempre ha tenido una capacidad para ayudar fuera de toda duda.

En el tiempo que he tenido para conocer unas cuantas asociaciones como ASPACE, y con el paso de colaboraciones puntuales o permanentes que muchos de nosotros podemos tener con estas Asociaciones, se ha demostrado que el camino que recorren las mismas no es sino el que marcan sus asociados, sus trabajadores, y sobre todo la sociedad que les rodea.

En Soria tenemos cada muy poco tiempo mostradores en las zonas céntricas de la ciudad, festivales en cualquiera de los municipios de la provincia, posibles fórmulas para ayudar económica u organizativamente a estas asociaciones, y sobre todo, un empuje importante que empieza por las propias personas que forman parte de ellas, y todos los que ellos arrastra detrás.

Está claro que las familias de los protagonistas tiran del carro. ¡Faltaría más!. Ellos son quienes más los mueven porque no queda otra…. Pero a ellos les importa, les supone un pulmón de oxígeno, y sobre todo un aire fresco, el hecho de que ciudadanos que les rodean e instituciones sorianas o regionales puedan ayudar.

ASPACE es una más de esas Asociaciones que trabajan, en este caso, para personas con Parálisis Cerebral. Con casi veinte trabajadores, atienden un nutrido grupo de nuestros vecinos que necesitan esa ayuda. Ayuntamiento de Soria, Diputación provincial, o Junta de Castilla y León, empujan; y se nota.

Estos días se ha hecho pública la ayuda de la Junta para poder finalizar la residencia de ASPACE que, en las nuevas instalaciones de la carretera de Logroño estaba pendiente de ejecutarse. Por fin, la alegría ha llegado a ASPACE que, de esta forma, podrá tener finiquitada una obra que era más un sueño que una realidad. Conseguir dejar la instalación adecuada para que veinticinco de sus usuarios tengan la posibilidad de vivir en un entorno con todas las garantías era algo que, hace unos años, cuando se puso en marcha todo ello, parecía un sueño.

Soria muestra, una vez más, la buena cara. La que enseña cuando hace actividades o rinde pleitesía a las personas que más lo necesitan, ayuda voluntariamente con cualquier evento a, no sólo conseguir recursos económicos que son vitales, sino también a conseguir que toda la sociedad que rodeamos a las personas seamos conscientes de las necesidades que tienen nuestros vecinos, nuestros parientes, o simplemente las personas que viven a nuestro lado. Ésta, entre otras, es la gran ventaja de vivir en sociedades pequeñas. Ésta, y alguna más, es la ventaja de conocer la solidaridad en persona. Y de ello hemos de sacar pecho.

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