La compañía ha recibido la autorización de la Agencia Española de Medicamentos para cultivar nuevas genéticas tras meses de espera. A pesar del respaldo institucional, la falta de liquidez amenaza la continuidad operativa de la planta garreña a corto plazo.
La empresa farmacéutica Ondara, instalada en el Parque Empresarial del Medio Ambiente (PEMA) de Garray, vive un momento decisivo que combina un hito comercial con una situación financiera límite. La dirección ha anunciado este lunes que la compañía ha firmado un importante contrato de suministro de cannabis medicinal con una de las compañías líderes a nivel mundial, un acuerdo que contempla la venta de 9.000 kilos anuales de flor seca.
Este pacto comercial, fruto del trabajo de los últimos meses, tiene el potencial de situar a la planta garreña como uno de los proveedores de referencia en Europa. Sin embargo, la viabilidad de este pedido pende de un hilo: la empresa reclama avales urgentes para asegurar su ejecución y evitar una interrupción de la actividad que califica de riesgo "real e inminente".
A pesar de contar con cliente, demanda y capacidad productiva, la situación de tesorería de la firma es delicada. Para afrontar los costes operativos que conlleva poner en marcha este volumen de producción, Ondara necesita financiación de circulante de manera inmediata.
En un comunicado, la compañía ha hecho un llamamiento para cerrar en los próximos días las garantías suficientes. El espacio tiempo es mínimo y no permite demorar el plazo, ya que sin ese soporte financiero no será posible sostener la operativa necesaria para cumplir con el contrato.
En la dirección de Ondara reconocen el apoyo recibido por parte de las instituciones. Destacan la coordinación liderada por la delegada territorial de la Junta, Yolanda de Gregorio, y señalan a la sociedad de garantía recíproca Iberaval como el instrumento principal que se perfila para articular esta solución financiera rápida.
La Junta de Castilla y León ha manifestado su interés en consolidar este proyecto industrial estratégico para Garray, que busca generar empleo estable en la provincia. Asimismo, la empresa ha valorado el papel de la Subdelegación del Gobierno en el acompañamiento institucional necesario para los trámites regulatorios.
En el plano regulatorio, la compañía ha logrado otro avance significativo. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ha concedido la autorización que la empresa esperaba desde septiembre. Este permiso abre la puerta al cultivo de nuevas genéticas altamente demandadas en los mercados europeos, lo que multiplicará las oportunidades comerciales.
La reactivación del proyecto bajo la gestión de David Engel ya ha tenido impacto en el mercado laboral local. Desde el inicio de la actividad productiva en julio de 2025, se han cumplido varios hitos:
El objetivo de la compañía es convertir el contrato recién firmado en producción real y suministro constante, siempre que las herramientas financieras lleguen a tiempo para evitar una parada en un momento clave para el futuro de la planta.