Jornada invernal en Soria con precipitaciones generalizadas y una cota de nieve que subirá de los 800 a los 1.200 metros. El viento será protagonista en la Ribera, donde se esperan rachas de hasta 80 kilómetros por hora.
Paraguas, abrigo y mucha precaución en la carretera. Este miércoles, 28 de enero, la provincia de Soria amanece inmersa en un episodio puramente invernal que dejará precipitaciones generalizadas, frío intenso y, sobre todo, un viento que soplará con fuerza en determinadas zonas de la geografía soriana. Según los datos facilitados por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), nos espera una jornada desapacible en la que la estabilidad brillará por su ausencia.
La probabilidad de precipitación es absoluta. Tanto en la capital como en Almazán y El Burgo de Osma, los modelos predicen un 100 % de probabilidad de lluvia o nieve durante prácticamente todo el día. La cota de nieve, un factor clave para la circulación en las primeras horas, se sitúa en torno a los 800 metros durante la mañana, lo que podría dejar estampas blancas en gran parte de la provincia. No obstante, esta cota irá en ascenso progresivo a medida que avance la jornada, situándose sobre los 1.100 y 1.200 metros hacia el final del día, transformando la nieve en lluvia en las cotas más bajas.
Si bien el agua será una constante, el viento se perfila como el factor más incómodo del día, especialmente en la zona de la Ribera. En El Burgo de Osma, la previsión apunta a una situación complicada con vientos de componente oeste que alcanzarán velocidades medias de 60 kilómetros por hora, pero con rachas máximas que podrían llegar a los 80 kilómetros por hora. Una fuerza considerable que contrasta con la situación en la capital o en Almazán, donde las rachas se quedarán en torno a los 35 o 45 kilómetros por hora, respectivamente.
En cuanto a los termómetros, el frío será la nota dominante, aunque las cifras oficiales no parezcan extremas. Las temperaturas máximas apenas alcanzarán los 4 grados en los principales núcleos de población, mientras que las mínimas rondarán los 0 grados. Sin embargo, la combinación de humedad y viento provocará que la sensación térmica sea mucho más gélida. En la villa burgense, por ejemplo, la sensación real podría descender hasta los -6 grados en las horas centrales del día, mientras que en la capital se sentirá como si estuviéramos a -4 grados.
A nivel general, la AEMET describe para la provincia un escenario de cielos cubiertos con precipitaciones que irán remitiendo ligeramente por la tarde, aunque sin desaparecer del todo. Se esperan también heladas débiles en zonas de montaña y de manera más dispersa en la meseta. Una jornada, en definitiva, para resguardarse y tener muy presente que el invierno sigue mostrando su cara más rigurosa en Soria.