Artículo de opinión de Fernando Castillo, concejal de Vox en el Ayuntamiento de Soria.
La teoría del falso dilema consiste en presentar una realidad compleja como si solo ofreciera dos opciones excluyentes. En política, es una herramienta eficaz: simplifica el debate y empuja al votante a elegir entre bloques cerrados, ocultando alternativas. El mensaje es claro: “o nosotros o ellos”.
En Castilla y León, el bipartidismo plantea las elecciones bajo esa lógica de uno u otro. Probadas sus medicinas en distintas consultas, Soria sigue perdiendo población, servicios e inversiones.
Como soriano sufro como el actual modelo no funciona; la gestión de los incendios forestales es un ejemplo ilustrativo: el Gobierno regional rechazó enviar bomberos desde Salamanca a un incendio cercano en Extremadura porque era otra Comunidad. Entretanto, el Gobierno central, sin Presupuestos Generales aprobados, redujo la contratación de hidroaviones de apoyo. Las administraciones se reprocharon responsabilidades mientras repetían un patrón de ineficacia y negligencia en éste y en otros desastres como la Dana.
Una alternancia política que aplica una agenda ecologista que, junto a la falta de previsión y gestión, agravan las consecuencias de los incendios cuando limitan la limpieza invernal de montes, restringen el pastoreo extensivo y dificultan la apertura y mantenimiento de cortafuegos y caminos forestales: la acumulación de biomasa provoca que los incendios alcancen niveles extraordinarios y complica su extinción.
Ocurre igual con la inmigración ilegal, uno y otro pretenden repoblar Castilla y León con regularizaciones salvajes que promueven juntos, aunque ahora uno –por la contestación social y el momento electoral- disimule.
Por seguir con estos ejemplos, es preciso alejar los fanáticos postulados ecológicos que destrozan el mundo rural, y urge devolver la legalidad a una realidad migratoria solo legítima vinculada a una oferta de trabajo y lógica en número. Y ni el bipartidismo ni los partidos localistas pueden presumir de defender estos postulados.
Soria sigue agonizando, y si seguimos aplicando el mismo modelo – de sanidad o infraestructuras mejor no hablamos - morirá.