OPINIóN
Actualizado 02/03/2026 10:20:46
Sergio García

La carta de Sergio García, director de Soria Noticias.

El resultado del 15M parece ya escrito. PP y Vox tendrán que negociar para conformar un gobierno de coalición. El peso que cada partido tenga en dicha negociación debería depender del número de escaños. Pero la relación parece ser muy distinta a la de un equilibrio en una balanza, y ser más bien la de un abusón y su agredido, uno que sabiendo que lleva la razón trata de buscar la salida más pragmática. La situación no será nueva en Castilla y León. Se dio hace 4 años. Vox entró en el Ejecutivo y al principio todo parecía ponerse patas arriba. El tiempo calmó las aguas y cuando parecía que la cosa comenzaba a fluir, llegó una orden de Madrid para romper el pacto y salirse del Gobierno. Nuevamente, Castilla y León y otras comunidades, aunque en estas el pacto era más reciente y, por tanto, la ruptura menos traumática, puestas al servicio de Madrid. La política nacional no hace prisioneros.

Decía que el Gobierno de PP y Vox funcionaba porque, realmente, las diferencias programáticas entre ambos partidos no son tantas, más allá de media docena de matices. Importantes, pero pocos. La negociación es desigual porque Vox lo pide todo y el PP se ha estirado tanto hacia la derecha que cualquier concesión supone pasar una línea roja. El PP endurece su discurso en campaña porque siente que si no pierde votos frente a Vox. Esa estrategia no parece valorar el apoyo que se pierde desde la centralidad, ni lo escorado que luego te deja eso para poder negociar. Y aun así, puede llegar Vox y romper los pactos porque los de Abascal parece que pueden hacer lo que quieran. “Podría disparar a gente en la Quinta Avenida y no perdería votos”, dijo Donald Trump… El descrédito del sistema es tal, y seguramente merecido, que solo hay dos opciones: reformarlo de arriba abajo o destruirlo. Ahí es donde hay que elegir bando.

Para intentar salir de esta incómoda situación, el PP ha creado un documento marco para todas las autonómicas y ha puesto a un hombre fuerte para tutelar todas las negociaciones. Una guía práctica para pactar con Vox que sirva también para llegar a Moncloa. Un documento donde los populares se (auto)recuerdan que no deben pactar nada que no entre en la Constitución o rompa la separación de poderes. Acabáramos. Después habla de estabilidad, garantizar los presupuestos, proporcionalidad y responsabilidad colegiada. Esto es, los de Vox deberán defender lo que aprueben los del PP y viceversa. Se excluyen las medidas que generen desigualdad por territorio, ideología, lengua, sexo u origen. Faltaría más. Y se apuesta por reducir la burocracia o defender el agro. Otros puntos suenan mucho a Vox, como vincular inmigrantes e inseguridad, paguitas, rechazo a políticas climáticas o reivindicación de la figura del padre… Y llama la atención la ausencia de mención a la UE. Lo dicho, el PP se acerca a Vox con la intención de acariciarlo, pero los de Abascal parecen más predispuestos a morder que a ronronear. Veremos.

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