Se presentó a primera hora en un centro de trabajo de Almazán, siguió al jefe de obra por carretera hasta Soria y lo amenazó de muerte si no pagaba en 48 horas.
La Audiencia Provincial de Soria ha condenado a un hombre por seguir en coche hasta la capital al jefe de obra de una empresa adnamantina y amenazarle de muerte para forzar el pago de una factura pendiente.
El Jurado constituido al efecto ha considerado probado que el acusado actuó con la intención de cobrarse una deuda por su cuenta y al margen de los cauces legales, por lo que se le considera responsable de un delito de realización arbitraria del propio derecho.
Los hechos se remontan a octubre de 2023. Según los hechos probados, el acusado se presentó entre las 6.30 y las 7.30 de la mañana en las instalaciones de una empresa en Almazán, y esperó a que saliera el jefe de obra, con quien mantenía un conflicto por el impago de unos trabajos.
Las cámaras de seguridad captaron su llegada y el momento en que se incorporó a la vía justo después de que la víctima abandonara el recinto. La sentencia recoge que acusado y acusación coinciden en que el primero aguardaba a la salida de la empresa y que lo siguió hasta la capital, aunque ofrecieron versiones distintas sobre si hubo o no una conversación previa. El jurado otorgó mayor credibilidad al relato del denunciante, apoyado en las imágenes y en las contradicciones detectadas en la declaración del acusado.
El episodio culminó en una calle de Soria, donde ambos conductores detuvieron sus vehículos y se bajaron. En ese momento, según declara probado el jurado, el acusado se dirigió al jefe de obra “con ánimo intimidatorio” y le dijo: “por gente como tú se ha suicidado mi padre; ya es demasiado tarde; he perdido 6.000 € por tu culpa; o me pagas en 48 horas o por mis hijas que te pego dos tiros en la cabeza con la pistola que tengo en el coche; te he avisado, tienes 48 horas”.
El jurado consideró creíble y reiterado el testimonio de la víctima, que reconoció que no habían abonado la factura pendiente “porque el trabajo no estaba bien hecho”, testimonio que ratificó uno de los testigos en el juicio. Además, el propio acusado aceptó haber pronunciado al menos parte de las expresiones, como la referencia al suicidio de su padre, y admitió que llegó a decir que tendría que “venir con un cuchillo”, algo que el tribunal interpreta como una amenaza, aunque él la calificara de coloquial.
Tras lo ocurrido, la empresa terminó abonando la factura, que ascendía a 10.490,93 euros, “para evitar males mayores”, según la testifical de un representante de la empresa, lo que llevó al Jurado a concluir que el pago se produjo “como consecuencia del miedo generado”.
Pese a que las amenazas quedaron acreditadas, la sentencia considera que la conducta encaja en el delito de realización arbitraria del propio derecho y no se castiga como una amenaza independiente.
El fallo consideda una circunstancia atenuante ya que en el momento de los hechos, el acusado padecía un trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) de carácter moderado, que “disminuía notablemente tanto sus capacidades intelectivas como volitivas”, según los informes médicos incorporados al juicio. Esa circunstancia, unida a la situación de estrés que atravesaba por el impago y por antecedentes personales relacionados con deudas familiares, ha llevado al tribunal a rebajar la pena.
La Audiencia le condena como autor de un delito de realización arbitraria del propio derecho a cinco meses de multa con una cuota diaria de ocho euros, pero le absuelve del delito de amenazas condicionales y no fija indemnización alguna, al no acreditarse perjuicio económico ni daño psicológico adicional para el denunciante.