Soria ¡Ya!, Partido Popular, PSOE y Vox aspiran a salir bien parados en el reparto de los 5 procuradores de la provincia. Por primera vez en la historia, el candidato socialista a presidir la Junta de Castilla y León es soriano. Carlos Martínez cree que puede ganar al PP, como hace 8 años hizo Tudanca. Mañueco, lejos de la mayoría absoluta, sueña con un parlamento donde los localismos le hagan depender lo mínimo posible de Vox. Este 15M cerca de 75.000 sorianos están llamados a las urnas.
Si usted escucha en la barra del bar a los paisanos debatir entre 2-2-1 y 2-1-1-1, esté tranquilo, no hablan de póker ni de la última táctica del Real Madrid. Están hablando de las elecciones autonómicas del 15 de marzo. Soria se enfrenta a la cita más apasionante e incierta de este siglo. Es cierto que ya dijimos eso hace 4 años, cuando Soria ¡Ya! dio el salto a la política, pero ahora no son 3, sino hasta 4 los partidos que tienen aspiraciones legítimas para lograr 1 de los 5 procuradores que reparte Soria. Además, el candidato socialista es Carlos Martínez, el todopoderoso, al menos electoralmente, alcalde de la capital que, después de 4 mayorías absolutas, cambia de escenario y pone en juego buena parte de su legado y su peso político.
Las cuentas son claras. El que gane se asegura 2 procuradores. Y el segundo necesita doblar en votos al cuarto para tener esos 2 escaños. El problema viene a la hora de colocar a los partidos políticos. La tendencia nacional e histórica lleva a dar la victoria a Alfonso Fernández Mañueco, aunque el proyecto del PP no termina de entusiasmar. Tampoco es descartable que Soria ¡Ya! resista mejor de lo que muchos prevén y, aunque lejos de aquel imperioso 53%, pueda perder tan solo un escaño. El PSOE también tiene legítimas aspiraciones de ganar, basándose en los resultados de hace 7 años, antes de la irrupción de Soria ¡Ya!, cuando Tudanca ganó en la provincia y, también, en el tirón personal de un Mínguez que, en las últimas municipales, logró 16 puntos más que la media de su partido en la Comunidad. Por último, Vox, que se ve beneficiado de la pelea entre los otros y que podría alcanzar el que sería su primer procurador por Soria en las instituciones fuera de la provincia. Para asegurárselo necesitará en torno al 13% de los votos. Hace 4 años logró el 11,47% y, aunque ahora la ola nacional viene a su favor, recordar que el alza que ha tenido en otras comunidades ya la vivió en Castilla y León.
Y en Castilla y León ¿qué?
A nivel autonómico, la cosa parece más sencilla. Todo está encaminado hacia un nuevo pacto entre PP y VOX para hacer presidente a Mañueco con los de Abascal dentro del Ejecutivo. Un pacto que apenas duró 2 años la pasada legislatura, y que se enmarcaría en una nueva dinámica nacional de pactos sin complejos entre los 2 partidos del espectro de la derecha.
En Castilla y León, la duda, más que el resultado, parece ser el relato. Lejos quedan las expectativas que el pasado otoño situaban al salmantino cerca de la mayoría absoluta. Incluso lejos queda la posibilidad de que el PP pueda gobernar con partidos como Soria ¡Ya! o UPL, su segundo escenario favorito. Con la caída popular en Extremadura y Andalucía y las expectativas de las encuestas, el PP celebraría repetir por encima de los 30 escaños. Carlos Martínez confía en el desapego y el hartazgo de muchos territorios, sobre todo fuera de las capitales, para superar al Partido Popular como hizo Tudanca hace 7 años, algo que, viendo el panorama nacional sería todo un éxito. Vox sueña con alcanzar por primera vez el 20% subido en una ola nacional donde poco parecen importar candidatos, propuestas o pactos. Pero su candidato tiene menos tirón que el anterior, rompieron el pacto y hace 4 años ya lograron un 17,6%. Todo ello podría llevarles -también- a su primer retroceso electoral en España.
Pactos y aritmética parlamentaria están servidos y ahora toca, o tocaría, hablar de problemas, de programa y de proyecto.