Cada 24 de febrero se celebra el Día Mundial del Bartender, una fecha que, más allá de hacernos brindar con un buen cóctel, nos hace reconocer a quienes dominan el arte de un negocio poco conocido o valorado. Porque un bartender no solo mezcla bebidas, también juega con sabores y, a veces, ¡incluso escucha más historias que un terapeuta!
Para poder entender esto bien, hablamos con una profesional del sector: se trata de Bibi, dueña del Babilonia, un bar muy conocido y querido aquí en la ciudad de Soria.
Bibi sabe perfectamente cuáles son los verdaderos entresijos del negocio, pues lleva al frente de su bar mucho tiempo y tiene 26 años de experiencia en el sector.
“Aquí todo llega más tarde. El tema de la coctelería se conoce menos y a la gente le cuesta más entrar en el mundo del cóctel”, nos explica. Para ella el problema no es lo que se hace, sino lo poco que se conoce.
El mojito es el rey indiscutible en Soria, todo el mundo fuera de la copa normal, suele pedir un mojito para refrescar sus noches en el bar de Bibi.
Cuando ella se dió cuenta de esto no dudó en dejar fluir su imaginación creativa: “tenemos una forma diferente de hacer mojitos: en vez del clásico de lima, los hacemos con naranja, con mandarina… incluso combinamos sabores y utilizamos, por ejemplo, mora en vez de ron”. Quien los prueba, repite: “la gente que los conoce ya viene pidiendo eso”.
Aunque está claro que la imaginación no se limita a los mojitos, ni tampoco está presente solo detrás de la barra. El mojito es la copa estrella preferida en la ciudad de Soria, pero hay personas que deciden retar esta idea y piden cosas verdaderamente raras: “una vez me pidieron un Baileys con tónica, es lo más raro que me han pedido nunca”, nos explica Bibi, fascinada por la capacidad imaginativa de la gente soriana.
“Un combinado es hielo, licor, refresco y listo”, nos explica: “pero un cóctel con fruta natural lleva mucho trabajo detrás”. Y lo explica sin rodeos: “tienes que pedir la fruta, seleccionarla, pelarla, trocearla, conservarla…”
Es por eso por lo que un cóctel resulta un poco más caro que una copa normal, por todo el trabajo que lleva detrás.
Un cambio pendiente en la ciudad de Soria es algo que no está detrás de la barra, sino en los propios sorianos y sorianas: “aquí cuesta mucho meterse en bares por la tarde. La gente es más de estar en la calle, incluso con el frío”.
Y es que parece mentira que con las tardes tan heladas que podemos llegar a pasar en la ciudad, ¡aún no hayamos descubierto la fantasía del tardeo!: “hay que romper con la idea de que el bar es solo para la noche”.
Al final, entre mojitos reinventados y combinados imposibles, aprendemos que el oficio de bartender no es solo preparar copas o cócteles, es precisión, técnica, experiencia y un poquito de psicología social. En definitiva, es aprender y saber adaptarse a cada persona que se acerca a la barra para poder crear momentos inolvidables.