La Junta de Castilla y León abre el plazo de solicitud de la PAC 2026 hasta el 30 de abril, con una estimación de 60.000 expedientes. La campaña introduce contratos agroambientales de tres años y mantiene los controles por satélite.
La Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural ha dado el pistoletazo de salida. Desde este domingo, 1 de febrero, y hasta el próximo 30 de abril, los agricultores y ganaderos de la Comunidad pueden presentar las solicitudes únicas de la Política Agraria Comunitaria (PAC) para el ejercicio 2026. Se trata de una campaña clave, la cuarta ya bajo el paraguas del Plan Estratégico 2023-2027, en la que la administración autonómica estima que se registrarán cerca de 60.000 expedientes en toda Castilla y León.
Esta nueva convocatoria no solo abarca la ayuda básica a la renta, sino que incluye los pagos complementarios redistributivos a las primeras hectáreas y el pago específico para los jóvenes agricultores, un colectivo vital para el relevo generacional en el campo. Según han informado fuentes de la Junta, las principales novedades de este año vienen marcadas por el reglamento de simplificación y la modificación del PEPAC, afectando tanto a las normas de condicionalidad como a los ecorregímenes que deben cumplir los profesionales del sector primario.
Uno de los cambios más significativos que los profesionales deben tener en cuenta afecta a las intervenciones agroambientales. La Junta ha avanzado que próximamente se abrirá una nueva incorporación a estos contratos, pero con una modificación sustancial en su duración: el compromiso se formalizará por tres años en lugar de los cinco habituales. El objetivo de esta reducción temporal es "maximizar el presupuesto PEPAC 2023-2027 sin comprometer el próximo periodo 2028-2034", han explicado desde la Consejería. Esta convocatoria incluirá ayudas para agricultura ecológica, razas autóctonas en peligro de extinción, apicultura, cultivos agroindustriales sostenibles y aprovechamiento forrajero con ganado ovino y caprino.
En un intento por reducir la carga burocrática que a menudo asfixia al sector, la solicitud para estas ayudas agroambientales se integrará en la propia solicitud única de la PAC. La aplicación informática será la encargada de discriminar automáticamente quiénes tienen contratos en vigor y quiénes acceden por primera vez, evitando "trámites administrativos suplementarios". Por otro lado, la tecnología seguirá jugando un papel fundamental en la fiscalización de las ayudas. Durante 2026, se mantendrán los controles por monitorización mediante fotointerpretación automática de imágenes de satélite, una herramienta que la administración defiende no solo como método de control, sino como fuente de datos para una "agricultura inteligente". Asimismo, el cuaderno digital de explotación continuará estando disponible con carácter voluntario para el registro de operaciones agrícolas.