La Junta de Castilla y León abre el periodo de información pública para declarar el Toro Jubilo de Medinaceli como Bien de Interés Cultural Inmaterial. El expediente destaca su origen en el siglo XVI y su singularidad como único toro de fuego de la región.
La Consejería de Cultura, Turismo y Deporte de la Junta de Castilla y León ha dado un paso administrativo decisivo para la protección de una de las tradiciones más antiguas y singulares de la provincia. El Boletín Oficial de Castilla y León (BOCYL) ha publicado hoy la apertura del periodo de información pública relativo al expediente para declarar el Toro Jubilo de Medinaceli como Bien de Interés Cultural (BIC) de carácter Inmaterial. Este trámite permite que, durante el plazo de un mes, cualquier persona pueda examinar el expediente y presentar las alegaciones que estime oportunas.
La resolución responde a lo establecido en la Ley de Patrimonio Cultural de Castilla y León. El objetivo es blindar jurídicamente este festejo, reconociendo su valor antropológico, histórico y simbólico para la comunidad de Medinaceli y para el conjunto de la Comunidad Autónoma, donde figura como el único toro de fuego existente.
El expediente que sustenta esta declaración se apoya en una sólida base documental que acredita la antigüedad del rito. Según los archivos históricos, la tradición hunde sus raíces, al menos, en el siglo XVI. El documento más destacado es una provisión de 1510, en la que el duque de Medinaceli, don Juan de la Cerda, concedía a los vecinos el privilegio de correr un toro cada año, estableciendo ya entonces la condición de que el animal no podía ser sacrificado.
La relevancia histórica del Toro Jubilo queda patente también en otros registros, como la visita de Felipe II e Isabel de Valois en 1559, quienes presenciaron el festejo desde el balcón del Palacio Ducal. A diferencia de otras celebraciones taurinas, el nombre de esta fiesta no deriva de la alegría, sino del término «jubileo» o indulgencia, vinculando el rito a aspectos religiosos y sociales profundos de la villa.
Uno de los argumentos centrales para la declaración BIC es la singularidad del festejo dentro de Castilla y León. El Toro Jubilo se distingue por ser una excepción a la normativa general de espectáculos taurinos, ya que el animal siempre es indultado. La ordenanza municipal exige un certificado que garantice que el toro no será utilizado en lidias posteriores, una norma de protección que, según los documentos, se respeta desde sus orígenes.
El ritual, que se celebra la noche del sábado más cercano al 13 de noviembre en honor a los Cuerpos Santos, incluye un meticuloso proceso de preparación para proteger al animal. Antes de encender las bolas de pez, el toro es recubierto con una capa de arcilla natural proveniente de las laderas del castillo. Esta capa, al secarse con el calor, forma una coraza que aísla al animal del fuego y evita quemaduras.
Con la publicación oficial de este jueves, se abre el plazo para la participación ciudadana. El expediente completo se encuentra disponible para su consulta a través de dos vías:
El plazo para presentar alegaciones finalizará el próximo 6 de marzo de 2026.