OPINIóN
Actualizado 25/02/2026 11:06:27
Cartas al director

José Luis Chaín insta al Ayuntamiento de Soria a dignificar al personal de San Benito con indumentarias históricas. Denuncia que el mayor escenario cultural de la ciudad carece del rigor visual presente en otros servicios municipales. Para Chaín, es urgente que la imagen del ruedo recupere la solemnidad que exigen la plaza y su afición. Sostiene que cuidar la forma es la única vía para salvaguardar la esencia misma de la liturgia taurina.

El rito taurino en Soria no admite atajos. En nuestra ciudad, donde la tradición se escribe con el rigor histórico del peso de los siglos, la estética no es un adorno, sino el cuerpo mismo de la liturgia. Ante la próxima licitación para la explotación de nuestro Coso de San Benito, se abre una oportunidad de oro para que el Ayuntamiento de Soria recupere la excelencia visual que el rango de nuestra plaza exige.

Soria es un ejemplo de cuidado protocolario. Admiramos la marcialidad de nuestra Banda Municipal de Música, la tipicidad de los Dulzaineros y Gaiteros, y el impecable atrezo de nuestra Comparsa de Gigantes y Cabezudos. Todos ellos guardan una uniformidad acorde al uso y la costumbre soriana, sostenida por el propio Ayuntamiento como custodio de nuestro patrimonio. Resulta, por tanto, un contrasentido que esa sensibilidad se disipe al cruzar la puerta de cuadrillas.

No hay en estas líneas el más mínimo reproche personal hacia los profesionales que atienden los puestos auxiliares en el callejón; al contrario, son amigos respetados y conocedores de su cometido. El reproche es institucional: si el Ayuntamiento dota de uniformidad a sus maceros para los actos de gala o invierte con celo en el atrezo y los medios del Palacio de la Audiencia para sus funciones teatrales, musicales, etc. ¿por qué no incluir en la partida presupuestaria de festejos una dotación para el vestuario del personal de plaza?

La comparación es flagrante: el auditorio de la Audiencia cuenta con unas 500 localidades, mientras que el Coso de San Benito, con sus más de 6.000 asientos, es el escenario primero y de mayor aforo de la vida cultural de Soria. No es de recibo que el mayor centro de reunión de la ciudad carezca del rigor estético que sí se aplica en recintos menores, aunque sean de categoría.

No se trata de cargar a la futura empresa con costes añadidos, sino de que el propio Ayuntamiento, como propietario, asuma la dignificación de su coso. Es el momento de que los alguacilillos recuperen el ferreruelo y la gola de la época de Felipe IV, y de que figuras como el chulo de toriles, el portador del cartel o tablilla o el chulo de banderillas vistan una indumentaria acorde a la solemnidad del rito, siguiendo el excelente ejemplo de nuestros rastrilleros, que con su blanco inmaculado mantienen vivo el espíritu de San Juan.

No es capricho ni ocurrencia del momento; armonizar la imagen del ruedo con la excelencia que el Ayuntamiento ya demuestra en el resto de sus servicios culturales no es un lujo, es una obligación de respeto a la afición. En los toros, como en el protocolo de nuestra ciudad, cuidar la forma es la única manera de proteger el fondo.

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