OPINIóN
Actualizado 03/02/2026 18:17:37
Sergio García

La carta de Sergio García Cestero, director de Soria Noticias.

Hasta aquí. Eso es lo que dijo la afición numantina este pasado domingo en Los Pajaritos. Y con razón. Una afición que lleva sufriendo años de decepciones, de equipos mediocres, de jugadores sin compromiso, de directivas que van y vienen, de tejemanejes en los despachos con acciones y cuentas que no terminan de estar claras… Una afición que ha viajado a Badajoz, a Madrid, a Pontevedra..., que se conoce los campos ‘de Tercera’ de Asturias y Cantabria como la palma de sus manos … Una afición que baja a Los Pajaritos (cada vez menos, lógicamente) desafiando al frío, que nunca fue problema, y sobre todo al mal juego, a la apatía y a la desesperación.

Ahora resulta que esa afición es la culpable de los malos resultados. Les pitan y les ponen nerviosos. Pobres. ¿Quiénes se creen para criticar al equipo con el mayor presupuesto del grupo solo por llevar 5 puntos de 21 e ir octavos en la cuarta categoría del fútbol español? ¿De qué van exigiendo resultados a un club con una estructura profesional y unas expectativas de retornar a Segunda? No juegan un pimiento porque antes del partido cuatro paisanos, literalmente, que venían de almorzar recibieron al equipo con una ‘servilletada’. No sé qué hace Luis Enrique con el andamio para ganar la Champions cuando el fútbol moderno va por otros lados.

Fiel al estilo seco y austero de esta tierra, nunca ha sido el Numancia el club que más y mejor ha mimado a su afición, pero esto ya es pasarse de castaño oscuro. Pocos equipos tendrán un entorno más sano que el que tiene el Club Deportivo Numancia. Pocos tendrán tantos canteranos y familias implicadas, pocos tendrán una prensa que les cubra diariamente y sea tan dócil. Y pocos tendrán una grada tan conformista. Lo siento, seré un mal numantino, pero nunca he entendido ese mantra del fútbol moderno sobre el no pitar al equipo. “Ahora animamos y más adelante ya pediremos responsabilidades”, dicen. El equipo, ahora, desciende, luego se van los jugadores y entrenadores y ese más adelante nunca llega. Desde que pasó lo que pasó, la crítica y la presión ha sido nula y las tragaderas, inmensas.

Y, aún así, han logrado que rebose el vaso. Jugadores encarándose con la grada durante un partido en el que les está pintado la cara un equipo prácticamente desahuciado, directivos afeando a aficionados que gastan su tiempo y su dinero en acompañar al conjunto, cero idea de juego, un fútbol plano y anodino, una plantilla tremendamente limitada, unos dueños a miles de kilómetros, unos ‘emisarios’ sin idea de fútbol y una estructura con muchos ‘cargos intermedios’, pero sin nadie capacitado para tomar decisiones, sin nadie que de la cara y sin nadie que pegue un puñetazo encima de la mesa.

Los Pajaritos cantaron ‘Huerta dimisión’. Cuando plantilla tras plantilla todas son un desastre, ser soriano o buena persona no puede salvarte. Cantaron ‘Jugadores mercenarios’. La ausencia de calidad no es excusa para el pasotismo, el inmovilismo y la falta de ideas que se ve en el campo. Cantaron ‘Directiva dimisión’. Si la actual presidencia puede tomar decisiones y no lo hace es culpable y si no puede tomarlas… qué pintan ahí. Y cantaron ‘Esta camiseta no la merecéis’, en un grito de desesperación e impotencia de una afición que no se merece lo que le están haciendo.

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