La agrupación de residentes critica que el Consistorio restrinja el tráfico alegando motivos de salud mientras tolera niveles de decibelios que la OMS considera nocivos. El comunicado emitido hoy señala la falta de control policial sobre los horarios de la hostelería y alerta del deterioro del patrimonio en zonas como el Palacio de los Ríos y Salcedo.
A través de un comunicado, la asociación Centro de Soria explica los motivos que le han llevado a acudir a los tribunales por los ruidos que sus socios tienen que soportan. Denuncia la "incoherencia" del Consistorio y explica ante la opinión pública los motivos que le han llevado a interponer una reclamación contencioso-administrativa contra el Ayuntamiento por los ruidos ocasionados durante las fiestas. "Lejos de ser una decisión precipitada, es el resultado de años de reclamaciones ignoradas y de una situación que se ha vuelto insostenible para quienes vivimos en el centro", afirman en la agrupación.
Lamentan también la reciente decisión municipal de autorizar una nueva verbena para pasado mañana día 12, Jueves Lardero, víspera de jornada laborable, precisamente después de haber sido presentada, por la asociación, la demanda. Algo que a jucido del colectivo "demuestra la escasa voluntad de diálogo del equipo de gobierno".
Según aseguran, los niveles de ruido de verbenas y eventos musicales superan reiteradamente los límites legales en materia de contaminación acústica. "El alcalde minimiza la situación hablando de 'molestias', pero estamos ante la vulneración del derecho fundamental al descanso, la intimidad familiar y la inviolabilidad del domicilio, reconocidos constitucionalmente", continúan diciendo.
El impacto es especialmente grave en hogares con personas mayores, dependientes o enfermas que no pueden desplazarse, en familias con niños pequeños, y en trabajadores con responsabilidades críticas, como conductores profesionales, operarios de maquinaria, sanitarios, donde "la falta de sueño aumenta el riesgo de accidentes".
Enumeran también que vecinos del centro "llegan a soportar cerca de treinta eventos ruidosos al año. Muchos se autorizan en Junta de Gobierno los viernes, sin información previa, enterándonos cuando ya es imposible reaccionar".
Para la asociación, el problema no está solamente en las verbenas nocturnas. Inciden en que la asencia de controles sobre los niveles de ruido es constante, ya que "determinados bares y locales exceden reiteradamente los límites permitidos. Pese a numerosas llamadas a la Policía Local, la realidad es que los incumplimientos se repiten noche tras noche sin consecuencias aparentes".
Remarcan también en la agrupación que han presentado reclamaciones durante años "sin respuesta efectiva", por parte del Consistorio. "Hemos solicitado reunirnos con el equipo de gobierno sin éxito. Por ello, tras agotar todas las vías, hemos acudido a la jurisdicción contencioso-administrativa".
En sus argumentos, singifican que el Ayuntamiento justifica estas políticas como "dinamización hostelera". Sin embargo, la actividad económica "no puede colocarse por encima del derecho al descanso ni de la salud de los vecinos", contrastan. Para ello, observan que existen fórmulas de compatibilización, con horarios razonables, ubicaciones alternativas, cumplimiento efectivo de límites de ruido, que el Ayuntamiento "ni siquiera ha contemplado seriamente".
En respuesta a las declaraciones del regidor capitalino, recalcan también que cientos de ciudades en España demuestran que es posible tener un sector hostelero dinámico respetando el descanso de los residentes. "Presentar esto como una elección entre hostelería o silencio es engañoso".
"Mientras el Ayuntamiento plantea una Zona de Bajas Emisiones con argumentos de protección ambiental y sanitaria, tolera un modelo de ocio que ignora que el ruido es uno de los principales contaminantes del siglo XXI", dicen.
En este punto reseñan que la OMS documenta ampliamente los efectos del ruido sobre la salud, como trastornos del sueño, estrés, problemas cardiovasculares, deterioro cognitivo. Ante estas premisas cuestionan: "¿Por qué se restringe la circulación de vehículos mientras se permite sistemáticamente una contaminación acústica igual de grave?".
Así, recalcan que el discurso ambiental del Ayuntamiento es "selectivo", ya que según aprecian, es aplicado "cuando conviene" pero es es ignorado cuando afecta a otros intereses.
Ante este panorama, en la asociación ven que las políticas municipales tienen como consecuencia la expulsión progresiva del vecindario de los vecinos del centro. "Cada vez más familias, agotadas por la imposibilidad de descansar, optan por marcharse. Sus viviendas se reconvierten en apartamentos turísticos", añaden.
Junto a ello, indican que los residentes estables "con arraigo, vínculos sociales, hijos en el barrio" están siendo sustituidos por visitantes temporales que no contribuyen al tejido social ni económico de forma estable.
A juicido de Soria Centro, esta deriva no es accidental, ya que consideran que es consecuencia directa de políticas que priorizan al visitante ocasional sobre el residente permanente. Avalan esta afirmación diciendo que "el mensaje implícito es demoledor: el centro de Soria no está pensado para que viva gente. Quien quiera vivir con dignidad, que se vaya a la periferia".
Dejando claro que las verbenas son uno de los puntos que genera malestar en el seno de la asociación, denuncian que la ausencia de vigilancia en estos eventos los convierte en escenarios de botellón donde menores consumen alcohol "mientras los espacios vecinales y zonas de alto valor patrimonial como el Palacio de los Ríos y Salcedo amanecen con orines y suciedad, convertidos en urinarios públicos".
De manera simple, la reivindicación pasa por "vivir con la misma dignidad" que el resto de los vecinos de la ciudad. Algo que conlleva "derecho al descanso, al silencio nocturno, a un entorno limpio y seguro, y a que se cumplan las leyes que nos protegen. No pedimos privilegios, pedimos normalidad".
Por último, han remachado que su postura en denunciar ante los tribunales este tipo de situaciones viene dada, "tras años de silencio" por parte de los munícipes. "Soria puede disfrutar de sus eventos festivos y de su hostelería, pero no a costa de vaciar el centro de vecinos ni convertir el descanso en un privilegio", concluyen